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María Herrero
Jueves, 6 de abril de 2017
Teatro foro en la Universidad de Valladolid

Un arma para removerlos a todos

Noticia clasificada en: María Herrero

El teatro foro es una de las herramientas más potentes a la hora de tratar diversos conflictos de una manera distinta y efectiva. Varios alumnos de la facultad de Educación de la Universidad de Valladolid aplican esta técnica, aprendida en una de sus asignaturas, a diferentes aspectos de la vida estudiantil.

María Herrero

 

 

 

“ - No hemos hecho nada y quedan tres semanas.

  - Por eso, quedan tres semanas y aún tenemos mucho tiempo para hacerlo.

  - No os rayéis, hacemos un grupo en WhatsApp y ya vamos hablando por ahí.”

 

Diego, Cristina y Estela tienen que hacer un trabajo en grupo para una de sus asignaturas de la facultad y sus actitudes frente al deber son bastante diferentes. Cuando uno no puede quedar, el otro no quiere hacerlo tan pronto y un tercero prefiere llevarlo todo al día. Después de varios cruces de opiniones, la solución final no llega. 

 

Esta situación tan común en la vida de los estudiantes es en realidad la representación teatral "¿Trabajamos en grupo?" celebrada en la facultad de Educación de la Universidad de Valladolid con motivo de la celebración de su semana cultural Ágora FEyTS. Diego, Cristina y Estela son Adrián Rodríguez, Cristina Martín y Mónica Salcedo que, junto con Lara Borondo y Clara Manzano, forman un grupo de teatro foro en esta facultad, una herramienta que les sirve para aprender y desarrollar nuevas técnicas a la hora de resolver conflictos en el desempeño de su futuro trabajo como educadores. 

 

 

Y, ¿qué es el teatro foro? Se trata de una obra participativa donde el público pasa a ser el protagonista en la acción y en la búsqueda de soluciones a los conflictos que allí se plantean. Ellos son los “espectactores” y “espectactrices” de estas escenas que, previa mediación de un dinamizador o joker, vuelven a poner en práctica en la obra de teatro. Existen muchas herramientas para que el público intervenga dentro de la representación, como la palmada-stop que cada “espectactor” puede utilizar cuando quiere cambiar algo en el diálogo, o las preguntas del dinamizador que sirven “para provocar que el público acabe lanzándose. Es muy importante que el dinamizador sea motivador, que aplauda y que anime a salir al escenario, porque la palabra tiene menos fuerza que la acción”, apunta Quico Arribas, profesor de Técnicas de Dinamización Social en la facultad de Educación, donde dedica un bloque entero a tratar el teatro foro. La última es el monólogo interno, en el que cada persona tiene que decir lo que siente y lo que piensa cuando el dinamizador le coloca la mano sobre la cabeza.

 

Así, una vez terminada la representación de estos chicos, entra en juego el público. En este caso es una clase de primero del Grado de Educación Primaria donde a priori parecía que los chicos se habían confundido de charla y que eso del teatro foro no era lo que habían venido a ver, pero que finalmente se convirtió en una sesión en la que el alumnado se vio completamente reflejado y para la que propuso diferentes alternativas. De este modo, algunos alumnos quisieron lanzarse al escenario e intercambiarse por Adrián, Cristina o Mónica, mientras otros propusieron consejos y cambios de actitud según sus propias experiencias y gracias al trabajo como dinamizadoras de Clara y Lara.

 

 

Tras el foro, el grupo de teatro se dispuso a intercambiar impresiones: es la segunda vez que se atreven a presentar estas dinámicas con los grupos de la facultad. “Hay gente que ha propuesto muchas alternativas. Habíamos trabajado para que no hubiese un culpable claro en el grupo y alguien ha salido”, comentaba Adrián. “Al final, es una visión normativa que nos viene por educación: quien trabaja al día es lo bueno y si lo haces de otra manera no lo es”, apuntaba Clara, una de las dinamizadoras. Preparar un teatro foro exige mucha dedicación y trabajo en equipo. Ellos estuvieron unos cuantos días organizando las escenas que iban a representar durante la semana cultural: “lo que hicimos fue quedar juntos y contar todas las experiencias que habíamos vivido durante los años de carrera. Hemos trabajado mucho los roles de cada uno, porque tienen que estar, y estaban, muy marcados”, señala Lara. Ellas mismas como dinamizadoras también han de saber cómo llevar al público y gestionar todas las preguntas y conflictos que puedan surgir dentro del aula. “Lo que más miedo me da es que se convierta en un ambiente hostil, por lo que tenemos que tener cuidado y controlar la agresividad en la participación”, añade.

 

 

El conflicto inicial

 

La intención de continuar con las técnicas aprendidas en la clase de Quico vino a raíz de una denuncia de acoso escolar en la facultad recibida al final del primer cuatrimestre de este curso académico. Así, poco después de que se produjera el conflicto, este grupo de teatro foro decidió actuar como toma de conciencia, preparar las mismas escenas que aparecían en la denuncia y llevarlas a la clase donde se encontraban las supuestas acosadoras. “El ambiente estaba muy caldeado, la clase lo había vivido y lo había visto y nosotros lo representamos tal cual”, dice Cristina. Las participantes coinciden en que el ambiente en el aula “estaba muy tenso”, y su profesor les premia diciéndoles que “hay que ser muy valiente” para enfrentarse al problema como ellas lo hicieron, aunque Clara apostilla que “es más fácil decírselo a un tercero, aunque sepas que está ahí presente”.

 

Durante el debate, las supuestas acosadoras abandonaron la clase. El profesor apunta a que "hubo un sentimiento de culpabilidad y autodefensa", y añade que "el clima fue muy potente, tanto antes como después". Este grupo actuó por primera vez ante el conflicto y el resultado fue bueno, la representación salió bien y ellos se quedaron con ganas de más, de seguir actuando y de continuar formándose en nuevas técnicas de teatro foro, y de enseñar a los demás la utilidad de lo que van aprendiendo.

 

 

Los referentes educativos

 

Desarrollar una visión crítica del mundo actual es una de las máximas de este tipo de técnicas educativas y también del teatro del oprimido, desarrollado por el brasileño Augusto Boal. Esta corriente bebe del libro “La pedagogía del oprimido” de Paulo Freire, donde presenta una nueva pedagogía en la que los educadores y los estudiantes trabajan juntos para conseguir ese objetivo.

 

Siendo estos algunos de sus máximos referentes, Quico Arribas comenzó a enterarse de las distintas iniciativas de teatro foro que se llevaban a cabo en la ciudad y en la universidad y allí fue donde conoció a la compañía teatral La Rueda, dedicada al teatro social, y con la que empezaron a organizar pequeños cursos y seminarios. Finalmente, desarrollaron un curso de formación para estudiantes en el que se les acompañaba y ayudaba a la hora de preparar un teatro foro que trataría sobre la subida de tasas y el inicio de recortes en la universidad en su época más convulsa, y que generó mayor demanda en los estudiantes. “Ellos pensaban: somos educadores, hemos actuado sobre esta realidad que nos preocupa mostrándosela a los ciudadanos y ahora queremos crear nuestros propios foros e incluso formar a otros”, comenta Quico sobre el momento.

 

 

A partir de este curso nacieron nuevas iniciativas, como el teatro y comunidad de La Candela, una compañía vallisoletana formada por estudiantes, profesores y ciudadanos que llevan a cabo acciones con institutos y otros colectivos; que impulsaron a que el teatro foro estuviese dentro de la programación universitaria. “Me di cuenta que era una herramienta muy importante en la formación y decidí que el foro tenía que estar en la Educación Social”, apunta el profesor. “Los alumnos se dan perfecta cuenta de lo que es, reconocen su utilidad y el valor que tiene para el tipo de conflictos que van a tratar en el futuro”, comenta. De este modo, el alumnado lleva con el profesor una elección de problemáticas muy variadas,  y ellos mismos van creando un libreto para su representación. “He llegado a ver situaciones muy difíciles en el aula, situaciones espejo que me pasan a mi y le pasan a cualquiera”, reconoce.

 

Asimismo, el teatro foro exige de mucho trabajo de documentación y conocer bien la situación para poder generar las situaciones de conflicto lo más veraces posibles. "Cuanto más se pueda relacionar el público con la escena, más potente será el efecto", apunta Quico. Ahora, trabajan en llevar sus iniciativas más allá de las aulas universitarias. Hace unos años trabajaron con los jóvenes de la Fundación Rondilla, también han trabajado con personas mayores y les gustaría realizar acciones en institutos, puesto que la violencia de género y el bullying entre adolescentes son los temas que más se tratan en el teatro foro del aula.

 

Todos, tanto profesores como investigadores, trabajadores o estudiantes coinciden en que el teatro foro es una herramienta muy potente en la que ellos confían ciegamente a la hora de plantearle a la sociedad diferentes conflictos, dejarles pensando sobre ellos. “La mayoría de los espectadores salen pensando en el tema. En mi caso, tras el primero que vi sobre violencia de género, estuve un buen rato debatiendo con mis compañeros”, comenta Adrián. “Hay una parte muy personal, que te remueve, y que está en el modo en que tú como persona revisas las situaciones que estás viendo y que, en un principio, parece que no van contigo”, concluye Clara.

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