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Redacción
Miércoles, 8 de noviembre de 2017
El último film

Soy John Wayne, un mito del wéstern

Noticia clasificada en: El último film Graciela Mantiñan

Graciela Mantiñan

 

 

 

¿Cómo logró el jugador de béisbol Marion Morrinson convertirse en el cowboy por excelencia del cine norteamericano?

 

"La historia comenzó a finales de los años 30: acompañé  a un amigo a un set cinematográfico y  comencé actuar en películas mudas. Pero todo cambió cuando conocí al gran director John Ford. Primero me dio un nombre y pasé a llamarme John Wayne, luego fortaleció la expresividad de mi cuerpo y la elocuencia de mis gestos. Así  adquirí las condiciones actorales básicas para los grandes desplazamientos que él pensaba, serían centrales en la nueva y gran pantalla a color.

 

En 1939 me dirigió en La diligencia, donde personifiqué a Ringo Kid, un audaz pistolero. Ahí ya se encontraban todas las claves: un territorio peligroso, gente que arrastraba historias conflictivas, el ataque de los indios y un héroe enfrentando los riesgos.

 

Desde entonces seguí viajando. En Río Rojo (1948) fui el ranchero Tomas Dunson que atraviesa la árida Texas para vender ganado y así salvar su hacienda. Ocho años después, el atormentado Ethan que, en Más corazón que odio, persigue durante cinco años a los comanches que mataron a su familia.

 

Asimismo también me afinqué en los polvorientos y desolados pueblos del lejano oeste. Fui el sheriff que impidió que un convicto fuese liberado por los hombres de su hermano, que era un rico terrateniente (Rio Bravo, 1959). También defendí a un joven e inexperto abogado que traía la ley a un lugar sin ley (El hombre que mató a Liberty Balance, 1962). Por supuesto integré las filas del famoso Séptimo Regimiento de Caballería (Fuerte Apache, 1948; La legión  invencible, 1949; Río Grande, 1950 ) y luché en la guerra civil norteamericana como soldado de la Unión (Misión de audaces, 1959). Siempre del lado de los buenos.

 

Pero, ¿acaso sólo fui cowboy, sheriff o militar? No, protagonicé infinitos roles, basta con decir que alcancé el récord de 142 papeles protagónicos.

 

¿Por qué entonces soy un mito del wéstern?  Algunos dicen que, frente a la adversidad, mis héroes reaccionaban individualmente sin perder sus lazos de amistad o compañerismo. Una virtud que los norteamericanos  idealizaron, quizá como idealizaron la conquista del lejano oeste. Otros creen que fui un fenómeno visual: frente a la cámara, con un sombrero y un Winchester en la mano, no necesitaba actuar. La imagen era en sí misma un personaje.

 

Lo cierto es que mis películas fundaron un mundo especial con sus arquetipos, sus paisajes y sus pasiones. Fue una creación del cine que millones de espectadores constituyeron en realidad. Para ellos, así se había fundado el oeste norteamericano.

 

Y, ¿sabés? Gané un Oscar en 1969, me casé tres veces y tuve siete hijos. Siempre estuve adherido al partido republicano que alguna me vez me ofreció la candidatura a la presidencia de los Estados Unidos. Me negué, luego Ronald Regan, otro cowboy cinematográfico bastante mediocre, la aceptó.

 

Partí en 1979, pero con John Wayne el mito wéstern sigue cabalgando en la pantalla."

 

THE END

 

 

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