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Redacción
Lunes, 9 de mayo de 2016
Refugiados, mi voz desde esta orilla

Mª del Carmen Miguel: "Los que piensan que son una amenaza deberían reflexionar y, si tienen hijos o nietos, piensen en que quizás algún día les toque a ellos"

Mª del Carmen Miguel (Taller de Literatura)

 

 

–– ¿Estás de acuerdo con la manera de actuar de tus gobernantes en la situación que viven los refugiados sirios? Si no es así, ¿qué les pedirías? ¿qué deberían cambiar o mantener?

 

No estoy de acuerdo. Sé que es muy difícil, pero les pediría un poco más de ayuda, que admitieran algún refugiado más y les tuvieran en centros humanitarios más dignos.

 

 

–– ¿Qué podemos hacer los ciudadanos para cambiar lo que está pasando, para influir en ello? ¿o no podemos hacer nada, solo mirar?

 

Es muy difícil decir qué podemos hacer los ciudadanos. Creo en primer lugar que darnos cuenta de la situación inhumana que tienen y, si puede ser, ayudar de alguna manera, con entrega de comida, ropas o, el que pueda, económicamente.

 

 

–– Algunas –o muchas– personas piensan que los refugiados son una amenaza (quitan trabajo, provocan inseguridad en la calle, tienen una cultura o una religión diferente...). ¿Qué te parece a ti?

 

Me parece que muchos de los que piensan así deberían reflexionar y, si tienen hijos o nietos, piensen en que quizás algún día les toque o nos toque a nosotros. Respecto a la religión pienso en un solo Dios para todos y que según nos portemos en esta vida, así nos juzgarán en la otra.

 

 

–– Nos gustaría que hicieras un comentario a esta afirmación: “A medida que pasan los días y las imágenes se repiten y los acontecimientos dejan de ser una novedad, parece que nos “acostumbramos” a lo que pasa y nos volvemos más insensibles y pasivos ante esta y otras situaciones”.

 

No soy indiferente a las imágenes que nos ponen, no me acostumbro a verlo y siento indignación ante estas imágenes inhumanas.

 

 

–– Estas personas dejan atrás su pueblo, su casa y parten huyendo de una situación difícil en busca de un futuro. No es un viaje de placer. Tal vez tú viviste esta experiencia y tomaste un día la decisión de abandonar tu pueblo en busca de un futuro mejor en otro país o en la ciudad. ¿Puedes comentarnos algo? ¿te sientes identificado con su situación?

 

No he pasado, ni nadie de los míos, por una situación parecida, pero pienso en lo terrible y doloroso que tiene que ser para cualquiera.

 

 

–– Hay un problema de acogida o, dicho con una palabra más nuestra, de hospitalidad. Los europeos les negamos un techo, una taza de caldo o un pupitre para sus hijos por razones políticas, económicas, electorales... ¿Estarías dis- puesta a participar en una iniciativa que dijera, por ejemplo: “Ven a mi casa: donde comen dos comen tres”? Si quieres decir algo más que sí o no, encantados.

 

Estaría dispuesta si mi edad y situación fueran otras, pero nunca por razones políticas o electorales.

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