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Redacción
Miércoles, 6 de septiembre de 2017
Inane

Reflexiones de futuro

Noticia clasificada en: El Gallén

Juan José Millás


La desaparición del pensamiento no es como un corte de luz. Se produce de forma escalonada, para evitar el susto. Hoy se suprime el latín, mañana la lógica, pasado mañana la literatura… El caso es que un jueves, por lo que sea, tienes necesidad de usarlo y no lo encuentras. A ver, haces memoria, para recordar la última vez que pensaste, como cuando extravías las llaves, pero no eres capaz de recordarlo. Tiene que estar en alguna parte, te dices, y vas de un lado a otro de la casa, o de la bóveda craneal, buscando el pensamiento. Como has dejado la tele encendida, para que te haga compañía, escuchas a lo lejos los obuses emocionales que llueven sobre los asistentes a los mítines de los partidos políticos. Necesitas el pensamiento para defenderte de esas soflamas, pero al final, rendido, te dejas caer en el sofá y escuchas tú también el mitin con el gesto con el que en un tiempo remoto escuchabas un discurso racional.


Al principio, la ausencia del pensamiento se percibe como una amputación. De hecho, hay quienes lo sustituyen con un pensamiento fantasma, como al que le cortan una pierna. Eso dura lo que dura porque el pensamiento fantasma duele tanto como el real, pero no soluciona nada. Tarde o temprano, en fin, se acaba prescindiendo también de él y un día, sin saber cómo ni por qué, te encuentras abriendo el periódico por la sección de Gente, donde te engolfas con las disputas posconyugales de Brad Pitt y Angelina Jolie, a las que se les puede sacar su punta filosófica, no creas. Lo que te ocurre a ti, le ocurre al mundo en general, por lo que no te sientes un bicho raro ni nada parecido. Instalados todos en la opacidad mental, ya estamos listos para firmar donde sea menester. O para votar al más inane.

 

 

El Gallén

 

COMENTARIO
Según lo que yo entiendo, el texto habla del enfado del autor porque la gente de hoy ya no piensa. Que los medios de comunicación ya te meten por cualquier medio las ideas demagógicas de los políticos. Entiendo que el autor nos dice que, para no caer en esas demagogias, debemos pensar por nosotros mismos y no dejarnos llevar por lo que nos imponen los demás.


Nos dice la gente que deja de pensar y ni se da cuenta. Eso lo tomo como las personas que están demasiado ocupadas en sus rutinas o menesteres diarios como para detenerse un momento en pensar en a quién van a votar para que les represente. Los políticos aturullan a la gente de tal modo que la gente se deja convencer finalmente para votar al más inútil.


MI REALIDAD
Lo aplico como aquí en prisión. Si dices lo que piensas, siempre serás un incordio para los demás y muchas veces te trae problemas. Algunos funcionarios creen que estamos en un hotel y que, por el simple hecho de que según ellos no nos preocupamos de nada, ya no nos debemos quejar ni alegar nada.


Aquí la gente deja de pensar en muchas cosas, pues nos encontramos peor que la gente que está en libertad. Aquí en prisión, si fuera por los funcionarios y la junta, nos fraguarían las ideas que ellos tienen en sus dogmas de vida. Aquí si te despistas un poco, hacen desaparecer tu personalidad tal y como era. Ellos quieren un mono que aplauda cuando digan, que brinque si ellos quieren. Te tratan como si fueras un expediente más y no hubiese posibilidad de cambio. Nunca preguntan qué es lo que realmente nos preocupa ni se detienen a analizar por qué nos comportamos de una forma u otra.


Por eso, creo que no debemos dejar de pensar, de leer y de informarnos tal y como nos dice el autor Juan José Millás.


DIÁLOGO CONMIGO MISMO
A diario pienso en qué haré al salir de aquí y me preparo para cuando salga. Analizo mi forma de vivir antes de entrar y la forma de vivir que quiero llevar cuando salga.


Hay momentos en los que me siento incómodo por alguna situación, trato de esquivarla y me hierve la sangre cuando veo en la televisión la situación de mi país. Me pregunto qué pensarán los venezolanos y hasta cuando seguirá esta situación.


También me gusta pensar en que esta situación puede ser positiva, pues he aprendido a lidiar con todo tipo de personas. Las que quieren que hagas algo, las que no quieren nada y las que simplemente ocupan un lugar. Lo que he aprendido también es mantener la calma ante situaciones adversas que antes no hubiera controlado.

Para mí, pensar no hace daño. Lo que hace daño es expresarlo puesto que los demás, al interpretar lo que expreso, pueden hacer un al juicio de lo que soy. Muchas veces debemos guardar lo que pensamos para evitar la discordia con los compañeros o funcionarios. Considero que siempre debemos pensar, porque si dejamos de hacerlo, nos convertiremos en un caballo desbocado que corre y corre hasta que, tarde o temprano, se estrella. También creo que, si tiempo atrás hubiera pensado las cosas, podrían haber sido diferentes.


FUTURO
Debo prepararme para el futuro. Gracias a Dios puedo empezar la universidad y lo voy a hacer, pues mi sueño es ser profesional y lo será, porque estudiar es algo que me gusta y ser un profesional una idea que me apasiona. No sé qué puede pasar cuando salga de aquí, pero me gusta pensar que mi familia me está esperando y que, tarde o temprano, cumpliré mis metas si pongo de mi parte.


No sé si cambié mi forma de ser, pero mi forma de ver la vida seguro que sí, porque antes solo pensaba en el juego y ahora solo pienso en un futuro mejor.

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