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Sara Lázaro
Viernes, 2 de junio de 2017
COLEGIO GABRIEL Y GALÁN

Finales alternativos para una historia de intolerancia

Noticia clasificada en: Sara Lázaro

Cada jueves, la Asociación El sombrero, la boa y el elefante a través de Palabras Menores nos reunimos con el alumnado de 4º y 5º del Colegio Gabriel y Galán. Cada alumno ha creado su personaje y lo ha puesto en acción en una serie de historias asociadas a valores. En esta ocasión hemos trabajado con una historia de intolerancia y cada alumno ha creado un final alternativo para ella.

Sara Lázaro

 

 

 

 

Todas las personas somos diferentes de una manera u otra, por nuestros gustos, por nuestra forma de vestir, por nuestro origen, por nuestra familia, por nuestra personalidad, a veces, rechazamos las diferencias o peor, a las personas que las tienen por miedo a lo desconocido, y esto genera o puede generar conflictos. Esto fue lo que ocurrió con Sandra y Lucía en el instituto y lo que ocurre también muchas veces en otros contextos. A través de la historia de Sandra y Lucía hemos hablado de distintos ejemplos de discriminación; como cuando a un hombre no se le deja fregar por ser hombre, o una niña no puede jugar al fútbol por ser niña, o las parejas homosexuales, que no se pueden casar en muchos países...

 

Además de pensar en todas esas cosas y aprender términos o conceptos como xenofobia, racismo o machismo cada alumno ha propuesto un final diferente para la historia de Sandra y Lucía porque el final original no les convencía nada:

 

“Los nervios estaban de punta, pero también la ilusión. “Son emociones típicas en los primeros días, seguro que todos se sentirán igual hoy en clase”, pensó Sandra. Sandra  tenía 16 años y era caribeña; de Puerto Rico. Morena de piel y pelo, tenía el pelo largo adornado con unas cuidadas trenzas. También tenía un acento marcado, inconfundible. Ese día era un día muy importante así que su familia, en concreto su madre y abuela, se habían pasado la semana anterior pensando y comprando la elegante vestimenta que hoy llevaba. Iba muy arreglada, con un vestido y una chaqueta de punto.

 

Era un lunes soleado de septiembre en Segovia. Cuando entró por la puerta vio que no todo el mundo lucía tan bien como merecía la ocasión. ”Estos españoles, qué sosos son”, pensó mientras les miraba. Unos cuantos le pusieron ojos encima, Sandra se dio cuenta.

 

Se sentó, todo transcurría con normalidad, charlas y más charlas, como en todas las clases en las que había estado. A la salida tuvo la suerte de coincidir con Lucía, una chica española simpatiquísima que vivía en su mismo barrio. Decidieron volver juntas a casa comentando y chismorreando todo lo que había pasado durante el día y las clases. Se reían mucho.”Tú y yo nos lo vamos a pasar fenomenal” le dijo Sandra. Intercambiaron los teléfonos de sus casas para quedar por la tarde a dar una vuelta. Cuando pasaron por casa de Lucía, Sandra vio cómo la madre de Lucía la saludaba desde la ventana de un piso bajo. Esa tarde no recibió ninguna llamada, y al día siguiente la actitud de Lucía cambió radicalmente, ya no le hablaba y procuraba no estar cerca de ella.

 

Era el primer día de instituto de Sandra en España.”

Aquí abajo puedes leer los finales alternativos que los niños del Gabriel y Galán han creado

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