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Redacción
Jueves, 11 de mayo de 2017
Relatos micropresos

Perdido en la ciudad

Noticia clasificada en: Alfil Negro Anyelino Dancer David El Gallén Mario

Dancer

Premonición

 

Despertó en un banco, solo, tiritando de frío. Observó a su alrededor: calles, parques, tiendas, todo estaba vacío. Solo estaba él. Un miedo aterrador le recorrió el cuerpo, estaba perdido en medio de una gran ciudad. Toda una vida desordenada, con malas costumbres y comportándose de manera deshonesta.

 

La vida le mostraba el mundo que había creado con su actitud. Lo vivía en primera persona. Sintió angustia y comenzó a sudar. Echó a correr sin dirección alguna. Cuanto más corría, más oscuro se hacía todo y menos visibilidad tenía. Comenzó a gritar, pero ni siquiera se escuchaba él mismo. Corrió más rápido aún, tropezó y cayó tan hondo que sintió cómo el estómago le subía hacia la garganta. Despertó de forma inesperada y brusca. Todo había sido un mal sueño. O quizá una advertencia moral.

 

 

Alfil negro

Trapos sucios

 

Los primeros albores del día indicaban que la noche agonizaba. Llovía tenuemente, los repartidores de periódicos arrojaban los fardos a las puertas de los quioscos. Mientras, caminaba por la ciudad. No una ciudad cualquiera, su ciudad: Bilbao.

 

Las primeras cafeterías abrían las persianas y los últimos borrachos caminaban lentamente hacia portales, taxis, metro o autobuses. Todos menos él, que deambulaba sin destino como un autómata por las calles.

 

La noche había sido dura: veinte cervezas, quince cubatas y siete whiskys a palo seco. Buena cogorza. Durante las pasadas ocho horas, de su mente se habían ido los problemas, pero ahora empezaban a bombardear su cabeza. ¡Menuda resaca iba a tener!

 

 

David

Una postal en blanco y negro

 

Todos los días mira la corchera de su celda las postales de su ciudad, que revelan un pasado y describen los rincones de su memoria. Algún puente de esas postales ha desaparecido ya y otras muestran casas inexistentes. Lo que eran campos, ahora son barrios. Y se pregunta si al volver a su hogar tras ese largo viaje, se sentirá perdido en la ciudad que le vio nacer.

 

 

Mario

Perdido en la ciudad

 

Por causa de las guerras, familias enteras huyen de sus casas dejando atrás todo lo que habían construido en su entorno familiar y social para malvivir en las grandes ciudades.

 

Pocos alcanzan estabilidad laboral, social y política. El ejemplo de la mujer musulmana en la religión es la concejala de inmigración de un pueblo de la comunidad de Cataluña que reclamó derechos para los inmigrantes. Dijo que “es una vergüenza no tener una posición clara para responder a las necesidades de los que dejan todo por causa de las guerras”. Para finalizar su discurso añadió: “si cambiáramos la visión de competir por compartir pequeños gestos, el mundo sería diferente”. Fue criticada y acusada de incompetente por muchos compañeros concejales.

 

 

Anyelino

La curiosidad

 

Por fin llegaron, tenían mucho trabajo que hacer. Un segundo y sin ascensor con todo el camión lleno hasta arriba. Él sabía que era una molestia, así que decidió darse una vuelta para conocer el entorno. Las cosas no eran como él estaba acostumbrado. En el pueblo no circulaban tantos coches ni había tanta gente yendo y viniendo.

 

Se acercó hasta un parque. Su deambular le dio mucha sed pero no vio ningún grifo, así que se adentró más por el parque. Se topó con un arenal donde todos corrían y jugaban: no lo dudó y se unió a su juego. Transcurrieron tres horas, el tiempo se fue volando y, poco a poco, sus  nuevos amigos fueron desapareciendo.

 

 

El Gallén

Si no bebo

Juan tiene 26 años. Trabaja mucho, es un hombre de bien, aunque lleno de problemas. Tiene un hijo y vive triste por no poder darle todo lo que él no tuvo de niño. Un día se metió en un bar y bebió hasta que se sintió perdido en la ciudad. Al llegar a casa, después de preguntar a su mujer por el niño, se durmió profundamente.

Al día siguiente, sin dinero en el bolsillo, pensó: “Hombre, si no bebo, sí llego”. De esa forma, Juan dejó de beber para así cumplir con el sueño de ver a su hijo feliz.

 

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