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Lunes, 23 de mayo de 2016

Viejecitos

Noticia clasificada en: Felisa Merino

COLECTIVO PILARICA

 

 

 

Felisa Merino

 

 

 

 Nuestra vida va camino,

 

camino de terminar

 

¿pero quien ha dicho eso?

 

Si es que un nuevo ser esta

 

bullendo aunque muy chiquito

 

en un vientre de mujer,

 

la mujer de nuestro hijo.

 

Si nos juntamos los tres

 

y escuchamos un poquito

 

seguro que percibimos

 

un suavísimo latido.

 

Nuestra propia vida es

 

que a través de nuestros hijos,

 

camino seguirá haciendo

 

por senderos infinitos,

 

aunque ni tu y yo queramos

 

nos hacemos viejecitos,

 

y sentiremos nostalgia

 

cuando nos nazca ese niño.

 

Y cuando baya creciendo

 

y nos susurre al oído,

 

¡abuelos! ¿por qué sois tan viejecitos?

 

 Nosotros responderemos,

 

¡ay! Si tú nos hubieras visto

 

cuando tu padre era niño.

 

tu abuelo, yo le diré,

 

era joven, alto, rubio,

 

y hasta muy bien parecido,

 

y seguro que pregunta,

 

¿qué es lo que os ha ocurrido?

 

Le contaremos mil cosas,

 

hasta de cuando éramos niños,

 

él con ojos  muy abiertos

 

y el corazón en un hilo,

 

escuchara muy atento y dirá,

 

sigue, sigue, !abuelito!

 

 

 

¿y cómo era la abuela?

 

¡Eso no me lo habéis dicho!

 

nosotros nos miraremos

 

y con rubor escondido

 

diremos los dos a dúo, ¡caray!

 

lo que pregunta este niño.

 

Y tú tendrás que decirle

 

lo que soy, y lo que he sido,

 

haber como me describes,

 

porque los niños… Son niños,

 

pero no suelen ser tontos,

 

es mas, suelen ser muy listos

 

y se dará cuenta al punto

 

si le miente el abuelito.

 

Y cuando los dos estemos

 

muy, pero que muy viejitos,

 

yo me apoyare en tu brazo

 

y te daré mi cariño,

 

me ayudaras con tu fuerza,

 

con tu amor y con tus mimos,

 

y seremos muy felices

 

cuando al final del camino,

 

volvamos la vista atrás

 

y veamos complacidos

 

que nuestros hijos nos miran

 

con respeto, con cariño.

 

Quiera Dios que esto suceda,

 

tal y como te lo digo,

 

que son tantas las fatigas

 

que los dos hemos vivido…

 

También muchas ilusiones

 

porque no he de decirlo.

 

Y ya lo sabes, ¡mi amor!

 

Cuando estemos muy viejitos

 

me apoyare en tu regazo

 

y tú lo harás en el mío

 

y caminaremos juntos, muy juntos,

 

hasta el final del camino.

 

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