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Redacción
Martes, 2 de febrero de 2016
Tres escenas y una conclusión

Los puentes de Madison

... ¿Nos imaginamos nosotros por un momento esa escena, donde el hombre le regala unas flores a la mujer? Para empezar, en la mayoría de los casos, nunca se le ocurriría a un hombre regalar unas flores a una mujer, a la inversa sí. Pero, ¿Por qué? Precisamente, Clint Eastwood quiere denunciar este hecho (lo hace a través de esta preciosa escena), demostrando que el hombre puede ser igual de sensible y romántico que la mujer, ¿Por qué no? ...

Nacho Esteban

 

 

Director: Clint Eastwood. Guión: Richard La Gravenese (Novela: Robert James Waller). Música: Lennie Niehaus. Director de Fotografía: Jack N. Green. Editor: Joel Cox. Productora: Warner Bros / Amblin Entertainment / Malpaso Productions. Género: Romance / Drama Romántico / Melodrama. EE.UU. 1995

Reparto: Meryl Streep como Francesca Johnson, Clint Eastwood como Robert Kincaid, Annie Corley como Caroline Johnson, Jim Haynie como Richard Johnson, Victor Slezak como Michael Johnson, Debra Monk como Madge, Christopher Kroon como Michael Jeune, Phyllis Lyons como Betty

Sinopsis: La película se sitúa en 1965. Relata la historia de Francesca (Meryl Streep), nacida en Italia en la ciudad de Bari, una solitaria ama de casa residente en Iowa, que se había casado con un soldado estadounidense y emigrado a Estados Unidos. Mientras su esposo e hijos se encuentran fuera, en la feria del Estado de Illinois, conoce a un fotógrafo, Robert Kincaid (Clint Eastwood), que ha llegado al condado de Madison (Iowa) para realizar una serie fotográfica sobre los puentes cubiertos de la zona para National Geographic, y se enamora de él. Los cuatro días que pasan juntos (de lunes a jueves) suponen para ella un giro fundamental en su vida por la relación extramatrimonial que mantiene con él.

Premios en 1996: Nominada al Oscar: Mejor actriz (Meryl Streep). 2 Nominaciones al Globo de Oro: Película drama y actriz drama (Meryl Streep). Premios César: Nominada a mejor película extranjera. Sindicato de Actores (SAG): Nominada a mejor actriz (Meryl Streep).

 

Tres escenas y una conclusión

 

 

Primera

Aparte del principio, una vez que se han ido al rodeo su marido y sus hijos, ella sola en la granja, se la ve una mujer muy fuerte, haciendo las labores propias de la granja y del primer encuentro de Robert cuando la pide ayuda para localizar los famosos puentes (encuentro que acaba acompañándole Francesca a Robert en la camioneta de éste), ya se atisban chispas de pasión y de enamoramiento, donde ya ella no se comporta igual que cuando está con su marido. En otro momento, en otro encuentro, ya le dice Robert a Francesca, que no están haciendo nada malo, ya que ella aunque está libre y liberada es sólo por unos días (por cierto, cuatro maravillosos días son los de su romance). Tiene miedo a enamorarse porque podría perder a su familia, las habladurías, etc, no es que no quiera enamorarse, de hecho tiene muchas ganas y finalmente termina enamorándose.

 

Mi impresión, una vez que he tenido la suerte de ver varias veces la película, es que él (Robert - Clint Eastwood) es quien se enamora primero. Vamos con la escena en cuestión. Están Robert y Francesca en esos parajes hermosísimos de los puentes (por cierto, maravillosa fotografía de Jack N. Green, su director de fotografía habitual). Vemos a Francesca paseando por los puentes, disfrutando como nunca de ese instante de su vida, lo que no quiere decir que no estuviera contenta con su vida anterior; digamos que se había acomodado a lo que ella denomina "su vida llena de detalles". En otro plano vemos agachado a Robert (Clint Eastwood). Coge unas flores y se las ofrece a Francesca. – “Me ha pillado, ¿todavía hacen los hombres eso, no? ¿Regalar flores como muestra de aprecio y gratitud?” Ella le responde que “sí, sólo que son venenosas”. Entonces Robert las tira al suelo y contesta diciendo Francesca: “es una broma, no sé por qué lo he dicho”. Se echan a reír los dos. Robert coge de nuevo las flores y se las da a Francesca diciendo: “¿Es sádica por naturaleza?” Ella le da las gracias y le contesta diciendo: ”No, y que son muy bonitas”. Continúan riéndose, terminando hermosamente la escena.

 

¿Nos imaginamos nosotros por un momento esa escena, donde el hombre le regala unas flores a la mujer? Para empezar, en la mayoría de los casos, nunca se le ocurriría a un hombre regalar unas flores a una mujer, a la inversa sí. Pero, ¿Por qué? Precisamente, Clint Eastwood quiere denunciar este hecho (lo hace a través de esta preciosa escena), demostrando que el hombre puede ser igual de sensible y romántico que la mujer, ¿Por qué no? Una delicia, una maravilla, exquisita escena. Ella le responde en otra escena maravillosa regalándole un colgante con su nombre grabado: "Francesca".

 

 

Segunda

Una vez que se va consolidando el enamoramiento en esos maravillosos cuatro días, Robert le dice que está divorciado, que es un ciudadano del mundo, que lo experimenta todo y nada a la vez (que ha conocido a muchas mujeres), a lo que ella responde que sí es una más, que necesita saber la verdad porqué sino se volverá loca, que si es una rutina la aventura que están teniendo. Él dice que no, que es especial lo que sienta por ella, que no es una rutina y que si lo que la hace pensar que lo que han vivido no ha sido verdadero, ha sido falso, una rutina más, una aventura más, la pide disculpas. A lo que añade para ratificar su amor verdadero, que todo lo que ha hecho en su vida (incluido el hacer fotos), “me ha conducido hacia ti”. Se abrazan los dos, diciendo ella: ”¡Oh, Dios mío, qué vamos a hacer!” A lo que él responde: “Vente conmigo, márchate conmigo”.

 

Observamos, que es un amor puro y limpio, que Robert ha sido un mujeriego, su vida ha sido una rutina, pero esto no, es de verdad amor lo que siente por ella y está dispuesto y desea compartir con ella el resto de su vida. Ella dudaba y necesitaba preguntarlo para certificar si la amaba realmente. Una vez certificado, tiene que elegir entre su marido, su familia, sus hijos o él. Es ya jueves por la noche, la cena y mañana, nunca mejor dicho, será otro día (será viernes y es cuando vienen su marido y sus hijos). A lo que ella responde: ”que en cierta manera cuando te casas termina una vida y empieza otra, dejas de ser tú y comienza tu vida llena de detalles”. Robert la responde que: “¿vas a sacrificar lo nuestro por ellos (dices que tus hijos ya van siendo mayores y apenas te necesitan)?”. Ella replica que lo siente, que no puede, que como va a dejar a su marido sólo. Y que tiene que estar allí cuando se case su hija. Continúa diciendo que: “tengo que guardar lo nuestro en alguna parte dentro de mí y tú tienes que ayudarme”. A lo que él responde que: ”no hace falta decidirlo ahora, que me voy a quedar unos días más por aquí, por lo que tal vez cambies de decisión, no sé, tal vez sea esta casa…” y termina diciendo: “esta clase de certeza sólo se presenta una vez en la vida”.

 

Supongamos que nosotros nos encontramos en esa tesitura, tener que elegir entre un amor verdadero, puro y limpio, o seguir con nuestra familia y guardarlo en nuestro corazón, en el caso de ella, ¿Qué haríamos? Difícil decisión, pero Eastwood inteligentemente expone los pros y los contras cuando entregas tu vida a tu familia. Y en el caso de él, un hombre mujeriego, por fin encuentra el amor verdadero, pero al final si no consiguen estar juntos, en cierta manera, la tendrá que llevar también en su corazón. Habla de las decisiones que tomamos en la vida, estamos obligados a ello, y a veces, tenemos que renunciar a nuestros impulsos y deseos por mantener a nuestra familia (y las habladurías, etc).

 

 

Tercera

Llegamos a la escena más importante de la película (el clímax). Han pasado unos días desde la última vez que vio a Robert en esa noche de jueves. Está lloviendo, están en la ciudad haciendo unas compras Francesca y su marido. Se adelanta y sube a la camioneta Francesca para esperar a su marido, cuando de repente atónita ve entre la lluvia la camioneta y a Robert. Se acerca un poco más Robert para que la vea, se le caen las lágrimas a él en medio de la lluvia, lo dice todo con la mirada, ella también. La asiente, se da media vuelta y se sube a su camioneta. En ese justo momento, sube el marido a su camioneta. Todo cinematográficamente funciona a la perfección (la lluvia, el sonido, el montaje, la música, los planos, las miradas).

 

Giran las camionetas y paran en el semáforo. Semáforo en rojo. El marido comenta que se trata del fotógrafo que estaban hablando en el Café. Suena la lluvia, la música, mirada de ella, plano de nuevo del marido, plano de la camioneta de Robert. Se ve a Robert desde atrás, desde la camioneta del marido de Francesca como coge de la guantera el colgante que le había regalado Francesca y lo coloca en el espejo retrovisor. Plano de ella, manillar de la puerta, su mano, sube la música para intensificar la emoción (es el momento más intenso de la película), plano del marido diciendo: ”vamos, que espera, si está verde”, con lo que reacciona tocando el clason. Evidentemente Robert está esperando a que se venga con él. Plano de la camioneta de Robert, dando el intermitente. Plano de ella, suelta la mano del manillar lentamente, baja la música (preciosa banda sonora de Lennie Niehaus). Plano del marido. Por supuesto, no hay ningún plano del marido que mire a su mujer cuando tiene la mano intentando abrir la puerta hacia otra nueva vida, porque se carga la película. No se va con él, porque está entregada a su familia y porque cinematográficamente sería contraproducente. Luego sí, cuando ella se tira hacia atrás en su asiento y solloza, que se la ve en un plano, a continuación hay un plano del marido que la dice: ”Pero, ¿Qué diablos te pasa Frannie? A lo que ella responde: “Necesito un momento, sólo un momento”. Suena una voz en off que refleja los pensamientos de Francesca y las palabras de Robert en esa última noche mágica: “Esta clase de certeza sólo se presenta una vez en la vida”. Y sus justificaciones de su decisión quedan plasmadas también en la voz en off: “Me equivoqué, Robert. Déjame explicártelo una vez más porque tengo que quedarme”.

 

Maravillosa escena donde funciona todo a la perfección, es puro arte cinematográfico. Magnífica la interpretación de ellos y la decisión de ella de quedarse con su familia está dilatada milimétricamente en esos minutos del semáforo (el abrir la puerta y que te pueda cambiar la vida, las dudas, sí, no, y su consiguiente decisión) de manera eficaz y acertada, donde nos identificamos cualquiera de los espectadores en una situación similar.

 

Conclusión

A veces hay que renunciar a las cosas que más queremos para nosotros, y entregamos la vida a los demás (la familia, hijos, etc). Nos entregamos a esa vida llena de detalles. Pero ese amor puro, limpio, verdadero y único lo guardamos con todas nuestras fuerzas en nuestro corazón, nos ayudará a seguir adelante con nuestra vida construida, esa vida llena de detalles, que se van también con nosotros cuando nos vamos de este mundo.

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