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Redacción
Jueves, 10 de agosto de 2017
Caravana Abriendo Fronteras

Día 14: de Valladolid a Madrid

La Caravana Abriendo Fronteras, formada por cientos de personas de muchas partes de España, partió el pasado mes de julio a Melilla con el objetivo de reivindicar los derechos de las personas migrantes y denunciar las políticas de asilo que se llevan a cabo en este país. Un viaje que les llevó a algunos CIEs y aeropuertos, entre otros lugares, para ofrecer su solidaridad a los refugiados y proclamar diferentes consignas. Martín Rodríguez Rojo, profesor de la Universidad de Valladolid, nos cuenta su experiencia en este viaje.

Martín Rodríguez Rojo

 

 

 

Dos miembros del Colectivo Indignado de Valladolid habían sido entrevistados por la Cadena Ser en la ciudad de Valladolid. 11 de la mañana. A las pocas horas de esta entrevista esos dos miembros se encuentran en la estación de autobuses. Allí estaba extendida la pancarta de la caravana 2017, denunciando el genocidio del siglo XXI. Otros compañeros del Colectivo habían llegado a la estación para despedir a las 13 personas que, pocos minutos después, subirían al autobús camino de Madrid- Melilla.  Fotos, abrazos, una rosa y un adiós. Hasta el 22 de julio. ¡Que no os pase nada, amigos! ¡Os esperamos vivos! Eran las 14 horas del día 14 de julio, 2017.

 

Casi atrapando las últimas palabras de nuestras compañeras, entraba en el andén el autobús procedente de Palencia. Trae a tres pasajeros, uno de ellos sirio. Son tres compañeros caravanistas. Juntos, palentinos y vallisoletanos, emprendimos viaje hacia Salamanca. Nos esperaban viejos amigos. Ferchu, Chema, Néstor, Sara y 10 compañeros más introdujeron sus equipajes en el maletero del autobús.  ¡Seguimos!, se oyó decir. Y atravesamos el puente sobre el sabio Tormes. Carretera de Madrid y alguna añoranza de aquellos años durante los cuales varios pasajeros habían vivido su estudiantil juventud en los atrios de ambas universidades salmantinas. Otro adiós, otro desgarro, otro proyecto. La Historia no termina, siempre empieza. Estábamos inmersos en la tragedia de los REFUGIADOS.

 

Apenas hubo tiempo para siestas. El conocimiento de muchos de los ubicados en los asientos no permitió demoras. Enseguida hubo necesidad de decir quiénes éramos. Apiñados en los puestos traseros para mejor oírnos, comenzaron las presentaciones. Ya estaba caldeado el ambiente. Era distinto al del año pasado, cuando se inauguró la primera caravana de denuncia de 65 millones de desplazados, migrantes y refugiados por los mares y senderos de Europa. Un café a medio camino terminó de apretar las manos y sobre todo los corazones.

 

Eran las 7.30 de la tarde y Madrid se nos abría de par en par. Polideportivo Municipal de Arganzuela. Dejamos mochilas y atuendos en su gran sala de deportes. Unos compañeros de lucha, unos ugetistas de solera, nos habían preparado unos platos repletos de trozos de sandía y de melón. ¡Qué buena idea! Muy apropiada para una tarde de calor. Empezaba la solidaridad militante. Gracias, UGT del barrio vallecano.

 

Desde allí, a la fiesta de la “Karmela en Vallekas”. La Virgen del Carmen vestida de “k” comunista, de “k” comunitaria o de “k” de Vallecas, puerto de mar olvidado.  A elegir. En el recinto ferial pancartas y letreros alusivos a los cuatro partidos del espectro político estatal: PP – C’s – PSOE – PODEMOS. En círculo. Tanques de cerveza y bullicio. Eran manifestaciones populares de la fiesta. No mucho más, aunque en las barras de los bares podemitas se podía encontrar el sentido profundo que movía a muchos de los allí presentes. En sus hojas se podía leer: 1 de cada 4 personas viven en la pobreza en España – Hay más de 500 desahucios al día – Más de la mitad de los jóvenes españoles están en paro – 300.000 de esos jóvenes han sido obligados a irse fuera por falta de casa y trabajo – Se pretende acabar con los derechos de las mujeres – Se destruyen la educación y la sanidad públicas – Represión policial contra quienes nos manifestamos por nuestros derechos.

 

Y la lista denunciante se cerraba con las siguientes palabras: “Por estos y otros muchos ataques de los gobiernos del PP y el PSOE, ordenados por la patronal y la Troika, nosotras y nosotros nos organizamos para cambiar las cosas”.

 

Era como si hubieran adivinado nuestra presencia. Resulta que nosotros también veníamos desde los distintos rincones del Estado a reivindicar cosas parecidas. Con una diferencia. No nos fijamos sólo en los problemas de dentro, que también, sino además en los problemas de fuera, de aquellos que huyen atemorizados por la guerra, de aquellos a quienes se les ha destruido su hogar, de aquellos que se ahogan en el Mediterráneo, de aquellos que quedan prendidos en la vallas de Ceuta o de Melilla, de aquellos más de 50.000 que esperan atrapados en Grecia porque se cierran las fronteras de la ruta de los Balcanes, de aquellos cuyos países han sido empobrecidos.

 

Por eso, mañana nos concentraremos delante del Congreso de los Diputados y haremos una cadena humana hasta Neptuno para recordar al Gobierno español que se comprometió a traer a nuestro país a cerca de 18.000 refugiados, pero que apenas llegan a 1.500 los que conviven actualmente con nosotros. Y continuaremos camino de Sevilla hasta llegar a Melilla imbuidos del espíritu de esta segunda versión de la Caravana 2017 rumbo a la frontera SUR. En nuestra memoria va el saludo que los organizadores de la Fiesta de la “Karmela en Vallecas” nos dedicaron desde el escenario donde los cantantes Rafael y Salvador Amor deleitaron a los oyentes con su programa “Amor con amor”. “No me llames extranajero” fue la canción que nos dedicaron como caravanistas que queremos derribar fronteras, construyendo puentes. Ninguna otra, mejor.

 

Día primero.

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