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Redacción
Lunes, 9 de mayo de 2016
Refugiados, mi voz desde esta orilla

Milagros Huici: "No estoy de acuerdo con lo que hacen mis gobernantes ni en Europa en general. Les pediría que sean solo humanos."

Milagros Huici (Taller Participación y Diálogo)

 

 

 

–– ¿Estás de acuerdo con la manera de actuar de tus gobernantes en la situación que viven los refugiados sirios? Si no es así, ¿qué les pedirías? ¿qué deberían cambiar o mantener?

 

No estoy de acuerdo con lo que hacen mis gobernantes ni en Europa en general. Les pediría que sean solo humanos.

 

 

–– ¿Qué podemos hacer los ciudadanos para cambiar lo que está pasando, para influir en ello? ¿o no podemos hacer nada, solo mirar?

 

Concienciarnos, salir a la calle cuando sabemos que hay una convocatoria. Ahora, en Valladolid, los jueves a las 8 de la tarde hay una concentración de apoyo a los refugiados y cacerolada en la Plaza Fuente Dorada, y después de la concentración un documental o una charla.

 

 

–– Algunas –o muchas– personas piensan que los refugiados son una amenaza (quitan trabajo, provocan inseguridad en la calle, tienen una cultura o una religión diferente...). ¿Qué te parece a ti?

 

Eso es mentira. Antes, cuando venían más, hacían lo que los españoles no queríamos hacer. Gracias a ellos se cuidan ancianos, se atienden casas.

 

 

–– Nos gustaría que hicieras un comentario a esta afirmación: “A medida que pasan los días y las imágenes se repiten y los acontecimientos dejan de ser una novedad, parece que nos “acostumbramos” a lo que pasa y nos volvemos más insensibles y pasivos ante esta y otras situaciones”.

 

“No hay mal que cien años dure”, se nos pasa el efecto al minuto. Y, sobre todo, como no es en mi casa ni le pasa a mi familia, los demás, que se arreglen. Es insolidaridad, falta de ética.

 

 

–– Estas personas dejan atrás su pueblo, su casa y parten huyendo de una situación difícil en busca de un futuro. No es un viaje de placer. Tal vez tú viviste esta experiencia y tomaste un día la decisión de abandonar tu pueblo en busca de un futuro mejor en otro país o en la ciudad. ¿Puedes comentarnos algo? ¿te sientes identificado con su situación?

 

Yo no viví la emigración, pero sí varios de mis hermanos. Fueron a Francia porque se ganaba más que aquí. Estuvieron bien.

 

 

–– Hay un problema de acogida o, dicho con una palabra más nuestra, de hospitalidad. Los europeos les negamos un techo, una taza de caldo o un pupitre para sus hijos por razones políticas, económicas, electorales... ¿Estarías dis- puesta a participar en una iniciativa que dijera, por ejemplo: “Ven a mi casa: donde comen dos comen tres”? Si quieres decir algo más que sí o no, encantados.

 

Por mí, sí, pero mi marido nunca ha querido que haga estas cosas

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