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Redacción
Jueves, 29 de diciembre de 2016
En la muerte de Carrie Fisher

Siempre quise ser Leia

Noticia clasificada en: Raquel Frías

Raquel Frías

 

 

 

Hoy es un día triste, muy triste, la Fuerza se ha vuelto oscura en señal de duelo por la pérdida de un ser muy querido. El 27 de diciembre de 2016 la actriz Carrie Fisher, conocida por el rol de la princesa Leia en la saga galáctica de Star War, fallecía en Los Ángeles tras sufrir un ataque al corazón en un vuelo desde Londres hasta Los Ángeles. Sé que mis apariciones por aquí son para hablaros de películas que me gustan o me resultan interesantes, pero esta vez quería salirme un poco de guión y dedicar unas pocas líneas a esta gran mujer que fue Carrie Fisher.

 

Es curioso cómo algo tan trivial como una película puede llegar a entrar tanto en la vida de una persona. Recuerdo la primera vez que vi las letras amarillas de Star Wars volando hacia el infinito un viernes en la casa de un buen amigo de la infancia. Apenas tenía 6 años, me maravillaron las luces, las criaturas, los personajes, las tropas imperiales, los jedais, Darth Vader y su característica respiración, los sables láser, el halcón milenario, androides que hablaban y tenían personalidad.

 

Era todo tan mágico, un mundo tan rico parecía que todos los que nos sentíamos bichos raros teníamos un sitio en ese maravilloso lugar. Y en aquel mundo de hombres estaba ella, al mando de toda la rebelión, capitaneando la lucha contra el mal con solo 19 años, aun siendo torturada permaneció inquebrantable. Solo me hizo falta ver la trilogía original una vez para que se convirtiera en inspiración y ejemplo para mí, una heroína en quien fijarse. Cuando las otras niñas querían ser Blanca Nieves o Cenicienta, yo quería ser Leia.

 

Y hoy, después de que nos haya dicho adiós, y casi 13 años después de aquel primer viaje a una galaxia muy muy lejana, mi habitación sigue llena de posters con su cara, Carrie Fisher nos ha dejado después de una vida con altos y bajos, con la horrible enfermedad que es el trastorno bipolar a sus espaldas y abuso de drogas y alcohol para sentirse mejor. Aunque desapareció unos años de la gran pantalla, demostró su talento escribiendo libros y guiones de cine. Cuentan los que trabajaron con ella en Star Wars que, al igual que Leia no se dejaba amedrentar por los comentarios que la menospreciaban por ser mujer, ella se reponía y continuaba su camino y su rebelión personal.

 

Para ir acabando mi pequeño homenaje a una gran mujer, recordar cómo hace un año me volvió a hacer sentir como si tuviera 7 años viendo “El despertar de la Fuerza”, película en la que todavía era la jefa de la galaxia, aún fuerte e indomable. Y tengo por seguro que el año que viene, cuando vaya a ver el Episodio VIII, su personaje seguirá exactamente igual.

 

Y ahora que te has hecho una con la Fuerza, Carrie Fisher, quería escribirte estas poquitas líneas para agradecerte desde mi habitación forrada con huellas de tu leyenda todo lo que has hecho por mí sin conocer absolutamente nada de mi existencia. Sé que este texto nunca podrá abarcar todo lo que significas en mi vida y en la vida de mucha gente que ha encontrado en el seno de tu rebelión un lugar donde estar en calma y desaparecer del mundo real.

 

Muchas gracias princesa Leia Organa, gracias por ser siempre valiente, por hacernos valientes. Gracias por hacernos soñar muy alto y muy lejos.

 

Que la fuerza te acompañe, princesa.

 

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