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Redacción
Jueves, 10 de agosto de 2017
Caravana Abriendo Fronteras

Día 18: de Málaga a Melilla

La Caravana Abriendo Fronteras, formada por cientos de personas de muchas partes de España, partió el pasado mes de julio a Melilla con el objetivo de reivindicar los derechos de las personas migrantes y denunciar las políticas de asilo que se llevan a cabo en este país. Un viaje que les llevó a algunos CIEs y aeropuertos, entre otros lugares, para ofrecer su solidaridad a los refugiados y proclamar diferentes consignas. Martín Rodríguez Rojo, profesor de la Universidad de Valladolid, nos cuenta su experiencia en este viaje.

Martín Rodríguez Rojo

 

 

 

La noche del 18 al 19 la pasamos en el ferry “Sorolla” que nos condujo desde Málaga a Melilla. Llegamos a esta ciudad a las 8 de la mañana del 19. Nos asentamos en el camping “El fuerte” que se ubica en la zona de Rostrogordo.

 

Algunos compañeros se hospedaron en alguna casa, residencia u hotel. Antes de que el autobús nos dejara en el camping pasamos por el cuartel  “La legión”, dirigido en sus tiempos por el teniente coronel José Millán-Astray, fundador de los legionarios. El solo hecho de su recuerdo nos animó a seguir peleando en pro de un clima de concordia, de paz y de antiautoritarismo, valores que son capaces de abrir fronteras no sólo físicas, sino también morales y psíquicas. 

 

Ya instalados en el camping, un miembro de la ONG “Ecologistas en acción” y también miembro de la caravana, el profesor de la Universidad de Málaga en Melilla, José Luis Villena, nos explicó  algunas características de esta ciudad y nos puso al tanto de la agenda que llevaremos a cabo durante estos tres días y medio que permaneceremos en la ciudad autónoma.

 

Melilla es parte de la región del Rif y limita con Marruecos. Sólo dista 15 kilómetros de Nador, ciudad marroquí.  Se acerca a los 90.000 habitantes. Su tasa de natalidad es la más alta de España, frente a un índice de mortalidad que se sitúa como el más bajo de España. El 56% de la población censada es originaria de la península Ibérica , de idioma español y de tradición religiosa católica. Pertenece a la diócesis de Málaga. El 44% de los melillenses son musulmanes, cuyo idioma materno es el rifeño, aunque se encuentra en estado de diglosia frente al castellano. Esta lengua no tiene reconocimiento oficial en la región, a pesar de que un artículo del estatuto de autonomía de la ciudad de Melilla exige la promoción y protección de la lengua y cultura bereber. La comunidad judía cuenta con 1000 habitantes, en su mayoría sefardíes expulsados de la península ibérica por orden de los Reyes Católicos y la Inquisición Española. Esta comunidad contaba en el año 1950 con 7.000 habitantes. Existe también una población flotante de casi 30.000 personas que siendo ciudadanos marroquíes trabajan con permisos transfonterizos o incluso viven en la ciudad con residencias permanentes  aunque sin derecho a voto. 

 

Melilla es una ciudad militarizada. Pienso personalmente que los sectores militar y funcionarial viven bien, mientras que el resto de la población tiene dificultades. Un simple paseo por sus calles muestra la colorida vestimenta de buena parte de la población. Símbolo de sus orígenes árabes. Más de 100 niños viven en situación de calle. Testimonios de la ciudadanía afirman que Melilla es una ciudad colonizada y poco amante del cambio. Por eso, algunos dicen que ojala hubiera una caravana cada mes para ver si la ciudad despierta. La mayoría de la población, sin embargo,  ve con malos ojos nuestra llegada. El periódico “Faro Melilla”  recoge las palabras del Presidente de la Comunidad Autónoma, Sr. Juan José Imbroda, quien dice:  “Que nadie venga a decir que se cumpla con los derechos humanos, porque es una obviedad. No es necesario que se pida”. En sus declaraciones reiteró que las personas de la caravana deben pedir y pelear en otros países que se cumpla con los derechos humanos, porque es en otras zonas donde “más problemas hay” en esta materia.

 

Hacia el mediodía nos concentramos en la plaza España desde donde repartimos octavillas a los viandantes. Se intentaba informar a la población de nuestra llegada y de nuestras actuaciones. Después de hacer un recorrido por el paseo marítimo cantando nuestros lemas, entramos en plena playa donde se extendieron las pancartas y nuestros compañeros de Valladolid (Castilla y León) representaron una performance consistente en tumbarse encima de la arena recordando a los ahogados en los mares. Al son del sonido de sirena y reproduciendo el ronco bramido de las olas, unas veinte personas simularon ser vomitadas por las aguas cual fardos despreciables. En el fondo de la escena el lema “No más sueños ahogados”. A continuación nos dirigimos a la Universidad. Ya colocados en la sala correspondiente, mantuvimos una reunión explicativa de los objetivos pretendidos en la caravana, nos dividimos por grupos de trabajo. Tratamos los siguientes temas: Menores (los “MENAS”), porteadoras, universidad, asilo, medioambiente, LGTBI, feminismo e interculturalismo.

 

Fue el día quinto. 

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