Aviso sobre el Uso de cookies: Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia del lector y ofrecer contenidos de interés. Si continúa navegando entendemos que usted acepta nuestra política de cookies. Ver nuestra Política de Privacidad y Cookies
Redacción
Jueves, 6 de octubre de 2016

"StarTrek: sin límites", el futuro es tiempo por venir

Noticia clasificada en: Graciela Mantiñan

Graciela Mantiñan

 

 


Como a casi todos los niños, me gustaba Star Trek (Viaje a las estrellas en la Argentina), una serie televisiva de ciencia ficción que durante muchos años protagonizaron William Shatner y Leonard Nimoy. Con el tiempo, leí a grandes autores de ciencia ficción y hasta adquirí algunos saberes sobre el tema. Pero nada cambió el interés por Star Trek, seguí viendo todas sus nuevas presentaciones en la televisión y en el cine.


Siempre me llamó atención la frase que todas ellas repetían: “El espacio, la frontera final, estos son los viajes de las nave Enterprise”. Los relatos transcurrían en el siglo XXIV, sus tripulaciones provenían de distintos planetas, tenían una cultura que había superado muy distintas limitaciones, exploraban zonas desconocidas del espacio pero también del tiempo. ¿Cuál era en realidad su última frontera?


Esta semana vi Stark Trek: sin límites (2016), el nuevo largometraje de la saga protagonizado por Chris Pine como el capitán Kirk y Zachary Quinto como el señor Spock y dirigida por Justin Lin. Una vez que superé el impacto de la fantástica tecnología utilizada para la filmación, agigantada por el uso del 3D, entré en un relato tan convencional como otros del mismo tipo. Pero quizá yo estaba más preparada para mirar y pensar. Por ejemplo:

 

Observé que un tripulante se despide de su pareja, otro hombre, con quien tiene una pequeña hija, de la misma manera que lo hacen otros de sus esposas. ¿Una sociedad libre, que no discrimina?.


En la estación espacial más distante de la Tierra circula gente de razas tan variadas que hoy no podemos siquiera imaginar. Una versión ampliada de cómo sería cualquier lugar de nuestros países si abriéramos las puertas y el corazón a los migrantes de todo el mundo.


Me fijé que “el malo”, un ex héroe de los “buenos”, prepara una máquina infernal para acabar con el planeta porque piensa que sin guerras, la sociedad que construyeron carece de sentido. Una idea no muy diferente a la que actualmente organiza a las guerras como instrumentos de poder, indiferentes a la vida de la gente.


No podía faltar lo afectivo: el doctor Mc Coy le dice al Sr. Spock que acaba de romper con su novia: — “Cuando te dicen: no eres tú, soy yo, es que irremediablemente eres tú”. Spock es vulcano, originario de un planeta que sacraliza la razón. Por eso le resulta difícil comprender las emociones de los terrícolas. ¿El eterno conflicto entre ideas y sentimientos?


Cuando concluyó la película, pensé por primera vez que lo que me atraía de Star Trek era el tema del tiempo por venir. ¿Acaso era posible buscar en el futuro las huellas del pasado, advertir qué se había modificado y qué seguía intacto, qué valores conservábamos y cuáles habíamos construido? En definitiva, el escenario que crearía la superación de tantas y diversas limitaciones que hoy restringen nuestra óptica.


Advertí que más que interrogar a la ficción, estaba preguntándome por mi propia vida que, como la de todos, se desplaza en el tiempo a esa otra y más absoluta frontera final.


Seguramente nunca conoceré el espacio estelar, pero desde mi pequeño lugar en el planeta tierra seguiré viendo películas de Star Trek. Así recordaré que para todos el futuro es una incógnita, pero que siempre tendrá las huellas de lo que hagamos aquí y ahora.

palabras menores • Términos de usoMapa del sitio
© 2018 • Todos los derechos reservados
Powered by FolioePress