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Redacción
Martes, 3 de enero de 2017
Desde mi butaca menor

Debbie Reynolds, esos ojos que me acercaron al cine

Noticia clasificada en: Desde mi butaca menor Nacho Esteban

Nacho Esteban

 

 

Conmocionados todavía por la muerte de Carrie Fisher, (“la princesa Leia de las galaxias”), un día después fallece su madre, Debbie Reynolds, la gran dama, a los 84 años, de un derrame cerebral mientras preparaba el funeral de su hija. No soy un gran admirador de Carrie Fisher ni de "las galaxias", pero sí de su madre. Muchas películas tenía esta gran señora, tanto en la pantalla grande como en la pequeña. Y también varias obras de teatro en los escenarios de Broadway. Era de esas mujeres que tenían felling, cautivaban por su mirada y fotogenia. Al igual que su hija, creo que es de justicia recordarla y hacerla un homenaje como se merece en este rinconcito de “Palabras Menores”. Lo haré a través de los sueños, deseos e ilusiones que despertó en mi adolescencia esta belleza de mujer que traspasaba la pantalla más allá hasta llegar a mí en cuerpo y alma.

 

Una película me viene a la cabeza por encima de todas: “Cantando bajo la lluvia”. Una jovencísima Debbie Reynolds compartía plantel junto a Gene Kelly, Donald O'Connor, Cyd Charisse y Rita Moreno. Dirigía la batuta Stanley Donen, acompañado por el mencionado Gene Kelly. De 1952, vamos, la etapa dorada. Un musical en toda regla. Los musicales, el género por excelencia en Hollywood, en aquel Hollywood, junto con los westerns, el cine negro y los melodramas. Para quitarse el sombrero. El filme, una auténtica obra maestra. No voy a descubrir nada nuevo a estas alturas. La belleza y exuberancia de su físico me cautivó más incluso que su interpretación. Hay que saber posar muy bien. Tener estilo, clase.

 

La descubrí en uno de los pases televisivos de “Sábado Cine”, ese espacio cinematográfico en la 1 de TVE, en la década de los 80. Era el 85. Tenía 15 años. Un famoso y popular contenedor que me hacía estar pegado a la pantalla del televisor cada sábado a las diez y veinte de la noche, después de “Informe Semanal”. Sólo había dos canales. Qué tiempos aquellos. Cualquier tiempo pasado sí fue mejor, por lo menos para mí. Me aficioné al cine a través de la pequeña pantalla, cuando ésta rendía culto al arte de su hermana mayor. Ahora es impensable ver clásicos en las cadenas convencionales. La maldita audiencia es la que marca el devenir. ¿Y quién es el guapo que dice que ya no gusta portentos como éste?

 

Un cruce de piernas fantástico, (con perdón de Sharon Stone en “Instinto Básico”), unas bailarinas preciosas, mucha brillantina en los ojos, y unos decorados y una ambientación que te transportaban a ese universo imaginario de forma directa, como un reloj. Sólo faltaban los números musicales para rematar la función. Fuera de serie, trabajados y coreografiados por Gene Kelly y Stanley Donen. Canciones con letra que no eran ajenas a la historia, estaban integradas en ella. Y el guión, milimétrico, coherente, en progresión, disfrutando tanto de la parte central de la trama como de las subtramas que se tejían alrededor. Para ello, hay que tener un buen equipo de guionistas. Saber lo que se quiere contar y tener un buenísimo gusto cinematográfico. “Cantando bajo la lluvia”, es bonita y bella.

 

Nada más ni nada menos que tres preciosidades de la época: Cyd Charisse, Rita Moreno y Debbie Reynolds. Juntas las tres. ¡Madre mía! De la Reynolds, me quedé prendado de sus ojos, su sonrisa, sus labios, sus caderas. Evidentemente, de sus piernas. En definitiva, de toda su exuberante figura. Lógicamente sabía actuar, interpretaba como pocas lo hacían. Tenía su estilo. Porque en este mundillo, lo importante es nunca dejar de ser tú mismo. Sea cual sea el registro, siempre que haya una parte de ti. Hacerte con el personaje y no al revés. Llevártelo contigo y traspasar para conseguir llegar al espectador de verdad. Que no sea de cartón. Reynolds lo consiguió plenamente. Vaya sí lo hizo. Después en el 86 empecé a ver y a disfrutar de todo el cine musical americano. Y a partir de ahí, se acrecentó con las comedias, los melodramas, los westerns. Las actrices, Marilyn  Monroe, Rita Hayworth, Doris Day, Shirley MacLaine, Diane Keaton, hasta llegar a mi preferida, desde hace veinticinco años, Meryl Streep. También, actores y directores.


Vamos, que Debbie Reynolds, me hizo descubrir mi afición y gusto por las actrices de Hollywood, y con el paso del tiempo, apreciar, valorar, emocionarme y disfrutar con el séptimo arte. ¿Se puede pedir más? Creo que no.

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