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Redacción
Jueves, 10 de agosto de 2017
Caravana Abriendo Fronteras

Día 22: de Almería a casa

La Caravana Abriendo Fronteras, formada por cientos de personas de muchas partes de España, partió el pasado mes de julio a Melilla con el objetivo de reivindicar los derechos de las personas migrantes y denunciar las políticas de asilo que se llevan a cabo en este país. Un viaje que les llevó a algunos CIEs y aeropuertos, entre otros lugares, para ofrecer su solidaridad a los refugiados y proclamar diferentes consignas. Martín Rodríguez Rojo, profesor de la Universidad de Valladolid, nos cuenta su experiencia en este viaje.

Martín Rodríguez Rojo

 

 

 

Último día de la caravana. 22 de julio, 2017.  Un largo recorrido, muchas y profundas emociones. El calor, no tanto como se predecía. La convivencia, muy buena. La amistad, en aumento. Esto cuaja. La caravana tiene vida. ¿Superando dificultades de todo tipo? ¡Cómo no!  Pero aquí estamos y aquí seguimos.

 

Salimos de Madrid con una idea en la cabeza: denunciar la política migratoria de Europa y del Estado Español. En Madrid, delante del Congreso de los Diputados, subrayamos la idea general: POLÍTICA MIGRATORIA. En Sevilla, la concretamos: actuamos contra las deportaciones, simbolizadas en la expulsión de un senegalés. En Algeciras y Tarifa: denunciamos a los CIES, cárceles disimuladas, pero reales. En Málaga: se abrió el abanico de variables donde la migración sienta su triste realidad. La caravana se confesó antimilitarista, antipatriarcal, anticolonizadora, anti la avaricia acumuladora de las multinacionales y antiarmamentística. Es decir, en Málaga arañamos las causas del fenómeno “refugiados” y “migración”. En Melilla: se plasmó con evidencia el cierre de fronteras y el escándalo de las porteadoras y de los menores (MENA). En Almería: tocamos fondo. Los inmigrantes sin pan, ni techo, ni trabajo digno.

 

En los siete lugares donde paramos, el esquema de actuación fue el mismo:

 

  1. Recibimiento de los del lugar o entidades comprometidas con los refugiados/inmigrantes.
  2. Explicación de la situación relativa al tema que nos ocupa. Situación que concreta la idea general de la caravana: Refugiados/inmigrantes.
  3. Respuesta de la caravana: manifestaciones, concentraciones, acciones coherentes con situaciones emergentes.

 

En Almería, a las 8 de la tarde del día 21, después de desembarcar en el puerto, estaban esperándonos en la plaza de las Velas, los organizadores del recibimiento y de todos los actos que se desarrollarán en esta tarde del 21 y en la mañana del 22. Entre ellos se encontraban representantes de Podemos, de IU, de Equo, de la Plataforma de Derechos Humanos y Justicia Social, de las Marchas por la Dignidad, del SAT. Se habían descolgado por razones diversas CEPAIM y Almería Acoge.

 

El día 22 desde el Campamento ya citado de Nijar nos presentamos en sendos autocares en el paraje Nazareno, al que los marroquíes en árabe llaman el Abandono. Efectivamente abandonadas estaban las inhumanas chabolas, construidas al azar, con plásticos, sin respiración, sin ventanas, sin luz eléctrica, sin agua, sin duchas, sin escuela para los niños, sin presencia alguna de sus habitantes, pues a esa hora estaban todos trabajando en los viveros que alimentan a Europa de hortalizas, de fruta, de flores  y de otros artículos cuya producción constituye el milagro agrícola de Almería. Milagro logrado con las manos y el trabajo de los inmigrantes en su mayoría marroquíes. Trabajo que según el convenio debería ser retribuido con 46.75 euros al día y no con 35, 36, 32 o incluso 30 euros que son los recibidos de hecho por los 4000 inmigrantes que malviven en Nijar. 

 

Pitu, el negro de Costa de Marfil, y Mohamed nos acompañaban y nos explicaban la explotación laboral y vital en que viven estas personas del país vecino y de otros emisores de migración:

  • El bus que lleva a los niños de las poblaciones vecinas al colegio respectivo no para en este asentamiento. Si los niños inmigrantes quieren ir a la escuela tienen que andar a pie dos kilómetros.
  • Si estas personas despreciadas y abandonadas quieren ducharse tienen que usar el agua de una balsa contaminada. La consecuencia será irritación de la piel y enfermedades derivadas.
  • Si quieren luz eléctrica, tendrán que piratearla.
  • Si las mujeres quieren trabajar tendrán que elegir entre ser madres o ser trabajadoras.
  • Si quieren una cama más digna que la que cabe en estas guaridas de plástico tendrán que pagar 80 euros por una cama en un garaje.
  • Si quieren aprender español tendrán que conformarse con unos profesores que no saben enseñarlo, porque desconocen al destinatario y a su contexto, nos decía Pitu en perfecto castellano.
  • Si los maridos quisieran estar con sus esposas tendrán que buscarlas en “Almería Acoge”, porque aquí sólo viven hombres.
  • Si protestan, encontrarán enseguida a la Guardia Civil mantenedora del orden, es decir, del desorden organizado.
  • Si quieren una casa digna tendrán que contentarse con este asentamiento de inmundicia, este conglomerado de injusticia en forma de refugio para los animales más que para personas.

 

Y este castigo ¿por qué? Nos lo desgranaron Pitu y Mohamed: porque los inmigrantes somos terroristas; si alquilamos una casa, la estropeamos; porque somos cerdos; porque olemos mal, porque somos distintos, porque no entienden nuestro idioma; porque les robamos el trabajo que ellos no quieren; porque no pagamos impuestos cuando ya en el mismo salario nos rebajan, nos roban una cantidad; porque una vez un desesperado y distorsionado por la situación en que vivía mató a una chica embarazada en El Ejido. Ya se cobraron el error quemando nuestras viviendas y utensilios, corriéndonos a palos, pero no es suficiente. Se necesitan justificaciones para seguir explotando al indefenso.

 

En los rincones de este inhumano e inmundo asentamiento nuestros compañeros de Almería habían pegado letreros reivindicativos al estilo del siguiente: “ “Alimentamos a Europa, sólo pedimos respeto”. 

 

Con esta terrible impresión, con esta rabia contenida y con esta impotencia impuesta nos dirigimos al Palacio de Congresos Campohermoso. No cabíamos en el salón, a pesar de su amplitud. Muchos estaban en el suelo o de pie.  En la mesa seis personas nos ofrecieron sendos testimonios. En la pantalla, los mismos letreros y eslóganes clavados en el asentamiento iban reproduciéndose alternativamente. La emoción de los asistentes corría paralela a las ganas de luchar por el cambio de esta situación. Inmensos fueron los aplausos acompasados. Mañana volveremos se gritó. La caravana había tocado fondo y el entusiasmo  militante se reflejaba en el brillo de los ojos.

 

Fotos de familia, grupales, territoriales, del conjunto de la caravana. Abrazos, besos, toma de direcciones. Los autobuses se desparramaron en busca del lugar de origen de cada cual. A las 3 de la madrugada del domingo, día 23, estábamos en Valladolid, después de haber despedido en Salamanca a nuestros amigos y vecinos. 45 minutos más tarde el conductor del autocar de Alfredo Cano dormiría en Palencia, una vez que allí llegaron los tres caravaneros palentinos. Fin del noveno día.  Inicio de la tercera versión: ¿a Bruselas, a Italia, a Turquía, una ronda por los pueblos de España? Queda el debate abierto. A lo largo del año,  la reunión de coordinadores territoriales acompañados de todos los que deseen asistir a los encuentros irá buscando la mejor respuesta.

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