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Redacción
Martes, 14 de noviembre de 2017

El Portillano, un bar con historia que echa la persiana

Noticia clasificada en: José Luis Alcalde

El local más emblemático de Pilarica cierra sus puertas el próximo domingo día 19 después de 80 años de presencia ininterrumpida en el barrio con tres generaciones detrás de la barra.

José Luis Alcalde

 

 

 

Roque Capellán abrió las puertas de este establecimiento el 1 de enero de 1938 en una casa molinera con patio en el mismo emplazamiento donde hoy se encuentra el bar, sólo que ahora está en los bajos de un edificio más moderno. El nombre del local era obligado: la familia procedía de Portillo, y está situado en la calle Gabriel y Galán 22, junto a la plaza de Rafael Cano.

 

Félix Capellán y Rogelia, Roge para todos sus clientes y amigos, fueron los siguientes en ponerse detrás de la barra: hicieron la mudanza a la nueva sede del bar el 27 de enero de 1991. A Javi Capellán y Pili les toca echar la persiana definitivamente el próximo día 19 de noviembre. Lo hacen por razones personales y familiares. “Queremos tener una vida normal , como cualquier familia. Queremos tener vida”.

 

En la barra del bar está escrita la historia de tres generaciones de una misma familia, pero también la historia de un barrio y de una ciudad. El periodista José Miguel Ortega cita este establecimiento en Historia de 100 tabernas vallisoletanas.

 

Félix y Roge nos cuentan anécdotas y situaciones que ilustran esa historia. “Tenía 18 años”, dice Félix, “había cerrado el bar y estaba a punto de ir a la cama. Me avisan que hay una mujer apoyada en la barandilla sobre el puente del Esgueva –Gabriel y Galán- y está a punto de dar a luz. Aviso a mi hermano y con su coche Renault 4/4 la llevamos al hospital. Dio a luz en el camino y al llegar al hospital los médicos nos dijeron algo de un cordón umbilical. ¿Cómo iba yo a saber lo que había que hacer en un parto con mis 18 años de aquel entonces?”.

 

 

Roge estaba en la cocina, atendía la barra y se ocupaba de la limpieza. "Preparábamos “bacalao, callos y mollejas”. “El local antiguo estaba en una casa de planta baja y tenía patio. Alguna boda gitana dimos. También había baile en el local y la gente jugaba a la rana, la calva y al tango”, comenta. Siempre han surgido muchas anécdotas.

 

 

La tirada

 

Otras situaciones que allí ocurrieron reflejan la situación de la España empobrecida después de una guerra civil. Estamos hablando de la tirada. "La situación se repetía con frecuencia", continúan Roge y Félix. "Un grupo de parroquianos está echando una partida de cartas. De repente se oye el pitido de un tren y alguien grita: '¡ya llega el 1400!, por ejemplo' (un tipo de máquina de vapor). Se levantan todos de inmediato, dejan la partida y van hasta la vía. Unos se suben al tren, que circula muy lentamente, y comienzan a tirar desde los vagones todo lo que pueden: carbón, briquetas, chatarra. Otros lo recogen en el suelo y después se reparten a medias las mercancías tiradas. Incluso algunos quedaron mutilados al quedar brazos o piernas atrapados entre las ruedas del tren."

 

 

La Coca-Cola

 

La bebida habitual era el vino. “Un camión de vino de 104 cántaras nos duraba 12 días”, afirma Félix. (Una cántara contenía 16 litros). Lo de la Coca-Cola vino después, era una novedad y necesitaba promoción. “Encargué a unos muchachos que repartieran unas papeletas entre la vía y el puente del Esgueva, que eran los dos accesos naturales para el bar. Los clientes con papeleta podían tomar una Coca-Cola al precio de una peseta. A los demás les costaba una peseta y 50 céntimos. Era el año 1956.”

 

 

Las peñas

El bar siempre ha estado vinculado al fútbol. Roque Capellán fue el socio 6.542 del Real Valladolid. Hubo varias  peñas con sede en este local. La Unión era de mayores, los Chichos era de jóvenes y la Perdiz era una peña de cazadores.

 

El bar también fue la sede de la Unión Deportiva Pilarica, que jugó un ascenso a tercera división y de la Peña los Abuelos, a la que estuvo ligado Geñupi, futbolista profesional vallisoletano de los años 50 que jugó en el Elche, el Racing de Santander, el Pontevedra y el Linares.

 

 

La televisión

 

En el principio de los tiempos no existía la televisión. Es algo que resulta difícil de explicar a los jóvenes, pero es la verdad. Luego llegó la televisión en blanco y negro, después el color y ahora la televisión de pago con proyecciones, fundamentalmente de fútbol, en pantalla gigante.

Una de las tres primeras televisiones que llegaron a Valladolid se quedó en El Portillano. Las otras dos estaban en el Feria de Muestras y en el Cervantes. La gente acudía a ver fútbol y toros fundamentalmente, pero la situación cambiaba los jueves por la tarde ya que no había clase en los colegios. Medio bar estaba ocupado por clientes echando la partida y la otra mitad estaba ocupada por niños que venían a ver programas como Cheyene o Bonanza. Además, el bar también se llenaba cuando toreaba el Cordobés. Había gente en la acera viendo la corrida a través de los cristales.

 

 

Javi y Pili

 

Javi y Pili forman la última generación de portillanos. Con ellos llegó Internet, las redes sociales, la televisión de pago y la pantalla gigante. Le añadieron dos elementos más  al ADN de este bar: una colección de casi mil botellas de whisky que pueblan todas las paredes y más de 200 bufandas de equipos y acontecimientos relacionados con el fútbol.

 

 

El próximo domingo pondrán un punto en el relato de la historia del local. Ni ellos mismos saben si será un punto y aparte o un punto final.

 

Algunos clientes y vecinos del barrio han reaccionado con sorpresa y tristeza ante la inminencia del cierre, como Arancha Cívicos y Argentina Antón. Arancha comenta que "El Portillano ha sido un referente para el barrio de Pilarica y la ciudad de Valladolid. Es uno de los mejores bares por las patatas bravas que ponen y por la amabilidad de quienes lo regentan. A mí me da mucha pena que se cierre. En mi mente quedarán mostos de domingos, vermut después de ensayos y actuaciones, brindis vividos con amigos del barrio y del resto de la ciudad”. Por su parte, Argentina cuenta que "El Portillano ha formado parte de nuestra historia, de nuestro barrio. Los de mi generación hemos conocido a sus abuelos, a sus padres y más tarde a ti, Javi, Te echaremos mucho de menos."

 

*Pincha aquí para acceder a una pequeña colección de fotos antiguas de El Portillano.

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