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Redacción
Lunes, 1 de agosto de 2016
Desde mi butaca menor

"La correspondencia", imperfecta, casi notable, finalmente deja muy buen sabor de boca

Noticia clasificada en: Desde mi butaca menor Nacho Esteban

Nacho Esteban

 

 


Visionando esta película, cada vez uno tiene más claro que es muy fácil hacer cine hoy en día, pero muy difícil conseguir una gran película. Se pueden tener a los mejores actores, un equipo técnico más que competente, una carrera detrás con un cierto prestigio, la mejor publicidad del mundo y una distribución acorde con la producción, pero si algo esencial falla como es el guión, se viene abajo todo o casi todo a pesar de los pesares, salvándose únicamente los muebles, y en casos muy excepcionales como el que nos ocupa, algo más, si detrás hay un magnífico envoltorio y un buen director de orquesta.  Se nos dice desde la Escuela de Cine que lo que más cuesta y peor llevan los alumnos es el apartado del guión. En cambio, todas las disciplinas que forman el aspecto técnico cada vez gustan más, cuestan menos y además, lo que es más importante, son más reconocidas por toda la profesión. Esta película confirma la enésima demostración a tal hecho.

 

Giuseppe Tornatore, (responsable de la oscarizada “Cinema Paradiso”), el realizador y también guionista de “La correspondencia” falla en esto último, pero finalmente consigue dotar de cierto empaque y calidad a la película gracias a sus dos solventes protagonistas y a su buen hacer detrás de las cámaras. Sabe rodar, cómo hacer cine situando la cámara y ubicando primeros planos y generales en el momento preciso. Además, se rodea del mejor director de fotografía, de un montador eficaz y de un excelente músico, nada más ni nada menos que el recientemente galardonado con el Oscar, Ennio Morricone. Todo ésto, evidentemente, ayuda y mucho, para que la película salga más que a flote, y no se hunda como hubiera sido el caso con otro director menos avezado y acompañado con un equipo técnico inferior.

 

Se trata de una historia de amor ambientada en Italia en 2015, más allá de lo terrenal que se prolonga en el tiempo, en el espacio, en el futuro. Bueno, esto nos suena, sí. El cine en su historia nos ha dado varios ejemplos de ello: ”El cielo puede esperar” (USA-1978), “Always” (USA-1989) y “Ghost” (USA-1990). Y hasta incluso la televisión con la famosa: “Autopista hacia el cielo” (USA-1984), serie norteamericana dirigida y protagonizada por Michael Landon. “La correspondencia” cuenta cómo un profesor de astrofísica, Ed, (Jeremy Irons) se enamora perdidamente de una alumna suya, Amy, (Olga Kurylenko - “Oblivion”), con quien vive un apasionado romance durante tres meses. Se separan forzosamente porque el profesor tiene que realizar durante unas semanas una serie de conferencias por Italia y Europa. En el transcurso de su viaje, Ed fallece.

 

Pero ahora, no hay ángeles, ni espíritus, ni tampoco fantasmas, como estábamos acostumbrados a ver. Aquí, la novedad radica en cómo cobran fuerza las nuevas tecnologías (estamos en el siglo XXI) y a través de ellas (mensajes de móvil, emails, whatsapps, grabaciones de vídeo en diskettes de ordenador), el profesor urde un plan para que pueda seguir manteniéndose unido a ella más allá de la vida a través de la correspondencia en sus diferentes modalidades, poniéndose en contacto con diferentes servicios de mensajería. Ella, al principio, no da crédito e incluso duda, pero más tarde se pone a investigar qué de cierto hay en todo, llegando a la absoluta constatación de los hechos. Y después entra en el juego de responderle, de sentirse en cierta manera unida a él, a través del ordenador portátil y respondiendo a los mensajes de móvil.

 

El pequeño problema es que se suceden sin demasiado control los sms, los emails, las grabaciones de vídeo y los paquetes del servicio de mensajería con numerosos regalos y atuendos de manera bastante repetitiva, provocando en el espectador un poco de cansancio y sopor y haciendo perder credibilidad a la historia. Cuando Tornatore lo que pretende es que empatizemos, más aún si cabe, con Amy leyendo los mensajes y viendo las grabaciones, este fallo de guión produce el efecto stand-by (espera hasta volver a conectar). Una pena, porque podríamos estar ante una de las películas del año.

 

Igualmente, tampoco aporta gran cosa la subtrama de Amy, que se dedica a doble de especialista de cine para poder pagar sus estudios. Si aporta más, aunque hubiera necesitado un poco más de desarrollo, el pasado de Amy en una situación trágica con su padre, como el saber algo más y con más precisión del pasado familiar de Ed. En cualquier caso, las virtudes se imponen a los defectos.

 

La pareja protagonista, tanto Jeremy Irons como Olga Kurylenko, bordan sus papeles. Las apariciones de Irons, salvo en la primera secuencia, son a través de las grabaciones de vídeo que vemos en la pantalla del ordenador portátil. Y Kurylenko lleva todo el peso de la película de manera más que notable. El resto del reparto, cumple adecuadamente.

 

Entre los logros también se encuentra, uno, el dejar entrever y justificar en cierta manera la mortalidad de los seres humanos. El por qué morimos y además porqué debemos hacerlo. Todo enlazado con la profesión de la astrofísica. Y dos, la indagación sobre la fuerza que pueden tener las nuevas tecnologías que, usadas bien, pueden contribuir a sentirnos más unidos y a combatir la soledad, paliando la pérdida física de nuestro ser querido.

 

Con un final que incide en esto último, deposita un poso de melancolía, nostalgia, alegría, tristeza, esperanza…, que permite levantarnos cada día, seguir viviendo y apostar por la vida, que en última instancia es muy hermosa. En resumen, con todas sus imperfecciones, deja muy buen sabor de boca, y resulta en su conjunto una película nada desdeñable, casi notable, y  hasta bonita, porque al final conseguimos empatizar con los dos personajes.

 

 

Cines Broadway, todos los días en sesiones de  20:00 y 22:30 horas (versión doblada). Lunes a las 22:30 horas (version original).

 

Título Original: “La corrispondenza”. Año: 2016. País: Italia. Duración: 120 minutos. Género: Drama. Director-Guionista: Giuseppe Tornatore. Reparto: Jeremy Irons y Olga Kurylenko. Fotografía: Fabio Zamarion. Música: Ennio Morricone. Montaje: Massimo Quaglia. Productora: Warner Bros Pictures, Rai Cinema y Paco Cinematografica. Distribuidora: Filmax.

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