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Redacción
Jueves, 9 de noviembre de 2017
Relatos micropresos

Érase una vez

Noticia clasificada en: Alfil Negro David Frosty Fukymuky

La condición para hacer este microrrelato era que la frase "érase una vez" no podía colocarse como inicio del mismo, ni tampoco como el principio de una historia dentro del propio microrrelato.

Frosty

Enemigo particular

El día se hacía demasiado largo, era difícil sacar fuerzas para seguir caminando. No tenía otra opción que salir de ese enorme y caluroso desierto en el que se había metido. ¿Cómo había llegado a esa situación?

Érase una vez su vida tranquila y sin más preocupación que llegar a fin de mes y ahora, tal vez por su ignorancia o por su falta de experiencia, o por todo a la vez, ahí estaba, perdido entre dunas kilométricas de arena, vacío de salida, lleno de soledad, dando pasos hacia un más que probable fin, un fin que a cada segundo le parecía mejor opción. “¿Por qué no pediría ayuda cuando pude?” –se preguntó, mientras una parte en su cabeza reconocía que ese orgullo estúpido le había dejado ya casi sin aliento… Ya es tarde para tragárselo.

 

 

Alfil Negro

Mutante

– ¿Dónde vas, Caperucita?, –preguntó El lobo.

– A jugar al mus con Pinocho.

A lo lejos cantaban los siete enanitos

– ¡Ahí va! ¡Ahí va!, la que se va a liar.

De la casita de los tres cerditos salía un olor a “maría” del copón. La abeja Maya, que revoloteaba de flor en flor, exclamó

– ¡Qué colocón!

El Gato con Botas, que saltaba de rama en rama, se pegó un piñazo contra el Cerdito Valiente, que estaba comiendo “monguis”, quien, asustado, corrió hasta la casa de la bruja, Ella le abrió la puerta gustosamente,

-¡Pasa, pasa cerdito! Me vienes de perlas para la cena. ¡Ja! ¡ja! ¡ja!

Mientras, Alicia lavaba sus tangas en el río, y un feo sapo le decía,

– Bésame, bésame mucho, que soy El príncipe.

– ¡Qué príncipe ni qué leches!, -contesto ella.

– De verdad, un hechizo me dejo sapo, pero soy Felipito Tres Cuartos, de verdad.

– ¡Calla, farsante!, replicó Alicia.

Una carpa solitaria se zampó al sapo y al instante un pescador la pescó, un rayo fulminó al pescador y Alicia se desmayó

... Érase una vez un bosque colocado.

 

 

David

Un libro

Su querida abuela, siempre con una sonrisa y los hoyuelos en sus mejillas... Cómo la anhelaba cada vez que abría aquél libro que de pequeña le leía tras acostarla. Abrió la tapa y leyó mientras le caían unas lágrimas “érase una vez”. Pero su recuerdo era para siempre.

 

Autobiografía

Hace tiempo decidí que mi vida era una historia que debía ser narrada, así que pensé en escribir una autobiografía. Tal vez debiera de empezar por érase una vez. Porque mi vida parece fantasía.

 

 

Fukymuky

Uno, dos, tles

…Y colorín colorado este cuento se ha acabado. Así terminan algunos cuentos, como este que dice: “Érase una vez un chino que contaba cuentos. Uno, dos, tles...”

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