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Martes, 12 de abril de 2016
Mis divas favoritas

Deborah Kerr

Noticia clasificada en: Graciela Mantiñan Mis divas favoritas

CINE

 

 

Graciela Mantiñán

 

 

 

Nació en 1921, en el seno de una distinguida familia escocesa que la preparó para ser una  auténtica lady. Debutó muy joven en los escenarios británicos y ya en "Narciso Negro",  una de sus primeras películas, protagonizó a una severa religiosa, de principios rígidos y fría  apariencia, una imagen que la acompañaría mucho tiempo.

 

En 1947 inició su rutilante carrera en el cine norteamericano. Participó en  las  grandes superproducciones de los años 50: "Las minas del rey Salomón", "El prisionero de Zenda" y "¿Quo vadis?"  Donde interpretaba a la cristiana que seduce a Robert Taylor, el jefe de las legiones romanas.

 

Como buena británica, brilló en "Julio César", la sensacional adaptación del drama de Shakespeare que en 1953 dirigió Joseph Mankiewicz.

 

Pero su imagen cambia en "De aquí a la eternidad", un alegato antibélico cuya acción transcurre en Hawai en los días previos al ataque a Pearl Harbor. Es la historia de una mujer casada que se enamora locamente del hombre prohibido. Su apasionado  abrazo con Burt Lancaster en  la playa  constituye una de las escenas más recordadas del cine mundial.

 

Con  Yul Brinner  filmó "El rey y yo", donde personificó a la institutriz inglesa que conquista el amor del rey de Siam. En  Té y simpatía fue   una esposa insatisfecha atrapada entre la indiferencia de  un marido autoritario  y la seducción de  un joven problemático..

 

Como  actriz nunca se  limitó a  personajes clásicos o convencionales. Se atrevió a  brillar como chica Bond en "Casino Royal" e incursionó en la “nouvelle vague” francesa participando en la versión fílmica de "Bonjour Tristeza", la novela de Francoise Sagan.

 

Seis veces nuestra protagonista estuvo nominada al  premio Oscar, pero en 1994 la Academia le otorgó un Oscar honorífico.

 

Murió en 2007, hacía años que estaba retirada del mundo del cine. Sin embargo, ya era una leyenda. Los espectadores de todo el mundo habían  transformado uno de sus films  en un verdadero mito romántico. Porque "Algo para recordar" es una de las pocas películas que aún hoy sigue inspirando otras cintas, pero también porque no hay evocación del Séptimo Arte que prescinda de su hermosa música.

 

Allí personificaba a una cantante que, a bordo de un transatlántico, conoce a un hombre distinguido, un auténtico playboy que era Cary Grant. Se enamoran y comparten días muy felices. Pero ella tenía un amante y él  estaba comprometido con una rica hereda. Deciden cambiar sus vidas y concertan una cita en el Empire State de Nueva York. Sería  su encuentro definitivo, pero ella no llega porque sufre un accidente que la deja inválida. Él se cree abandonado hasta que una casualidad los reúne y revela la verdad.

 

Final feliz y… a secarse las lágrimas, porque con "Algo para recordar" todos lloramos en el cine o frente a la televisión.

 

Actriz inolvidable, nuestra protagonista es… Débora Kerr

 

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