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Redacción
Domingo, 10 de enero de 2016
Tres escenas y una conclusión

Enamorarse (Falling in love)

Nacho Esteban

 

 

Un arquitecto y una diseñadora, ambos casados, se conocen casualmente en una librería mientras están comprando regalos de Navidad. Con el ajetreo y las prisas, tropiezan e intercambian las bolsas. Poco después, coinciden varias veces en el tren y empiezan a compartir almuerzos y cafés. Cada vez se sienten más a gusto juntos y pronto surgirá el amor entre ellos.

USA 1984. Paramount Pictures. Género: Romance, Drama Romántico. Director: Ulu Grosbard. Guión: Michael Cristofer, Música: Dave Grusin y Director de Fotografía: Peter Suschitzky. Reparto: Meryl Streep, Robert De Niro, Harvey Keitel, Jane Kaczmarek, Dianne Wiest, David Clennon, George Martin, Victor Argo, Jesse Bradford, Frances Conroy.

 

Tres escenas y una conclusión

 

 

Primera

Aparte del primer encuentro en la librería “Rízzoli”, donde se produce el choque de regalos y de la certificación de los cambios de regalos el día de Navidad en otra escena, otro encuentro posterior en el tren y luego en la calle, donde se reconocen mutuamente, sonríen, se lo toman bien (otra escena), comenzará una relación de amor muy particular.


A partir de aquí, sucesivos viajes en tren a sus respectivos trabajos les hace entablar primero, una relación de amistad muy profunda fructificándose en amor poco a poco sin enterarse, donde les deja llevar esa pasión lenta y paulatinamente a necesitarse, a quererse, a sentirse.


En concreto, en la escena donde ella (Meryl Streep - Molly) le espera a él (Robert De Niro - Frank) en la estación, a las 5:45 horas, donde habían quedado y no aparece porque se retrasa, y cree que le ha fallado a la cita. El tren sale a las 06:15 de la tarde y Molly no le coge porque prefiere seguir esperándole. Empieza a pensar que le ha fallado a la cita. Frank llega todo corriendo a la estación y ve marchar al tren. Cree que se ha subido en él porque no la ve y ha llegado una media hora o así tarde, cuando de repente por atrás oye una voz dulce que le dice: “¡Frank!, ¡Frank!, ¡Oh, Dios mío!, ¡Creí que ya no venías!”. Se produce un momento muy romántico y bonito, sonando la música melosa y romántica de Dave Grusin. Frank coge a Molly y la lleva a una esquina de la estación y se abrazan apasionadamente donde él le dice a ella: “Te quiero, te quiero”. La escena continúa queriéndose muy efusivamente los dos hasta que se va apagando la música y con ella dicha escena enlazando con la siguiente para continuar con la historia.

 

 

Segunda

Una vez que la relación va avanzando, un día se citan para quedar en un sitio en concreto donde puedan manifestar su amor libremente sin ataduras de ninguna clase. En concreto, en un apartamento que ha alquilado él. También es destacable la escena anterior a ésta, donde se ve a ella (Molly) probándose distintos modelos para elegir con cual se siente mejor y le pueda gustar más a Frank en la cita. Parece una colegiala, cuando al final dice: “Pero, ¿qué estoy haciendo?”, refiriéndose a toda su historia de amor clandestino, como si la quisiera parar, pero no puede.


Una vez allí en el apartamento, o mejor dicho antes, en la escena inmediatamente anterior que lleva a ésta, se dicen que han estado a punto de llamarse y cancelar la cita por miedo a que vaya a más y puedan romper sus respectivos matrimonios, pero al final no lo hicieron. Ahora, se encuentran en el apartamento, en la tan ansiada cita. Se disponen después de ver las habitaciones a quedarse con una donde puedan estar lo más juntitos y tranquilos posible para quererse y hacer el amor. Todo, muy sutil, elegante, erótico, nada pornográfico, y cuando parece que van a tener relaciones carnales serias después del preparatorio, ella dice que no puede: “Perdóname, no puedo, lo siento, no puedo, Frank”.


Él asiente como que en cierta manera también le ocurre, se terminan de vestir, salen y se funde con otra escena ya en el tren, suena la música, están juntitos mano con mano, se oye al interventor decir: “Próxima estación Dobbs Ferry” y él dice: “¿Te veré mañana?”. A lo que ella asiente: “Y luego, ¿qué?”, “¿Dos veces a la semana?”, “¿Una vez?”, “Luego, ¿Qué?”, termina de responder. Él la abraza y ella responde de la misma manera. Frank se levanta del asiento, miradas muy importantes de los dos. Se baja en su estación Frank, le esperan su mujer y sus dos hijos, se abrazan y se produce el éxtasis de la escena para provocar la emoción lacrimal en el espectador. Suena intensamente la música para acentuar el momento. Ella desde el tren les mira, se tapa media cara y tiene que girar la cabeza hacia otro lado, se la ve llorar, sigue sonando la música, mirada de ella, se difumina la escena con otra terminando de sonar la música.

 

 

 

Tercera

Después de un tiempo sin verse –ella porque entra en una crisis existencial amplificada por el fallecimiento de su padre y él porque se ve abocado a confesarle la infidelidad a su mujer–, se produce una llamada de teléfono de Frank (desde su domicilio) al domicilio de Molly (Molly coge el teléfono), diciéndola que quiere verla, que se quiere despedir, que se va a Houston, que tan solo necesita verla una última vez, a lo que ella responde que le desea mucha suerte, que le vaya muy bien, pero que adiós, que no va, aunque se siente muy confundida y aturdida.


El marido le pilla la infidelidad, pero cree que se ha terminado, cuando ella en un arrebato coge fuerzas y le dice que se quiere despedir de él. Su marido la dice que no lo haga, pero ella no le hace caso, coge el coche y se va. Está lloviendo muchísimo, con lo cual esta escena, que es el clímax, le da un toque más intensificador. Corre muchísimo y se ve obligada a parar ante un paso a nivel, con el consiguiente susto, luego el coche no le arranca, buen recurso para al final no conseguir llegar a tiempo que es lo que dramáticamente se pretendía.


Muy bien realizada toda la escena, la lluvia, el paso a nivel, el tren, el susto de ella (con una interpretación que lo dice todo a base de gestos). Y otro intérprete en la película son los distintos trenes, que por un motivo u otro son un elemento catalizador para la trama de la película. Mientras, Frank intenta hacer tiempo, incluso vuelve a llamar a casa, cogiendo el teléfono el marido y mandándole como no podía ser de otra manera a freír espárragos.
 

 

Conclusión

Al final, después de muchas peripecias en la vida puedes conseguir tus sueños luchando por ellos, aunque por el camino dejes otras cosas. No todo se tiene en la vida. Hay que aprender a renunciar a algunas cosas para tener otras. Ellos aprendieron y asumieron que tenían que renunciar a sus matrimonios para poder al fin estar juntos si es que se querían de verdad, que así lo certificaron finalmente.

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