Una orla reúne las imágenes de los alumnos de una promoción. Cuando recorremos los pasillos de una institución académica y realizamos un travelling por los distintos cuadros de las sucesivas promociones (1982, 1983, 1984, 1985...) que cuelgan en sus paredes, sus rostros, su manera de vestir, de peinar, la forma de posar, el número de alumnos por promoción... de alguna manera nos ayudan a entender cómo eran esos tiempos, la vida en las aulas, los laboratorios, la biblioteca o en los patios. Pero solo de alguna manera.

Porque ¿cómo eran realmente esos jóvenes? ¿qué miedos, que ilusiones tenían? ¿cómo sentían esa etapa que entonces concluía? ¿qué percepción tenían de la sociedad en la que vivían?

Más de 50 chicos y chicas de uno y otro instituro han respondido a nuestro pequeño cuestionario. Seis preguntas les interrogan sobre su pasado, sobre su estancia en el Instituto. Y cuatro lo hacen sobre el futuro, el tiempo que estrenan y que han de construir. Un pequeño retrato vital de un grupo de jóvenes en el momento de un cambio importante en su vida."/>
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Redacción
Sábado, 13 de junio de 2015
Graduación de alumnos en el IES Parquesol y el IES Delicias

Estación término: orla de grupo en diez preguntas

Para subrayar esta enorme sensación de "fin de trayecto" que todo junio supone para alumnos y profesores, hemos remitido un cuestionario a todos los alumnos que se gradúan en los institutos que participan en palabras menores: el IES Parquesol y el IES Delicias. Con este cuestionario hemos querido realizar una especie de pequeña "orla vital".

Una orla reúne las imágenes de los alumnos de una promoción. Cuando recorremos los pasillos de una institución académica y realizamos un travelling por los distintos cuadros de las sucesivas promociones (1982, 1983, 1984, 1985...) que cuelgan en sus paredes, sus rostros, su manera de vestir, de peinar, la forma de posar, el número de alumnos por promoción... de alguna manera nos ayudan a entender cómo eran esos tiempos, la vida en las aulas, los laboratorios, la biblioteca o en los patios. Pero solo de alguna manera.

Porque ¿cómo eran realmente esos jóvenes? ¿qué miedos, que ilusiones tenían? ¿cómo sentían esa etapa que entonces concluía? ¿qué percepción tenían de la sociedad en la que vivían?

Más de 50 chicos y chicas de uno y otro instituro han respondido a nuestro pequeño cuestionario. Seis preguntas les interrogan sobre su pasado, sobre su estancia en el Instituto. Y cuatro lo hacen sobre el futuro, el tiempo que estrenan y que han de construir. Un pequeño retrato vital de un grupo de jóvenes en el momento de un cambio importante en su vida.

Qué me llevo, que me queda (de mi paso por el Instituto)

 

Los alumnos destacan, ante todo, las relaciones personal: los amigos, las relaciones humanas y las aportaciones académicas y humanas, en sus distintas facetas:

 

 

“Amigos que son como hermanos” (Óscar San José),

 

“Me llevo a amigos, compañeros y cada momento compartido con ellos” (Virginia Navarro),

 

“Personas que han hecho estos dos años más fáciles a pesar de haber sido dos cursos de mucho estudio y esfuerzo” (Paula Villarreal),

 

“Los mejores amigos, experiencias, viajes inolvidables y los dos mejores años de mi vida” (Ada Arribas),

 

“Me llevo a cinco personas que no cambiaría por nada del mundo que se han convertido en mi pequeña familia. También personas desagradables a las que no me importaría no volver a ver nunca” (Sofía Vizán),

 

“Dos amigas y más de treinta camaradas” (Katrina Blanch),

 

“Me llevo mucha química, lengua, matemáticas, biología” (María Alonso),
 

“Gran cantidad de datos que no volveré a tocar en mi vida” (Laura de Juan),

 

“También me he llevado una lección de vida” (Sandra López),

 

“Lo otorgado por cada uno de los profesores que me han dado clase. Todos me han enseñado algo” (Ana María Matamala),

 

“Una gran formación como persona” (Daniel Valladares),

 

“El espíritu crítico que me ha llevado a discernir lo aparente de la realidad” (Enrique Román),

 

“Me llevo la amabilidad de las conserjes, sus ánimos para con el estudio” (Angela Monteagudo),

 

 


Recuerda un momento especial de estos años

 

Momentos  y anécdotas académicas, la frase estimulante de un profesor..., y los ratos de convivencia, especialmente centrados en los viajes

 

 

“Cuando daba muchas cosas por perdidas y varios profesores hicieron que lo intentara” (Virginia Navarro),

 

“El día que despedimos al profesor sustituto de Lengua” (Óscar San José),

 

“Hace un par de meses. Blanca, profesora de química, me dijo: ‘ahora hay que esforzarse y poner toda la carne al asador, lo mejor está por llegar’ “ (Javier de Pablos),

 

“A Carmen, profesora de Física, ‘enfadándose’, con motivo de la Olimpiada de Física, por no querer cursar Física como grado universitario” (Enrique Román),

 

“En una de las clases de latín, Teresa, al ver que estaba un poco desanimada por las notas, ella me dijo con una sonrisa: "sí te esfuerzas estoy segura que lo sacas” (Ana María Matamala),

 

“En una clase de filosofía, antes de empezar a estudiar a Karl Marx, Azucena nos propuso cantar la "Canción de la Alegría" (himno de la Unión Europea) de Beethoven, pero en alemán. Y, sin dudarlo, lo hicimos” (María Alonso García),

 

“Aquellas veces en las que te esfuerzas mucho y el profesor, cuando te da las notas, te felicita” (), “en el aula de Tecnología, intentando construir un ‘coche’ teledirigido, que no nos funcionaba” (Sofía Vizán),

 

“Cuando Mariluz y Andrés no me mandaron a septiembre en 1º de la ESO” (Alberto Cuadrillero),

 

“Notas de septiembre de 2013. 4° de la ESO. Recuperé Lengua y llegué tarde. Paco me dio las notas diciendo: ‘lo bueno se hace esperar y tu siempre llegando tarde’, mientras me guiñaba un ojo” (Raúl Martín),

 

“Creo que es preciso recordar a Miguel Hernando Santana, su perdida fue un duro golpe para todos”,

 

“Cuando Felipe, director del centro, me dijo que me afeitara para la foto de graduación, lo que me pude reír” (Javier Fidalgo),

 

“Manuel Sobrino explicando el crecimiento de una función al ritmo de ‘Suavecito para arriba, para arriba, para arriba’ “ (Eduardo Rojo),

 

“3º de ESO. Entrevista a alguien ficticio en clase de Lengua, con Carmen” (Zofia Hutnik),

 

“El viaje de fin de estudios de primero de bachiller, cuando nos perdimos por Amsterdam” (Ada Arribas),

 

“Intercambio de Italia en 2014” (Álvaro Hernández),

 

“La confianza que Manolo deposito en nosotros (los que éramos de un curso menos) en el viaje a Nueva York” (Claudia Alonso),

 

“Hace dos años, el intercambio con Francia” (Cristina Vielba),

 

“Todos en el restaurante de Roma en el que cenábamos, abrazados en círculo y cantando ‘Labios compartidos’, de Maná, en honor a Fernan” (Sandra López).

 

 

 

Una hora de clase

 

La pregunta busca no tanto el reconocimiento a un profesor, que también, sino las razones, qué destacan los alumnos en sus profesores. Los alumnos nombran a algunos de ellos...

 

 

“Las clases de Arturo, de Historia del Arte. La pasión con la que da sus clases, todo todo lo que aprendes con él, lo que sabe y te transmite. La cultura es emocionante,  sinceramente” (Angela Monteagudo),

 

“La clase de Rodrigo en la que hubo un pequeño debate de ideas que surgió espontáneamente sobre los españoles” (Sara Gil),

 

“Ha habido tantas clases buenas... No olvidaré clases como las de Química, con Blanca” (Javier de Pablos),

 

“En la que nos tocó diseccionar un corazón de cerdo en el laboratorio. Isidro era quien nos guiaba sobre como hacerlo y fue un trabajo en equipo muy interesante” (Paula Villarreal),

 

“4º de E.S.O. Debate con María José, la profesora de Ética, sobre si los animales piensan” (Enrique Román),

 

“Las clases de latín y griego de este año” (Ana María Matamala),

 

“Las de educación física preparando el baile de acro-sport” (María Alonso),

 

“Clase de Ampliación de Física y Química. Mercedes da clase con forro polar y todos estamos helados en las banquetas del laboratorio. A pesar de la temperatura, las clases se me pasaban volando” (Eduardo Rojo),

 

“Las clases con Jesús Castaño que nos hacía salir a la tarima a hablar sobre algún tema de la vida” (Álvaro Berrio),

 

“Nunca se me olvidará mi primera hora de clase en el instituto. Primero de la ESO. Entro en clase. El Instituto se me antoja demasiado grande, todos los alumnos están ya sentados en silencio, probablemente tan nerviosos como yo. Una profesora (más tarde sabría que se llamaba Chelo) escribe en la pizarra el que será nuestro horario” (David Bernabé).

 

 

 

Un mal momento

 

Suspensos, partes, malos exámenes, injusticias, problemas de relación y convivencia...

 

 

“Suspender, pero con la sensación de que no vas a poder recuperarlo” (Virginia Navarro),

 

“Discutí con un compadre, pero todo se arregló” (Daniel González),

 

“Cuando empiezas a ver que tus resultados no corresponden con lo que te has esforzado y crees que te has equivocado de modalidad” (Sara Gil),

 

“No sabia que asignaturas escoger en el segundo año de bachillerato” (Ada Arribas),

 

“Cuando alguna asignatura me ha resultado difícil y pensaba en rendirme” (Ana Nieto),

 

“El estrés. El estrés que produce el ver el horario y pensar que no estás preparado para hacer los exámenes es horrible” (Javier de Pablos),

 

“La primera vez que me castigaron y llevaron a dirección” (Daniel Valladares),

 

“Cuando Mercedes; profesora de química, dijo delante de toda la clase que no sabía diferenciar entre alcalinos y alcalino-térreos. Qué vergüenza” (María Alonso),

 

“Todos los momentos antes del examen” (Marta Arias),

 

“Cuando se suicidó un alumno de mi instituto” (Cristina Vielba),

 

“2º de ESO, justo después de pelear con mi mejor amiga. Estaba sola en el recreo, y dos chicos decidieron empezar a reírse de mí, durante varios días. No sabía cómo enfrentarme a ellos; les gritaba y andaba de un lado del patio al otro, intentando que parasen de seguirme. No me sirvió de nada” (Katrina Blanch),

 

“Cuando en Italia nos pillaron el alcohol, después de habernos avisado que nos revisarían las mochilas” (Luis Sampedro),

 

“La huevada al Instituto que casi deja a algunos sin ir a Barcelona” (Álvaro Berrio),

 

“Es invierno, lunes a primera y los radiadores no están puestos” (Alberto Calvo).

 

 

 

Una persona


Dejamos a un lado a los compañeros de curso, los amigos (presentes en numerosas contestaciones), y nos centramos en los profesores. Tras el nombre, las razones que lo justifican, lo que los alumnos valoran de ese profesor:

 

 

“Rafael, profesor de dibujo técnico; con carácter pero cercano” (Angela Monteagudo),

 

“Sara Pampim, mi tutora del año pasado: un amor de persona, cercana, amable y una excelente educadora” (Angela Monteagudo),

 

“Isabel, de Historia de España; amable, cercana, siempre animándote a estudiar, a no desanimarte. Y Lourdes, igual que Isabel” (Virginia Navarro),

 

“Román, con carácter, muy recto, pero cuando hablas con él tiene mucha razón” (Angela Monteagudo),

 

“Rodrigo, profesor de Historia. Sabe escucharte y ayudarte en todo lo que necesites, y como profesor un 10” (Noelia Montero),

 

“Manuel Sobrino, que me marco como profesor, y José Manuel de la Fuente Mata, profesor de religión” (Daniel Valladares),

 

“La profesora de latín y griego, Teresa. Siempre me ha animado y apoyado” (Ana María Matamala),

 

“Miguel Ángel, simpático y comprensivo con los alumnos” (Maria Medina),

 

“Juan, mi profesor de gimnasia” (Sofía Vizán),

 

“Donato, el profesor de ciencias sociales, me dejo huella. Vaya clases y qué esquemas!” (Javier Fidalgo),

 

“Un profesor de música sustituto del que no recuerdo el nombre, pero sus clases han sido las más entretenidas que he tenido en mi vida” (Álvaro Berrio),

 

 


Un descubrimiento personal que has realizado en estos años

 

Hay numerosas contestaciones que ponen de relieve el esfuerzo, la constancia, la superación...

 

 

“La clave esta en no rendirse nunca” (Rus),

 

“He aprendido a valorar más las cosas y dedicarle más empeño” (Virginia Navarro),

 

“Nunca te rindes,no hay mayor derrota que no intentarlo y luchar por tus sueños y por lo que te gusta” (Ada Arribas),

 

“Esfuerzo = recompensa” (Sandra Arias),

 

“Fuerza y corazón” (Álvaro Hernández),

 

“Humildad” (Claudia Alonso),

 

“He descubierto que soy una persona muy paciente. La paciencia con la que he afrontado este curso ha sido admirable en mi opinión. No hay que apresurarse; si algo tiene que llegar, llegará” (Javier de Pablos),

 

“Crítica constructiva, pensar reflexionar sobre todo y no callarme lo que pienso (evidentemente de buenas maneras)” (Enrique Román),

 

“No rendirse, ir a por todo!” (Guillermo Pinilla),

 

“Soy capaz de hacer muchas más cosas de las que pensaba” (Sandra López),

 

“Tener criterio para decidir, ateniéndome a las consecuencias, con seriedad y compromiso” (Laura de Juan),

 

“A no rendirme jamás, todo esfuerzo tiene recompensa!!!” (Javier Fidalgo),

 

 

 

¿Qué quiero hacer? ¿hacia dónde voy?

 

En las cuatro preguntas sobre el futuro, la primera interroga por los proyectos, proyectos, proyectos... O por las dudas, dudas, dudas...

 

 

“Ser el mejor interceptador de comunicaciones del CNI” (Daniel González),

 

“A esta edad la preocupación es no saber que hacer después” (Sara Gil),

 

“Quiero estudiar medicina y me preocupa no llegar a la nota, que está demasiado alta” (Paula Villarreal),

 

“Ser alguien que aporte algo a la sociedad, en forma de matemático a poder ser” (Enrique Román),

 

“No lo sé, cuando se de la ocasión de elegir ya se verá” (María Medina),

 

“Mi gran afición y a lo que quiero dedicar mi vida es a la gastronomía, al mundo de la cocina” (Daniel Valladares),

 

“Estudiar música y bellas artes, para encontrar un trabajo que me llene” (Zofia Hutnik),

 

“Haré algo relacionado con la economía o la política, siempre me ha interesado ayudar a los demás” (Sofía Vizán),

 

“Voy hacia adelante, y con saber eso me basta por ahora” (Katrina Blanch),

 

“Convertirme en uno de los mejores abogados de este país” (Alberto Cuadrillero),

 

“Voy hacia lo que me gusta. Quiero continuar aprendiendo, formándome, mejorando en todos los aspectos” (David Bernabé),

 

“Algo que me llene, que permita realizarme, que no me haga desear la jubilación” (Laura de Juan),

 

“Realmente no tengo ni idea. Afortunadamente no me preocupa equivocarme. Elegiré lo que crea y si me equivoco volveré a cambiar, todos tenemos un propósito en la vida, ya encontraré el mío” (Luis Sampedro),

 

“Lo tengo clarísimo: la carrera de Marketing e Investigación de Mercados, y si no, Económicas Empresariales es mi plan B” (Javier Fidalgo),

 

“Tengo claro lo que no quiero hacer. Tengo alguna duda acerca de la carrera que voy a estudiar y sobre todo, no tengo ni idea de dónde la estudiaré” (Eduardo Rojo).

 

 


¿Y cómo lo quiero hacer? ¿desde qué valores?

 

“Los valores que espero no olvidar nunca son la crítica cómo método del conocimiento, la ética de corte humanista y kantiano, como guía en mis acciones y el esfuerzo como mecanismo para alcanzar mis metas” (Enrique Román),

 

 

“Elijo la pasión por hacer lo que más me gusta, también el esfuerzo” (María Alonso),

 

“Honestidad, corazón y fuerza” (Álvaro Hernández),

 

“Teniendo capacidad de convicción, esfuerzo y paciencia” (Virginia Navarro),

 

“Con una mente abierta hacia todos los cambios posibles. El compromiso, la sinceridad y la curiosidad” (Zofia Hutnik),

 

“Me quedo con compromiso, responsabilidad y educación. Constancia también” (Sofía Vizán),

 

“Desde la esperanza. Siempre” (Katrina Blanch),

 

“Con una sonrisa en la cara. Desde la solidaridad, pero también la seriedad y el compromiso” (Lydia Pérez),

 

“Quiero hacerlo manteniéndome fiel a mí mismo” (David Bernabé),

 

“Con la honestidad por delante. Ningún legado es tan rico como la honestidad” (Javier Fidalgo),

 

“Desde mi punto de vista importa más el camino que llegar a la meta, por lo que si puedo evitar liarla mucho y perjudicar a alguien por el camino, mejor” (Luis Sampedro),

 

“Quiero trabajar desde el esfuerzo y con un rendimiento bueno, pero detesto la competitividad insana. Ante todo hay que ser personas” (Eduardo Rojo).

 

 

 

No me gustaría...

 

El fracaso, la decepción a los padres, la traición personal y que los estudios elegidos no sean los adecuados o lleven a buen puerto son contestaciones muy frecuentes:

 

 

“Darme por vencida” (Mireia Muñoz),

 

“Fracasar” (Marta Arias, Javier Fidalgo, Alberto Cuadrillero...),

 

“No conseguir mis objetivos” (Miguel Angel Gomez),

 

“Traicionar mis valores” (Álvaro Hernández),

 

“Terminar trabajando en algo que no me guste” (Cristina Vielba),

 

“Decepcionar a mis padres” (Sofía Vizán),

 

“No me gustaría tardar mucho tiempo en encontrar trabajo después de haberme formado durante tanto tiempo” (Álvaro Berrio).

 

 

 

Tengo 32 años: ¿cómo me veo?

 

 

“Me veo sinceramente ejerciendo mi profesión si estudio periodismo quiero ser corresponsal de guerra, me veo continuando mis actividades de voluntaria donde se necesite” (Angela Monteagudo),

 

“Trabajando y con hijos, ¡¡lo tengo claro!!” (Sandra Arias),

 

“Ojalá me encuentre con un trabajo estable relacionado con lo estudiado en la universidad, con lo que verdaderamente te gusta” (Javier de Pablos),

 

“De informático o político, mas ¿quién puede saberlo si nuestro futuro es oscuro e incierto?” (Enrique Román),

 

“Trabajando en lo que me guste y ojalá fuera de España” (Ana Nieto),

 

“Me veo trabajando de jueza o abogada. En mi propia casa, con mi marido y mis hijos” (Ana María Matamala),

 

“Fuera de España, trabajando en una orquesta sinfónica y realizando proyectos en distintos ámbitos” (Zofia Hutnik),

 

“Con una familia y un trabajo que me apasione, seguramente fuera de España” (Sofía Vizán),

 

“Dando clase a los hijos de mis antiguos compañeros” (Raúl Martín),

 

“Fuera de España, en cualquier país, trabajando de profesora de idiomas o de traductora” (Sandra López),

 

“Me veo ayudando a la gente, en un hospital” (Paula Villarreal),

 

“Trabajando, espero, en una pequeña ciudad española”, Alberto Calvo),

 

“He acabado la carrera, un máster y ¿un doctorado? Trabajo fuera de España, tal vez Francia o Alemania, como profesor de Universidad. Ojalá haya llegado a algo en el campo deportivo. Tener algún libro publicado tampoco estaría mal” (David Bernabé),

 

“Con 32 años me veo sosteniendo a mi primer hijo entre brazos al lado de la mujer a la que quiero, sin problemas económicos y con un trabajo que me garantice una buena jubilación” (anónimo),

 

“Esperemos que con pelo (jajajaja). Me imagino en una ciudad grande, trajeado y siendo un subordinado de una gran empresa o en un país pobre intentando mejorar las cosas” (Luis Sampedro),

 

“Espero que me falten muchas cosas por hacer. Me veo libre, sin hijos y espero que aún sin un trabajo definitivo que hacer durante 30 años más” (Eduardo Rojo),

 

“Estrella de cine, director independiente, guionista nato, viajante por el mundo.. el terror de las nenas...” (Miguel Gutiérrez).

 


Gracias a todos los alumnos que han colaborado con nuestra publicación y ¡mucha suerte en las pruebas de selectividad!

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