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Redacción
Lunes, 19 de septiembre de 2016
Desde mi butaca menor

"Tarde para la ira", un magnífico thriller español para abrir boca en otoño

Noticia clasificada en: Desde mi butaca menor Nacho Esteban

Nacho Esteban

 


Excelente comienzo de la temporada 2016 / 2017 con esta producción española dirigida por el debutante en la dirección y uno de los actores más prolíficos en la actualidad de nuestro cine, Raúl Arévalo. La pena, la tibia y poca acogida por parte del público; apenas unos 311.000 euros de recaudación en su primera semana de proyección. Cuenta con el patrocinio de RTVE. Si detrás estuviera Mediaset o Atresmedia me atrevería a decir que hubiera funcionado bastante mejor, ya que suelen hacer campañas más fuertes.


Pero sí ha tenido una gran aceptación por parte de la crítica especializada, colocándose en lo más alto de la lista de películas más reconocidas actualmente en cartelera. El éxito-fracaso de los filmes. ¿Quién está equivocado? En mi modesta opinión, indudablemente el público, por muy soberano que sea, que lo es, pero una cosa no quita la otra. Estamos casi ante una obra maestra, de un estreno con mayúsculas, y eso, además viniendo del cine patrio son palabras mayores.


Sólo falla la música, la ausencia de un tema principal en la banda sonora que ponga el sonido de la melancolía y la lírica a las bellas, duras, impactantes y poéticas imágenes. Uno de los muchos aciertos de “Tarde para la ira” es que Arévalo decide rodarla en súper 16 milímetros para dar más verosimilitud, y acierta plenamente. Los espectadores notamos en la pantalla unos granulillos muy finos que transmiten cierta suciedad a la historia. Nada que objetar, por tanto.


La trama parte de un guión original que firman el propio Raúl Arévalo y David Pulido. Una venganza. Un ajuste de cuentas. Un atraco a una joyería ocurrido en Madrid hace ocho años. Dos hombres. Una víctima, José, y un verdugo, Curro. Representan el bien y el mal por separado. Las dos caras de la moneda. La bondad y la maldad. El verdugo acaba de cumplir condena en la cárcel (el único que pilló la policía). Sale en libertad. La víctima perdió a su novia y tiene a su padre en coma. Obviamente ese hecho les cambió la vida. El destino hace ahora que se crucen sus vidas, bifurcándose finalmente el bien y el mal en un término medio.


Se trata de una road movie a la española muy particular y especial. Estupendo guión, magníficamente dirigido y maravillosamente plasmado en la pantalla. Raúl Arévalo se toma su tiempo, contándonos la historia y presentando a los personajes a través de escenas cortas formando episodios, para después hilar la trama cuando llega “la ira”. Imprime el ritmo y el tono adecuado apoyándose en unos estupendos primeros planos, en unos adecuados planos generales y en una buena puesta en escena.


La escena en los sótanos de un gimnasio regentado por un mafioso maleante, amigo de la infancia de Curro y uno de los cuatro compañeros en el robo, (Manolo Solo realiza una interpretación sublime, digna del Oscar al mejor actor secundario), es tremenda, sobrecogedora, escalofriante y real.


Como excepcionales están los protagonistas. Luis Callejo encarna a Curro, mientras que su compañero, Antonio de la Torre, hace lo propio metiéndose en la piel de José. Los dos transmiten mucho con sus miradas, silencios, con un lenguaje no verbal muy importante. Ambos son firmes candidatos al Goya a la mejor interpretación del año 2016. A medida que avanza la trama hasta llegar a su monumental final, somos testigos de cómo van cambiando y moldeándose las conductas de Curro y José, necesitándose el uno del otro de tal manera que casi llegan a ser dos personas en una. Mención aparte, Ruth Díaz, interpretando a Ana, la mujer de Curro. Soberbia en un papel trascendental para la historia. Representa parte de la catarsis y la ira, el refugio de José y la esperanza a lo lejos para la nueva vida del verdugo.


Un montaje ágil, nada frenético, que va directo, sin detenerse en minucias insustanciales, pone la guinda al debut bastante prometedor de un actor formidable. Arévalo roza la maestría en un muy buen thriller español con entidad propia.


Por último, la película nos deja una serie de lecturas y reflexiones tales como:


El ser humano cuando está herido de muerte es capaz de todo. Para ello debemos buscar un equilibrio que no nos haga estallar. Entre otras cosas, porque todos podemos estar heridos en algún momento de nuestra vida. Hay que aprender a perdonar, escuchar y  empatizar (ponerse en el lugar del otro). La violencia engendra violencia. No lleva a ningún sitio. Ninguno somos malos ni buenos del todo. Todos somos un poco malos y un poco más, buenos. Somos permeables y moldeables, con derecho a rehabilitarnos si lo necesitáramos.

 

 

En cartel en Cines Broadway. Sesiones a las: 16.45, 18.45, 20.45 y 22.30 horas. Viernes y sábados a las 0.30 horas.

 

 

Dirigida por: Raúl Arévalo. Escrita por: Raúl Arévalo y David Pulido. Música: Lucio Godoy. Fotografía: Arnau Valls Colomer. Reparto: Antonio de la Torre, Luis Callejo, Ruth Díaz y Manolo Solo. Productora: La Canica Films / RTVE. Año: 2016. País: España. Duración: 92 minutos. Género: Thriller.

 

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