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Redacción
Jueves, 9 de noviembre de 2017
Relatos micropresos

Escalera y oscuridad

Alfil Negro

La escalera

Bajé la escalera y se dividió en dos. Elegí una, continué el descenso. De pronto aparecieron tres puertas. Escogí una. La traspasé. Peldaños ascendentes. Vuelta a empezar. Subir y bajar; laberinto cruel.

– ¿Dónde estoy?, ¿dónde voy? No lo sé. ¡Maldita sea!, yo te creé y ahora no sé salir. Y lo peor: aunque consiga salir de ti, no lo habré comprendido.

 

La oscuridad

Sin ser, eres, sí yo soy, tú no eres, dependes de mí. Taciturna, cual lechuza espera su presa. No eres nada y lo eres todo en mi ausencia.  Me conoces bien, soy tu rival. Si tú eres, yo no soy. Amiga oscuridad, me llaman luz.

 

 

Mario

En el mismo sitio

En la oscuridad de las escaleras o la claridad de los días, el trayecto a recorrer no cambia: subir y bajar escaleras hasta la saciedad, necesarios para llegar a sitios indispensables como son el dormir o comer. Hay que pasar por ellas una y mil veces.

Así transcurren semanas, meses y años bajo el mismo cielo. Mejor dicho, bajo el mismo techo, donde las diferencias sociales, académicas, culturales y religiosas dificultan la convivencia. Por mi parte, ofrezco mi amistad, diálogo y respeto: de lo contrario, paso de la persona.

 

 

David

Una escalera de retales

Caí en un pozo. Sumido en su oscuridad, buscaba la luz del día con la mira fija en su boca. Fue entonces cuando apareciste tú. Eras mi escalera a la libertad, pero estaba repleta de retales por recoger, como un tendedero de ropa. Con ansia empecé a subir peldaño a peldaño. A cada paso resbalaba, hasta que entendí que antes de subir, primero debía recoger los retales. Día tras día los fui doblando y acumulando, hasta que no quedó ninguno. Fue entonces cuando vi que ya no quedaba rastro de escalera alguna.

 

Camino al cielo

Moribundo, yacía en la cama junto a su mujer que, de pie, le pedía que no le abandonara. Ella miraba con gran pesar, cuando se le nubló la vista. En la oscuridad, por su mente cruzó toda una vida de recuerdos, desde la niñez hasta aquel momento. Se levantó, caminó hacia una escalera que parecía llegar hasta el ciclo y comenzó el  ascenso. Mientras, el cura le daba la extremaunción.

 

El monstruo del sótano

Las escaleras que llevaban al sótano, eran el temor del niño. Sus padres siempre le habían contado historias de un monstruo que allí se escondía. Nunca bajó, hasta que su pelota rodó pasando por la ajada puerta. Se acercó, se asomó a la oscuridad que amparaba al monstruo, cuando, asustado, escuchó unos pasitos. Encendió sobresaltado la luz y entre unos pucheros viejos salió corriendo un gato, tirando todo a su paso. El niño desapareció en sentido opuesto a igual velocidad

 

 

Dancer

Buenas noches, tristeza

Despertó en medio de la oscuridad, alzó su mano para orientarse, palpó y agarró fuerte; era una barandilla. Frente a él, unas escaleras. Cuando subió el primer escalón, se iluminó de color rojo. Puso el pie en el siguiente, y se iluminó de color verde. Prosiguió subiendo una por una las escaleras, que se iban iluminando de colores diferentes, mezclándose entre sí. Llegó arriba y observó hacia abajo un castillo teñido por los colores del arco iris. No volvió a ver la vida en blanco y negro: era más bonita en color.

 

 

Frosty

Persistencia casual

Corría jadeante con la oscuridad en los talones. Sentía cómo su corazón se precipitaba a un vacío inundado de miedo hasta que, sin querer, se topó con una escalera, una escalera sin fin, justo delante de él, ¿Cómo no la pudo ver antes?

 

 

El Gallén

La pregunta

Me preguntan cómo estoy. Siempre digo "bien", por no decir nada más.

Me preguntan qué pienso. Y yo... en blanco, hombre en mi familia, en libertad. Pregúntale a un hambriento si no piensa en comida O dile a un ciego, "amanecerá y veremos".

Es que, de verdad, ¡preguntan unas cosas...!

 

 

Anyelino

El monstruo

Cuando su madre le mandaba al sótano le entraba el pánico: allí tenían la despensa

– No, mamá, te he dicho que no. La escalera está oscura y hay un monstruo, veo cómo le brillan los ojos

– Ven, hijo, no seas tonto, no pasa nada

La mujer fue con el niño y encendió la luz. Ahí estaba el monstruo con su víctima, desprendiéndose del ultimo aliento que le quedaba. "Estay" era un gato muy bueno cazando ratones.

 

 

Travis

El ladrón

Era un hombre oscuro que llevaba guantes negros. Mientras cruzaba la escalera se hizo la oscuridad. El cuchillo que llevaba en las manos se le cayó y se le clavó en un pie se le clavó. Así, no pudo consumar el robo y se fue a casa de vacío.

 

La casa

La casa de la pradera tenía una hermosa escalera, anchos pasillos y un cuarto oscuro. En él, un hombre revelaba las fotos en la oscuridad, fotos con recuerdo del pasado.

 

 

Miguel

La caída

En noche, el ladrón se escapaba por la escalera de caracol. La bombilla se funde, se hace la oscuridad y cae de morros al suelo. Finalmente, es esposado y llevado a comisaría.

 

Casa en ruinas

En la oscuridad de la noche resplandece la luna llena. La casa se ve en ruinas, la bañera está encajada en el techo, la tele destrozada ya no tiene pantalla, la escalera está en el suelo y la chimenea ha desaparecido. Esta casa es una ruina, Tom Hanks.

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