Aviso sobre el Uso de cookies: Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia del lector y ofrecer contenidos de interés. Si continúa navegando entendemos que usted acepta nuestra política de cookies. Ver nuestra Política de Privacidad y Cookies
Redacción
Martes, 5 de julio de 2016
Desde mi butaca menor

“The Program (El ídolo)”, denuncia magistral y brillante de una desmesurada estafa

Noticia clasificada en: Desde mi butaca menor Nacho Esteban

Nacho Esteban

 

 

Director: Stephen Frears. Guión: John Hodge, basado en el libro del periodista David Walsh. Fotografía: Danny Cohen. Música: Alex Heffes. Intérpretes: Ben Foster, Chris O.Dowd y Dustin Hoffman. Año: 2016. País: Reino Unido.

 


Se acaba de estrenar en las salas comerciales este “falso biopic”, y ciertamente falso es, porque en realidad no es un biopic al uso, sino una película de suspense-thriller que relata el ascenso y caída de un mito del deporte mundial, el norteamericano Lance Armstrong, siete veces ganador del Tour de Francia. La película se estrenó el pasado 22 de junio con una recaudación muy tibia, debido entre otras muchas cosas, a las altas temperaturas en estos inicios del verano. Ya conocemos el final. Sabemos su historia, por lo que Frears opta por contarla como si se tratara de un “thriller”, hasta descubrir finalmente todas las pesquisas.


Bien filmada por el siempre solvente director británico Stephen Frears con una larga carrera a caballo entre el cine norteamericano y el británico (“Las amistades peligrosas”, “La reina”, “Philomena”, “Ábrete de orejas”, “Héroe por accidente”, “La camioneta”-), con un guión milimétrico de John Hodge basado en un libro de Walsh, narra a través del periodista David Walsh toda la enmascarada que hay detrás del “héroe-villano-ciclista” que enamoró a todo el mundo del planeta fuera o no amante del ciclismo, ya que su leyenda hizo crecer más adeptos.


“The Program”, comienza presentándonos a Armstrong en el Tour de Francia del 95 en una entrevista con Walsh donde empezaba a despuntar; más tarde su lucha contra un cáncer de testículos en octubre del 96 del que finalmente sale recuperado; y a continuación su subida meteórica al olimpo de los dioses, ganando los siete Tours (1999-2005). Soberbio, Ben Foster en el papel de Armstrong, firme precandidato al Oscar, donde se nos presenta todo lo depravado, despiadado, soberbio y sin escrúpulos que había detrás del personaje fabricado de cara a la opinión pública. Sólo un pero, faltaría conocer un poco más al personaje humano, pero casi seguro que Frears no ha dado con ello porque no lo hay.


Utilizó la lucha contra el cáncer como tapadera de buena persona y así encandilar a la sociedad con sus proezas. También, el filme deja entrever que estas prácticas de dopaje en los límites permitidos y sin dar positivo son aceptadas porque si no no hay ser humano que pueda escalar de esa manera. Otra cosa muy diferente es traspasar todos los límites legales, gracias al médico del equipo, contando con la complicidad del director deportivo y la de todos sus compañeros. Vamos, que era la comidilla de la profesión. Pero todo el mundo a callar, a mirar para otro lado. ¿Por qué? Simplemente, y por muy duro que sea, por la buena marcha del negocio, y nunca mejor dicho además.


Porque el deporte profesional, en cierta manera deja de ser deporte cuando hay mucho dinero y patrocinadores detrás, pese a quien pese. Y así lo refleja Frears de una manera fría y contundente con su cámara, hasta que el negocio se acaba después de sortear tanta ambición, dinero, poder, fama y engañar a la gente de manera masiva durante muchísimo tiempo. Pero no se puede engañar eternamente y, al final, Armstrong se ve obligado a confesar, pero incluso hasta para esto se busca un buen medio de difusión, nada más ni nada menos que el programa de televisión de EE.UU. de Oprah Winfrey.


El resto del reparto cumple adecuadamente. Chris O.Dowd encarnando al periodista David Walsh y hasta el mismísimo Dustin Hoffman interpretando a un agente de seguros. Técnicamente impecable, buena música, foto y acertado montaje. El deporte, la dureza del ciclismo, se nos muestra en toda su dimensión, con espectaculares imágenes rodadas en alta definición, junto con las de archivo del Tour de Francia donde vemos a Armstrong con el maillot amarillo, quedándonos en nuestra butaca retorcidos por el engaño, la mentira, y soñando porqué diablos no pudo haber sido real.


Y maldiciendo por qué tiene que estar todo tan corrompido. Por eso, la enjundia del filme no está tanto en mostrar esa dureza, sino en reflejar la corrupción que hay detrás. No sé ustedes, pero no voy a ser capaz de sentarme esta tarde frente al televisor a ver la etapa del día del Tour de Francia. Se lo tengo que agradecer a Armstrong y a la película de Stephen Frears que denuncia de manera magistral y brillante tan desmesurada estafa.

palabras menores • Términos de usoMapa del sitio
© 2018 • Todos los derechos reservados
Powered by FolioePress