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Redacción
Martes, 7 de febrero de 2017
Conmemoración del fallecimiento de Gandhi

El verdadero sentido de la paz en el IES Delicias

Patricia Nieto

 

 

 

 

Los alumnos y alumnas de 1º y 2º de la ESO del IES Delicias conmemoramos el aniversario de la muerte de Gandhi el pasado 30 de enero, de diferentes maneras.

 

En primer lugar, nos leyeron un precioso texto que había escrito Carlos León, profesor de lengua. A continuación, Javier Vaquero nos explicó la situación actual de Siria, un país que debido a su estratégica localización y los recursos que ofrece, se ha convertido en una continua disputa. Las diferentes creencias musulmanas han desembocado en una terrible guerra de la que ya solo quedan escombros y mucho sufrimiento.

 

Por este motivo, todos los grupos de 2º de la ESO cantamos la letra versionada de la conocida canción de "Cómo te atreves" de Morat qué una chica de sexto de primaria de un colegio de Valladolid ha creado para apoyar a los refugiados sirios. Interpretamos esta letra al son de una marea de luces fosforitas, que iluminaron una semilla de esperanza en un intento de endulzar tan amargas vivencias qué día a día se repiten y tanto daño causan.

 

 

A continuación, el texto de Carlos León para conmemorar el día de la paz en el IES Delicias:

 

Pido la paz y la palabra para rendir homenaje a la paz y a la palabra que la ensalza, en este día en el que celebramos el día escolar de la paz, día que conmemora en todo el mundo la muerte de Gandhi un 30 de enero de 1948.

 

La figura del pensador y luchador indio nos enseña que hay que luchar contra las injusticias, siendo la guerra la mayor de todas, y que hay que ser respetuoso con todos, con los maestros, con los padres y con los que nos rodean. Como decía Gandhi: "la no violencia y la cobardía son términos contrarios. La no violencia es la mayor virtud, la cobardía es el mayor vicio. La no violencia perfecta es la mayor valentía".

 

Si queremos un mundo de paz y de justicia hay que poner decididamente la inteligencia al servicio del amor. Porque es el amor entre los seres el que nos da la paz verdadera en sus diversas acepciones.

 

Paz no es sólo un "periodo entre dos guerras". La paz es la situación mutua de quienes no están en guerra, pero también es la tranquilidad y quietud de los estados, el sosiego y la buena correspondencia de unos con otros, especialmente en la familia, la escuela, la ciudad, el pueblo. La paz es la reconciliación de todos, la vuelta a la amistad y la concordia. La paz es la virtud que pone en el ánimo tranquilidad y sosiego, opuestos a la turbación y al enfrentamiento. Paz para la pluma y para el aire, paz para el papel y para el fuego, paz para la palabra y para la tierra, paz para el pensamiento y el camino, paz para la semilla y para el átomo. Paz para la obra y para el hombre.

 

Un hombre pacífico no es un pazguato, sino alguien que se mira bien por dentro y por fuera y reconoce que la paz del espíritu y del ánimo es el estado más placentero del hombre y la mujer.

 

Los hombres hablan mucho de paz, pero no comprenden su verdadero sentido. Cuando pronuncian esta palabra piensan: paz económica, paz política, tratado de paz, No guerra... pero ¿paz armada?

 

El primer paso, el gran paso a dar es la búsqueda de la paz en la conciencia. La paz tranquila, la paz del corazón. La paz del cuerpo y del espíritu. Sólo esta paz puede producir las demás paces. La paz es alegría. Pero nuestro planeta parece estar mal equipado para la alegría. Hay que arrancar la alegría a los días venideros. Adelante, que lo difícil no es morirse, sino HACER LA VIDA.

 

Pongamos paz aquí y en todo el mundo. Estemos en paz con nosotros y con los nuestros. Y así, como dice el poeta,

 

"Vendrá un día más puro que los otros:

estallará la paz sobre la tierra

como un sol de cristal. Un fulgor nuevo

envolverá las cosas.

Los hombres cantarán en los caminos,

libres ya de la muerte solapada.

El trigo crecerá sobre los restos

de las armas destruidas

y nadie verterá

la sangre de su hermano.

El mundo será entonces de las fuentes

y las espigas, que impondrán su imperio

de abundancia y frescura sin fonteras".

"Y un nuevo pan

más dulce y más sabroso

desbordará las mesas de mi pueblo.

Y una nueva esperanza

desbordará los pechos reconstruidos".

 

Por eso y por más cosas, tengamos paz, haya paz. La paz sea con nosotros.

 

 

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