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Redacción
Jueves, 10 de agosto de 2017
Caravana Abriendo Fronteras

Día 15: de Madrid a Sevilla

La Caravana Abriendo Fronteras, formada por cientos de personas de muchas partes de España, partió el pasado mes de julio a Melilla con el objetivo de reivindicar los derechos de las personas migrantes y denunciar las políticas de asilo que se llevan a cabo en este país. Un viaje que les llevó a algunos CIEs y aeropuertos, entre otros lugares, para ofrecer su solidaridad a los refugiados y proclamar diferentes consignas. Martín Rodríguez Rojo, profesor de la Universidad de Valladolid, nos cuenta su experiencia en este viaje.

Martín Rodríguez Rojo

 

 

 

Efectivamente, a las 10.30 de la mañana, después de desayunar en el Polideportivo  de Arganzuela, los 200 compañeros y compañeras del País Vasco, los caravanistas de Madrid  y los 30 de Castilla y León nos personamos ante el Congreso de los Diputados. Ya habían precedido a los cinco autocares que nos acercaron hasta el Parque del Retiro madrileño, los furgones  y motos de la policía.  Nos enfilamos, ordenados en filas de cuatro en fondo hasta la plaza de las Cortes. Banderas y banderines, pancartas y concertinas simuladas daban muestra de nuestra solidaridad con la causa de los refugiados. Canciones, lemas y gritos recordaban los mejores tiempos del 15M.

Representantes de las distintas comunidades autónomas del Estado explicaron ante la fachada del Congreso el sentido de la caravana. Araba, Bizkaia, Gipuzkoa, Navarra, Logroño, Valencia, Salamanca, Córdoba, Madrid, Toledo, Zaragoza, Valladolid, Palencia, Segovia, Burgos, Barcelona gritaban y levantaban sus brazos para denunciar las políticas migratorias que el Estado español y la Unión Europea están imponiendo a millones de refugiados.

En el fondo están las causas que producen este triste fenómeno de los refugiados: una economía neoliberal preocupada más de la acumulación que del reparto equitativo, una falta de desarrollo en países a quienes se les compra sus materias primas para devolvérselas convertidas en artículos que llevan consigo la pluvalía que el trabajo de los obreros han inoculado en su industrialización. Una gobernanza política montada sobre la caduca y decimonónica unidad de Estado-Nación, en lugar de remontarse a la necesaria gobernanza mundial, hoy día necesaria y cuyas bases subyacen en la globalización y en las nuevas tecnologías de la información. Un negocio armamentístico que emplea más dinero en la fabricación de instrumentos para matar que en productos humanizadores. En una palabra, la caravana a Melilla denuncia un orden socioeconómicopolítico individualista, neoliberal, mercantilista y competitivo.  Propone como meta un orden social nuevo al que por ahora sólo adjetivaremos con tres palabras: humano, justo y fraternal. Los detalles nos los irán dictando las circunstancias y la superación de los problemas, entre otros el del cierre de Europa a las vidas de otros seres iguales en dignidad a la de los europeos.

La denuncia de injurias e injusticias más concretas se centran en: violencia sexual a las refugiadas e inmigrantes, la ausencia de vías legales para la llegada de los refugiados y refugiadas, las devoluciones en caliente, el incumplimiento de la convención de Ginebra, la trata de seres humanos, el bloqueo de las autoridades marroquíes a los miles de africanos que se acercan a sus límites, la extorsión a las personas en las oficinas oficiales,  la discriminación en el trato a las personas LGTBI, la privación de la libertad a quienes son encerrados en los CIES, la existencia de concertinas en las vallas de Ceuta y Melilla, la externalización de la política migratoria y una buena serie de otros errores que tendremos la ocasión de oír en el recibimiento que nuestros amigos y amigas de Sevilla relatarán esta tarde en la alameda de Hércules.

 

Porque, efectivamente, a las 8 de la tarde llegamos a Sevilla y en dicha alameda el grupo sevillano organizador de la caravana de esta ciudad nos recibió amicalmente. Se repitieron las reivindicaciones, se añadieron otras similares, hablaron otros representantes de Álava, Cataluña, Castilla y León, Castilla La Mancha, Valencia, Galicia, Madrid y, por supuesto, de la propia ciudad de Sevilla. Enardecidas y significativas fueron las palabras del Defensor del pueblo andaluz, D. Jesús Maeztu. Igualmente alentadora resultó la acogida de Dña. Cristina Honorato,  Concejala en el Ayuntamiento sevillano, por el grupo “Participa Sevilla”.  Se cantó el himno de la libertad  de J. Antonio Labordeta y también se bailó al son de la música del grupo “One Pac & Fellows”. El día segundo de la Caravana terminó en una fiesta de hermandad. Los ánimos quedaron preparados para seguir el camino hacia Algeciras y Tarifa, al día siguiente.

 

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