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Redacción
Lunes, 28 de marzo de 2016
Mis divas del cine

Rita Hayworth

Noticia clasificada en: Graciela Mantiñan Mis divas favoritas

CINE

 

 

Graciela Mantiñan

 

 

En el siglo XX, ella dio su rostro a historias inolvidables que la transformaron en un mito de séptimo arte. Se llamaba Margarita Carmen Cansino y no nació pelirroja. Su padre era un bailarín español emigrado de los Estados Unidos y su madre una corista de Ziegfeld Follies, el famoso elenco del music hall. Entró al cine a mediados de los años 30 y comenzó a triunfar diez años después.


Como la de toda diva, su historia tiene episodios secretos. Fue Harry Cohn de los Estudios Universal quien la impulsó a cambiar el color de su cabello y a una cirugía plástica, en esa época muy dolorosa, que amplió su frente. Ya lucía una belleza perfecta cuando filmó “Sangre y arena” donde ella era Doña Sol, la mujer que se cruza en el destino del torero… Tyron Power. Fue una jovencita ingenua y fantasiosa de la alta sociedad norteamericana en “Bailando nace el amor”, una remake de la película argentina “Los martes orquídeas”, que en esta orilla hizo famosa a Mirta Legrand.


Al promediar la década del 40, nuestra protagonista había logrado convertirse en una auténtica sex-symol. Su imagen había definido un estilo de mujer. Quizá baste con decir que la bomba atómica experimental que en 1945 los yankees tiraron en el Atolón Bikini llevaba el nombre de uno de sus personajes y la silueta de nuestra protagonista. Dicen que ella tenía convicciones pacifistas y que el episodio la disgustó realmente.


Un año después, su imagen cambia: en “La dama de Shangai”, una mitológica película de Orson Wells, será una mujer de cabello corto y platinado, abandonada y despreciada. Hubo mucho más films, quizá uno de los más recordados sea “Mesas separadas” que contaba la historia de gente solitaria, encerrada en un pequeño hotel británico. Allí ella apareció, ya madura y distante, junto a la muy joven y tímida Debora Ker.


¡Qué extraño! Esta mujer que personificó a Carmen, la gitana española creada por Merimée, a Salomé, la heroína bíblica y a Tersícope, la diosa griega de la danza, hizo famoso un modelo femenino que cambió drásticamente el imaginario romántico de los años 40.


Nuestra protagonista decía que los hombres se enamoraban y se acostaban con ese modelo… pero se despertaban con ella. Quizá aludía a la historia de sus cinco maridos, entre los que se encontraron el genio cinematográfico Orson Wells y el príncipe árabe Alí Kan.


Murió en 1987, a los 68 años de edad, alejada del cine y de la realidad por el mal de Alzheimer que la doblegó tempranamente. Sin embargo, ya era un mito construido por una sola película, que despertó aceptación y escándalo. Era la historia de un hampón que se enamora de la mujer de su jefe y protector.


Ella era esa mujer, que enfundada en un ajustado traje negro de raso, le canta “Put the blame on mame” mientras revolotea su largo guante .Ella era “Gilda” la bella dama a quien, su colérico enamorado, Glenn Ford, le pega una brutal bofetada.


Sí, nuestra protagonista es Rita Hayworth, una leyenda del cine.

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