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Redacción
Jueves, 10 de agosto de 2017
Caravana Abriendo Fronteras

Día 16: de Sevilla a Algeciras

La Caravana Abriendo Fronteras, formada por cientos de personas de muchas partes de España, partió el pasado mes de julio a Melilla con el objetivo de reivindicar los derechos de las personas migrantes y denunciar las políticas de asilo que se llevan a cabo en este país. Un viaje que les llevó a algunos CIEs y aeropuertos, entre otros lugares, para ofrecer su solidaridad a los refugiados y proclamar diferentes consignas. Martín Rodríguez Rojo, profesor de la Universidad de Valladolid, nos cuenta su experiencia en este viaje.

Martín Rodríguez Rojo

 

 

 

El domingo, día 16, la caravana a Melilla se despertó en el sevillano polideportivo San Pablo. El calor acompañó durante toda la noche. Pero el león no fue tan fiero como le habían pintado las malas lenguas días anteriores.  Resistimos. Una vez desayunados, los coordinadores de la caravana tocaron a asamblea.

 

Emergió un punto importante. Los medios de información dieron a conocer la noticia de que la compañía de aviación Vueling  quería deportar a un senegalés. Viajeros del vuelo Barcelona – Dakar se opusieron a tal despropósito en el aeropuerto del Prat y la operación terminó dejando en tierra a 11 personas que  manifestaron su desacuerdo con la expulsión del senegalés. 

 

La caravana lleva en su espíritu no sólo el objetivo concreto de denunciar la tragedia de las personas refugiadas, sino también denunciar a un orden social causante de ésta y similares violencias. Por esta política razón no puede dejar sin contestación a lo que, participando de unas características parecidas a aquello contra lo cual actúa la caravana, se haga presente durante su itinerario y se considere digno de ser denunciado.

 

Algunas compañeras expusieron la conveniencia de hacer algún acto en el aeropuerto de Sevilla con el que simbolizáramos nuestra repulsa ante esta deportación de un inmigrante. Se sopesaron las ventajas y los inconvenientes. La votación dio como resultado 149 votos en contra y 160 a favor de acudir al aeropuerto sevillano para pedir la hoja de reclamaciones y plasmar nuestra repulsa e indignación ante tal injusta decisión por parte de la Compañía, filial de IBERIA. Nos dirigimos todos al aeropuerto en seis autocares. Se bajaron quienes estaban de acuerdo con la acción. Se concedía media hora para realizar dicha firma. Evidentemente no dio tiempo a que todos pasáramos por las oficinas de Iberia; sí lo hicieron unos 20 caravaneros.  El sentido común, sin embargo, salvó la situación. Dentro de un ambiente lúdico, creado por la espontaneidad de los asistentes a la protesta, se lanzó en medio del aeropuerto el grito de “Ningún ser humano es ilegal”. Retumbó el grito como un mazazo inesperado y contundente. Los viandantes dentro del recinto se percataron de nuestra reacción y objetivo y la suerte nos acompañó a las puertas del autobús para proseguir viaje hasta Algeciras. Ningún incidente, sensación de cumplimiento de un deber y alegría por poder continuar el itinerario marcado después de haber respondido a  un nuevo y reciente ataque al derecho humano, consistente en respetar la libre circulación de las personas en el mundo.

 

Unas horas más tarde paramos para comer en la venta “El cruce de los santos”. A las 5.30 de la tarde levantábamos banderas, gritos y pancartas contra la cárcel de los CIES y a favor del cierre de los mismos. Habíamos llegado a la gaditana Algeciras. Dentro de los 8 CIES existentes en el Estado Español, el de Algeciras presenta unas características especiales. Fue creado en virtud de la Orden PRE/348372006.

 

Sobre sus instalaciones y equipamiento, se expresa como a continuación diré, el Informe elaborado por las Clínicas Jurídicas de ICADE (Universidad Pontificia Comillas), Per la Justícia Social (Universidad de Valencia), Dret al Dret (Universidad de Barcelona) y el Observatorio de Derechos Humanos (Universidad de Valladolid), y la Organización No Gubernamental “Pueblos Unidos-Servicio Jesuita a Migrantes”:

 

“El CIE de Algeciras se crea tras la reconversión del antiguo Centro Penitenciario de La Piñera. Las carencias en cuanto a instalaciones y servicios son patentes debido a la antigüedad y vetustez del edificio, hasta el punto de haberse solicitado su cierre por parte de diversos colectivos políticos y sociales, tal y como ocurriera con el CIE de Málaga. Arquitectónicamente, se asemeja bastante a un centro penitenciario: cuenta con un distribuidor hexagonal del que salen los módulos con rejas por doquier y módulos al más puro estilo penitenciario. Se accede a cada módulo a través de rejas con barrotes. Tiene capacidad para 190 personas. No existen módulos diferenciados donde alojar separadamente a los internos que están pendientes de expulsión por la comisión de meras faltas administrativas de los penados que han sido allí destinados. Las habitaciones tienen un sistema de barrotes y apenas cuentan con 30 m2 en los que se disponen diez camas distribuidas en cinco literas. No hay armarios para efectos personales y ropa, disponiéndose éstos en otra dependencia a la que los internos sólo pueden acceder acompañados de un policía. En el interior de cada habitación existe una zona de lavabo y un único retrete. Las duchas son colectivas y se disponen en una habitación aparte en el pasillo común.  La comida se suministra tres veces al día (a las 10, a las 13 y a las 20 horas), aunque es generalizada la queja en cuanto a la insuficiencia y mala calidad de la misma”.

 

Sobre estas y otras deficiencias también nos habló D. Andrés de la Peña, Presidente de la APDHA. La caravana permanecío delante del edificio del CIE de Algeciras más de 40 minutos. Durante este tiempo vimos cómo los policías bajaban de una furgoneta a cuatro o cinco personas y cómo minutos después subían a la misma otras cinco personas, seguramente internos del CIE a quienes se les trasladaría a otro lugar o se les expulsaría de España.

 

Los lemas se sucedieron con nitidez, con entusiasmo, con rabia, con coherencia  y con contundencia, estableciéndose entre el orador citado y los escuchantes un inteligente y explícito diálogo.  Con todos ellos se podría confeccionar un libro donde los caravaneros  exponen una política migratoria que podría representar una alternativa a la de los Gobiernos tanto de la UE como del Estado español. 

 

He aquí algunos de ellos: 

 

Ni CIES, ni fronteras, ni muerte en las pateras.

Ninguna opresión sin respuesta.

Europa, canalla, abre la muralla.

España, canalla, abre la muralla.

La guerra mata, Europa remata.

Vayas donde vayas, destruye las murallas.

Los CIES son centros de exterminio.

Abajo, los muros de los CIES.

Ninguna persona es ilegal.

Ayer migramos, hoy discriminamos.

Abrid las puertas, hay personas.

 Este CIES lo vamos a cerrar.

Vergüenza, vergüenza…

Aquí se vulneran derechos humanos.

Vías seguras a todas las personas.

La ley de extranjería mata gente cada día.

La ley de extranjería para la Monarquía.

Mujeres libres, terrirorios sin fronteras.

Que se cierren, se cierren, se cierren (bis);

Que se cierren, se cierren, se cierren,

Que se cierren de una puta vez.

Todos los derechos para todas las personas.

No son muertes, son asesinatos.

El pueblo unido jamás será vencido.

Gobierno del Partido Popular, gobierno criminal.

No, no, no. CIES, no (ter).

Dejad que se asomen, si no es una cárcel.

Abajo los muros de las prisiones.

No estáis solas, estamos aquí.

Pasaje seguro.

Que viva la lucha de la clase obrera.

Violencia machista.

Ah, anti, anticapitalista, ah.

Migrar es un derecho, no es un delito.

Libertad, libertad, detenidos por migrar.

Nativa o extranjera, la misma clase obrera.

Nuestras casas, vuestro refugio.

Porteadoras, no estáis solas.

Mariano, canalla, salta la muralla.

No borders, no Nation, stop deportation.

 

La caravana salió de Algeciras sobre las 8.30 de la tarde dirección Tarifa, a 22 kilómetros de distancia. Lo contaremos mañana. Hoy es el día tercero.

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