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Redacción
Jueves, 12 de noviembre de 2015
IES Delicias

Alumnos y profesores celebran un memorial en recuerdo de María Gutiérrez, alumna fallecida el pasado agosto

... los alumnos y alumnas nos sentamos en los bancos del gimnasio y un sentimiento de añoranza nos abarcaba tan sólo con pensar en la pérdida de María. Sus familiares nos acompañaron en el homenaje que todos preparamos con empeño ...

Irene Martín de Prado

 

 

El pasado viernes 6 de noviembre el IES Delicias se estremecía de nostalgia y de ternura al recordar a María Gutiérrez, cuya historia araña nuestros corazones.

 

Todos los alumnos y alumnas nos sentamos en los bancos del gimnasio y un sentimiento de añoranza nos abarcaba tan sólo con pensar en la pérdida de María. Sus familiares  nos acompañaron en el homenaje que todos preparamos con empeño. Nuestra directora, Rosa, nos obsequió con una carta en su memoria. Andrea García, de tercero de ESO, nos deleitó con su relato dedicado a nuestra compañera.

 

Los alumnos de Bachillerato ilustraron el cuento 'La paloma y el pajarillo' que Mercedes Sahuquillo preparó con mucho cariño. Los alumnos de segundo de ESO leyeron poemas sobrecogedores. José Luis Alcalde nos leyó un relato que María escribió, "Las palabras son como las cerezas'". Dos alumnos de bachillerato leían el texto 'Volvoreta Silenciosa', escrito por Fina, que además se encargó de coordinar la organización del acto. Las palabras solidarias se alzaban en carteles, sostenidos por las manos de alumnos del centro, mientras se decían en voz alta sus letras escritas con cariño. Una melodía de fondo, interpretada por los alumnos de tercero y cuarto de ESO, nos acariciaba los oídos durante todo el acto, acompañada por el suave sonido del piano tocado por nuestra profesora de música, Gracia, que, junto a Isabel Alonso, ha dirigido los ensayos días antes para que todo fuera perfecto.

 

¿Qué podemos decir? Ningún poema, palabra solidaria, relato, carta o melodía podrá estar a la altura de lo que María consiguió con tan solo estar presente entre nosotros. Quién iba a decir que una persona que parecía tan frágil pudiera hacer brotar en nuestros corazones algo tan grande. Gracias por tanto María. Hasta siempre.

 

 

 

 

El pajarillo y la paloma

 

Mercedes Sahuquillo

 

 

Una mañana una paloma blanca se encontró con un dulce pajarillo. Lo miró curiosa y le dijo:

– ¿Cómo te llamas, pajarillo?

– Ma-rí-a-, respondió tímido el pajarillo con una vocecita, que más parecía un tierno y metálico susurro.

La espléndida paloma blanca al instante sintió un especial afecto por el pajarillo y continuó:

– ¡Pajarillo, pajarillo! ¿Puedo hacerte una pregunta?

– Sí, claro – dijo María.

– Llevo unos momentos observándote- continuó la paloma – y me preguntaba por qué llevas una jaula.

María abrió de par en par sus lindos ojos y, lanzando una silenciosa carcajada, le contestó:

– No es una jaula, es una silla con ruedas. La necesito para moverme mejor.

– ¡Qué chulada! ¡Qué moderna eres!- dijo la paloma.

Cada vez tenía más ganas de estar con el pajarillo y saber más cosas de él. Así que le propuso lo siguiente:

– Si quieres esta tarde quedamos y te enseño a volar.

Ese era el mejor plan que jamás nadie le había propuesto al pajarillo en su corta vida.

– “A- vo-lar”- repitió lentamente María, sin dar crédito a lo que oía.

– Sí, pajarillo, ¡a volar, a volar! Te espero a la puesta de sol en el parque – afirmó con determinación la paloma.

María acudió a su cita muy animada. “Voy a volar”, se repetía una y otra vez en su mente, “¡a volar, a volar!”.

Al atardecer comenzó su clase de vuelo. La blanca paloma se percató entonces de que las alas del pajarillo eran muy, muy pequeñas. La clase de vuelo iba a ser más difícil de lo que parecía.

María se preparó, siguiendo al pie de la letra las indicaciones de la paloma, e incluso se atrevió a confesarle que estaba entusiasmada con este vuelo, porque así tendría la oportunidad de tirar su silla al río.

Era una lección complicada, pero el pajarillo estaba tan dispuesto, tenía tantas ganas de lograr ese reto, que ninguno de los dos se dio cuenta de que ya había anochecido y de que el velo de la negra noche los cubría.

El pajarillo batió una última vez sus alas y, ante la atónita mirada de la paloma, emprendió el vuelo. Y gritó desde lejos:

– Y ahora ¿qué?, no puedo parar. ¿Hacia dónde me dirijo? No veo casi nada, está muy oscuro ya.

Entonces la blanca paloma con tranquilizadoras palabras le sugirió:

– No te preocupes, pajarillo, y sigue esa estela que está ante nosotros.

– Pero, me perderé – temió el pajarillo.

– No – afirmó rotunda la paloma – “las lágrimas de San Lorenzo te guiarán”.

Y así fue como aleteando, aleteando con todo su brío, el pajarillo desapareció de su vista en la Noche de las Perseidas..

 

 

 

 

Volvoreta silenciosa

 

 

Volvoreta.  Pequeña mariposa sutil y silenciosa, ¿Dónde te escondes?

Sabemos que estás aquí. Sabemos que te camuflas entre las risas adolescentes.

Sabemos que revoloteas por los pasillos, sobre unas manos que ayudan a un compañero en apuros.

Sabemos que no andas lejos. Lo sabemos cuándo alguien sigue adelante aunque le duela.

Sabemos que te escondes entre fotocopias, haciendo un guiño travieso a las conserjes, que tantos ratos pasaron contigo.

Sabemos que esparces tu magia sutil por los pupitres. Lo sabemos cuándo una ilusión asoma en las caras de tus compañeros.

Sabemos que aleteas por tu casa, pequeña volvoreta, y que el sutil aire de tus alas es el aliento de tu hermana y tus abuelos.

Sabemos que te cobijas en el corazón de tu madre, haciéndole encontrar el motivo para una sonrisa.

Sabemos que no andas lejos, mariposa delicada y sabemos que vas dejando una huella imborrable en nuestros corazones.

Por más que te escondas te sentimos cerca, volvoreta silenciosa.

 

 

 

 

Los peques de 1º de ESO

 

Somos los peques de 1º de ESO

Nosotros no hemos conocido a María,
Pero nos han hablado de ella.


Todos hablan de lo luchadora que era,
De su bonita sonrisa,
De su afán por superarse,
De su fuerza …


Aún sin conocerla,
Hemos aprendido mucho de ella.
Nos ha enseñado:
A luchar siempre por lo que quieres.
A no preocuparse por pequeñeces.
A no rendirse nunca.
A no dejar nunca de sonreír.


Simplemente, gracias por servirnos de ejemplo de superación.

 

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