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Redacción
Martes, 20 de junio de 2017
Corazonadas de la India

Intocable

Noticia clasificada en: Corazonadas de la India Marina Escudero

Marina Escudero

 

 

 

Antes de viajar a India, para mí una CASTA era esa palabra requeteutilizada por los políticos que querían guiarnos hacia un "nuevo sistema" en el que las cosas funcionasen "sin corrupción". Poco o más bien nada sabía sobre que casta es, en India, un sistema de organización social con cientos y cientos años de antigüedad y con una determinante importancia diaria.

 

Mi amiga Ryanka fue la primera que se sentó a hablarme sobre este tema un día en mi terraza, después de cenar. Dibujó en mi cuaderno un cuerpo humano que, de pie, se apoyaba sobre el suelo. Después, dibujó cinco flechas: una que salía desde la cabeza, otra desde los brazos, otra desde las piernas, luego desde los pies y finalmente otra en el suelo.

 

 

La primera casta son los Brahmins, los sacerdotes, me explicó. Ellos son la cabeza de la sociedad, la razón, la mente, el órgano más poderoso que guía y está por encima del resto de la sociedad. Después, se encuentran los Kshatriyas o guerreros. Ellos son los brazos fuertes, encargados de la defensa y de la protección del pueblo. Las piernas sociales son los comerciantes, los que deambulan en busca de sacar adelante sus comercios y los que rigen la economía. El crecimiento, el progreso. Los siervos o Sudras son los pies del sistema social, los encargados últimos de que la sociedad camine, pero los que se manchan por su cercanía con el suelo.

 

Hoy en día, el sistema de castas sigue siendo uno de los pilares organizativos de la sociedad india. Supone el orden dentro del espantoso caos social y demográfico al que se enfrentan. Y a pesar de que algunos pensamientos "modernos" han hecho mella en el sistema, la realidad es que aun son extremadamente infrecuentes los matrimonios entre distintas castas. Por lo tanto, la movilidad social es prácticamente nula. Cada uno nace, crece, se reproduce y muere en la casta de su familia.

 

 

Pertenecer a una casta significa mucho más que llevar un determinado apellido. Muchas  veces, será  la causa de que vivas en un barrio o en otro, de que asistas a una escuela determinada o a ninguna,  de que tu trabajo se incluya en este o en aquel sector....

 

A pesar de que las castas se abolieron oficialmente en la constitución tras la independencia del país, la práctica no ha sido eliminada debido al profundo arraigo en la cultura, en el día a día e incluso en el sistema institucional del país.

 

 

Los mayores perjudicados o afectados por el sistema son los que se encuentran en el suelo,  los parias, los dalits, los intocables. Tachados de impuros desde el momento en el que nacen, uno de cada seis indios vive y padece en el estrato más ínfimo del sistema de castas hindú. Los miembros de esta casta se dedican a los trabajos más impuros y desagradables de la sociedad: lavan la ropa, manejan prendas "contaminadas" de sangre o deposiciones humanas, acarrean miles de ladrillos en los polvorientos hornos de las fábricas, desatascan las alcantarillas, trabajan la piel de animales muertos, se ocupan de las incineraciones, atienden los partos, recogen y separan las basuras.... Se dice que los dalits nacen en esta posición como castigo por los pecados de sus vidas anteriores. Mal karma, dicen.

 

Los intocables están condenados a vivir en el anonimato y sufren discriminaciones diarias. A menudo se les niega el acceso a templos y a pozos e incluso se les condena a vivir aislados. “Soy un hombre limpio, no fumo, ni bebo ni como carne ¿Por qué soy intocable?”

 

 

Para mantener el dharma, el orden del universo que solo se mantendrá si cada uno adopta y acepta el puesto social que, por nacimiento, el karma le ha asignado.

 

Mística, espiritual y mágica india... sí, pero solamente para unos pocos.

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