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Redacción
Martes, 23 de mayo de 2017
Relatos Micropresos

Caminar por el alambre

Alfil Negro

Paso a paso

Las luces se apagaron, los redobles de tambor cesaron y el público se quedó mudo. Un potente foco desveló la silueta del equilibrista a punto de cruzar el alambre. Hoy era su última función, la haría sin red.

A 25 metros, la jubilación. 40 años siendo la estrella del circo. Estaba triste.

Inició la marcha. La muchedumbre guardaba silencio. Mientras él caminaba sobre el alambre un relámpago cruzó la carpa. La luz se fue y un grito, seguido de un golpe, presagió lo peor. Cuando la luz volvió, el equilibrista yacía en la arena.

 

 

David

El circo

Como un funambulista caminando por el alambre, siempre sin mirar abajo, porque si mira termina cayendo. Y un pasito para adelante, otros dos más, uno atrás... Hoy estás haciendo equilibrios sin red, sin público, solo tú y el alambre. Sopesas lo andado y te das cuenta que has completado ya la mitad del camino. Ya no hay vuelta atrás. Un sudor frío recorre tu espalda y te dices: – venga, tú puedes! Pero hay algo en tu interior que te dice que es un milagro que hayas llegado tan lejos. Y aún te queda un buen trecho; lo sabes. En este circo, que es el mundo, lo único fácil es ser un payaso.

 

Realidad o sueño

Estoy cayendo en el vacío y lo que apenas son unos segundos parecen horas. Mi vista está fija en el cielo, que se va alejando. Hace un instante, mientras todo mi cuerpo caminaba en suspensión por el alambre, mi mente recorría cada momento de mi vida. ¡Ya está, todo se acaba! y...

Suena un zumbido. El despertador me ha salvado. ¡Maldito sueño!... o no.

 

 

Frosty 

Alambre por alambre

Era un gran ignorante. Siempre estuvo caminando en el alambre de la vida. Un día se cayó. Ahora pasa su tiempo rodeado de muros con alambre. ¡Qué ironía, el maldito alambre!

 

 

Dancer 

El show debe continuar

Pintado de payaso y ropa multicolor, día a día salía a escena para provocar las sonrisas de muchos niños. Dejaba a un lado su enfermedad, aún sabiendo que estaba caminando por un alambre que en cualquier momento se podía romper. Al fin y al cabo, hizo siempre lo que le gustó: aliviar su dolor haciendo feliz a los demás.

 

 

Travis

Caminando por el alambre

Caminaba por el alambre de aquella guerra sintiendo un dolor que le mantenía preso. La puerta nunca se abre, porque perdieron las llaves. Aún las estoy buscando

 

 

Mario

La prisión

¿Es un tiempo perdido?: sí.

¿Es una desgracia de la vida?: sí.

En ambos casos se escribe una historia, la mía, la tuya o la de cualquiera, con golpes de luz y sombra, de dolor y también de gracia

Grandes personajes enseñaron lo que aprendieron caminando por la vida como algo importante a tener en cuenta: que nada en la vida es por casualidad. “Tan bello y tan difícil de comprender es por un misterio mi vida”, escribió Teresa de Lisieux

 

El amor

Hemos perdido todo: casa, cosas, trabajo, familia, animales... no queda nada. Ojalá el mundo escuche y se genere la solidaridad. “Caminando por la vida aprendí que la vida es amor y nunca muere, solo ella permanece viva”, decía entre lágrimas un sobreviviente del terremoto que en enero de 2010 arrasó Puerto Príncipe, en Haití. Acabó con 300.000 personas y más de un millón de heridos y desplazados

 

 

Marcelo

Esto es un circo

En el circo había de todo; payasos, elefantes, leones, domadores... Pero todos envidiaban al chico que caminaba por el alambre porque, aunque fuese por poco tiempo, podía volar ante la atenta mirada de los espectadores. Y encima le aplaudían. Todos, no. Su padre, el viejo equilibrista, decía: – Otra vez se equivoca en el mismo sitio, casi al final del alambre

 

 

El Gallén

Una ambulancia a toda leche

Nelson, un hombre trabajador, humilde, dedicado a su familia y sus hijos, un día, cuando iba al trabajo, tuvo un accidente. Durante un tiempo luchó en una cama de hospital. No se supo nada del responsable del accidente. Los bomberos que le recogieron dicen en el informe que un testigo vio un camión estacionado en el lugar, y que cuando se acercó, huyeron sin que pudiera ver quiénes eran. La moto en la que iba quedó aplastada.

Nelson, por la mañana, antes de salir de su casa, discutía con su mujer porque ella gastaba mucho y no le llegaba su salario. Dos meses después del accidente a Nelson le dio un paro cardiorespiratorio y falleció. El último recuerdo que tiene la esposa de Nelson es la discusión que tuvieron antes de salir de casa.

En cualquier momento puede pasar esto a cualquier persona. No debemos esperar a caminar por el alambre para aprender lo que valen las pequeñas cosas de la vida. No permitas que los malos momentos y las malas situaciones te quiten la tranquilidad, pues cualquier instante puede ser el último

 

 

Fukymuky 

El libro

Arriesgar, atreverse, correr peligro. Ese es el destino de los hombres del mercado. Estaban expuestos en las vitrinas de aquella sociedad.

“¿Quién quiere comprar un (drogadicto)?”

 

Apaga

“Caminar por el alambre es el trabajo del funambulista. Caminar por las aguas, el de aquel hombre milenario. Caminar con el culo...” –– ¡Apaga la tele, joder, que estoy durmiendo!

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