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Redacción
Lunes, 27 de noviembre de 2017
El último film

Soy Clark Gable y te voy a contar la película de mi vida

Noticia clasificada en: El último film Graciela Mantiñan

Graciela Mantiñan

 

 

 

Mi primer éxito fue Sucedió una noche donde protagonizaba a un periodista algo pedante. Ella era Claudette  Colbert, una heredera malcriada que huye de su familia. Todos rieron en esa escena donde yo uso el pulgar para hacer autostop y ella lo logra… exhibiendo sus piernas. En esa película yo me sacaba la camisa y quedaba a pecho descubierto, revelando que no usaba camiseta. Así afirman las malas lenguas logré que disminuyera la venta de esas prendas. ¡Qué tiempos! ¡El cine dictaba la moda! Bueno, ahora también.

 

Mi historia cambió con Motín a bordo, donde personifiqué a Fletcher Christian, un tipo íntegro, honesto, que se revela contra la arbitrariedad. Fueron buenas las remakes de Marlon Brando y Mel Gibson, pero aun hoy mi versión sigue siendo la mejor.

 

En 1935 y 1936 recibí premios Oscar, yo que había sido obrero en un yacimiento petrolífero y en una fábrica de neumáticos. Yo que había trabajado en un periódico y que descubrí mi vocación artística siendo empleado en un teatro.

 

Tuve coprotagonistas famosas como Greta Garbo y Jean Harlow. Todavía las extraño: eran grandes actrices y muy hermosas mujeres. ¿Sabías que el filósofo francés, Roland Barthés, dijo que el rostro de la Garbo era una idea? Y eso que nunca la vió tan cerca como yo.

 

1939 fue un año clave para mí: me eligieron para personificar a Rhert Butler, el galán de Scarlett O´Hara en el film Lo que el viento se llevó. Dicen los que saben, que logré ser arrogante, simpático, sexy, tosco e independiente: un verdadero héroe americano de esa época. En ese año también me casé con una actriz, la bella y talentosa Carole Lombard. Tres años después, mientras estaba de gira para vender bonos de guerra, Carole murió en un accidente de avión. El presidente Roosevelt me envió un telegrama que decía: “Ella es una estrella y siempre lo será”. 

 

Dejé el cine y me enlisté en las fuerzas armadas. Llegué a ser comandante y volví a casa condecorado por mi  participación en el ataque aéreo a Alemania.

 

Sólo con mi quinta esposa fui feliz y, además, debieron pasar muchos años y varias películas hasta lograr un gran éxito. Fue en 1960 con Vidas rebeldes, donde personifiqué a un cowboy maduro que se niega a envejecer e insiste en atrapar caballos salvajes. Mi coprotagonista era Marilyn Monroe, un sueño hecho mujer, pero muy poco puntual. Mientras la esperaba en el set, para distraerme yo insistía en filmar las escenas peligrosas sin recurrir al doble. Un ataque al corazón me sacó de escena para siempre: faltaban seis meses para que naciera mi único hijo.

 

Caballero sureño en medio de la guerra civil norteamericana, marino que lidera un botín a bordo, cowboy que niega el paso del tiempo. Soy Clark Gable y esta fue mi última película.

 

THE END

 

 

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