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Redacción
Lunes, 19 de diciembre de 2016

Cuento de Navidad en Pilarica

Noticia clasificada en: José Luis Alcalde

José Luis Alcalde

 

 

(Dedicado a todas las niñas y niños de Pilarica)

 

La noticia corrió como la pólvora por el barrio de Pilarica. Pasaba de boca en boca a velocidad Ave. El pánico se había extendido y los niños no lo podían creer. La angustia anidó en muchos hogares. Y es que muchos niños van a quedarse sin regalo de Reyes este año. Don Adifio ha cerrado el paso a nivel del barrio y los Magos, por muy magos que sean, no podrán hacer imposibles. Los camellos cargados de presentes serán incapaces de cruzar al otro lado de la vía. Lo impide la barrera que Don Adifio cerró definitivamente. Y los Magos de Oriente nada pueden hacer frente a semejante adversidad. Había preocupación y opiniones para todos los gustos entre los adultos.


–– ¡Que lo solucionen desde el ayuntamiento!


–– Este problema es una cuestión de estado y el ministro debería intervenir.


Pero siempre nos quedarán los niños. Cuando los adultos no quieren o no saben dar soluciones, los pequeños son capaces de resolver el problema con métodos propios.

Se pusieron manos a la obra y convocaron una asamblea infantil en el Parvulario. ¿Dónde si no?. Acudieron niñas y niños de todas las edades. Allí estaba Héctor, quien presume de bisabuela centenaria que ha vivido en Pilarica toda su larga vida. Otros, como Francisco, son hijos y nietos de quienes han danzado por las calles del barrio. Julia alegra la tarea artesanal que sus padres realizan en un taller junto a la gasolinera. También apareció Marta, a quien su madre llevó en bicicleta camino de la farmacia.

 

Por su parte Miguel y Gonzalo añadieron un granito de arena procedentes de los Santos-Pilarica.     Muchos más acudieron a la cita. Ni en sus mejores tiempos estuvo más poblado el Parvulario.


La reunión comenzó con mucha algarabía y guirigay. Lógico, tratándose de estas criaturas. No había forma de llegar a un acuerdo.


La pequeña Julia fue gateando hasta el centro de la sala en medio de la confusión. Se sentía feliz. Acababa de tomar su biberón y tenía el culito seco después de que su padre le hubiera cambiado el pañal. Tiró el chupete al suelo y con su media lengua de trapo les propuso un plan. Los niños usan códigos propios para comunicarse. Sólo ellos los conocen. Son secretos y tienen carácter universal. Además, sirven para resolver problemas que han creado los adultos.


La propuesta de la pequeña Julia fue aceptada de forma unánime entre gritos, aplausos y chupetes al aire. Después de breves deliberaciones, los niños allí reunidos redactaron la siguiente carta.

 

Carta de los niños de Pilarica a los Reyes Magos.


Queridos Reyes Magos:


Sabemos que sois magos, pero también sabemos que vuestra magia no alcanza para hacer pasar un camello de un lado al otro de la vía desde que el paso a nivel está cerrado. Y no digamos si se trata de muchos camellos y están cargados de regalos.


Muchos niños se quedarán desconsolados la mañana del 6 de enero. Ningún camello podrá cruzar las vallas del tren y aparcar sus jorobas junto a las ventanas de nuestros dormitorios. No hay niño que merezca este castigo que algunos adultos nos han impuesto.


Os pedimos un gran favor para este año. Se trata de un favor grande. Muy grande.


Sabemos que también este año llegaréis a Valladolid desde el lejano Oriente, al igual que hacéis cada 6 de enero desde que el mundo es mundo. Al menos desde que el mundo es mundo según nuestra escala del tiempo.


Os pedimos muchos, pero que muchos regalos en nuestras casas. Más regalos de los que queremos y necesitamos. El motivo es bien sencillo. Queremos compartir esos regalos abundantes con todos los niños de Valladolid. Los niños y niñas que viven en Parquesol, Huerta del Rey o la Plaza Mayor no merecen quedarse sin regalos por los errores que Don Adifio y los políticos han cometido. Permitidnos este año ser vuestros pajes. Permitidnos ser partícipes de los secretos y de la magia de los Reyes Magos.


Vuestros camellos no podrán cruzar la vía del tren procedentes de Oriente. Sólo podrán llegar hasta Pilarica, que como bien sabéis, está en el este de la ciudad de Valladolid. Queremos compartir nuestros regalos con los demás. Ningún niño de Valladolid se quedará desconsolado el 6 de enero. Habrá una sonrisa en cada hogar y nosotros queremos formar parte de ese milagro.

 

Muchas gracias anticipadas, Melchor, Gaspar y Baltasar

 

(¡Seguid los puntos del dibujo y coloread las imágenes!)

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