Aviso sobre el Uso de cookies: Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia del lector y ofrecer contenidos de interés. Si continúa navegando entendemos que usted acepta nuestra política de cookies. Ver nuestra Política de Privacidad y Cookies
Redacción
Lunes, 11 de diciembre de 2017
Ganas de vivir: el relato tras una colostomía

Mi diagnóstico

Noticia clasificada en: Ganas de vivir

Mere Pedraza

 

 

 

Te voy a contar cómo empezó mi calvario.

 

Fue en el 2014, en una excursión a Portugal. Íbamos ciento diez jubilados. Salimos del pueblo a las siete de la mañana. Ya en Portugal tocaba hacer la primera parada. Se me escaparon las heces en un autoservicio. Como yo no esperaba tal cosa, te puedes imaginar cómo lo pasé al subir al autobús. En la segunda parada, en un pueblecillo, ya había tiendas, pero no me entendían. Por fin encontré una mercería, entré en un bar y me cambié. Seguimos la ruta con otras tres horas de autobús. La comida era libre, la mayoría fue a un parquecillo sin aseos. Otra vez encontré cerquita una cafetería, y otra vez a cambiarme. Allí paramos algo más de una hora. De nuevo al autobús, para otras dos horas, llena de vergüenza, pues seguía estando mal. Tercera parada; esta vez en un centro comercial: allí fue horrible, venga a buscar los aseos, que no encontraba. ¡Qué nervios! Quería estar sola. La parada duró dos horas. Otra vez al autobús, otra vez el calvario. Esta vez fue la última parada para regresar al pueblo, al que llegamos a las doce de la noche. ¡Qué viaje más amargo!

 

Acudo a mi médica de cabecera el día 7 de septiembre del 2014 y me dan cita con el especialista del aparato digestivo para el 19 de enero del 2015. El médico me pide una colonoscopia, que no me hacen hasta el día 26 de marzo, y los resultados los tenía para el 8 de junio. Nada más hacerme la colonoscopia, me mandan pasar al médico, que me informa de que me tienen que operar, pero que me van a hacer más pruebas para saber cómo va a ser la operación y de que me las iba a hacer él. Yo tenía programado un viaje a primeros de abril y le pregunté si podía ir. Me dijo que sí y que, en cuanto volviera, él mismo me llamaría para seguir haciendo más pruebas. Sobre el 24 de abril me indican que vaya al Clínico a ver al cirujano. Me presento allí y me dice que él es el cirujano que me va a operar.

 

―Perdone ―le digo―. Estoy esperando para que me hagan pruebas.

―Se las voy a hacer yo, que soy quien la va a operar ―me dijo el Dr. Ferreras.

 

El 26 de marzo me hicieron la colonoscopia, el 29 de abril fui al cirujano, al día siguiente me hicieron los análisis; el día 4 de mayo, un TAC; el 7 del mismo mes, una resonancia, y el día 20 de mayo me dieron los resultados. Ese día 20 de mayo, esperando lo peor, me acompañó mi marido. Nada más entrar nosotros, se levantó el Dr. Ferreras y se sentó junto a mí, me agarró las manos y me dijo:

―Siento decirte que tienes un cáncer y que te tenemos que operar rápidamente.

 

Me derrumbé. Después de unos minutos me dijo:

―Lo hemos detectado a tiempo y te vamos a operar rápidamente.

―¿Pero cuándo? ―le pregunté.

― En junio.

― Pero si tengo clase…

― Pues cuando acabes.

― Pero si tengo ya billete para ir al Corpus a Toledo…

― Pues cuando vuelvas. Ya estaremos en contacto.

― ¿Pero me vais a dar quimio?

― No, pero te tenemos que poner la bolsa para toda la vida.

― Pero que tengo 79 años. Podría ser tu madre. ¿Tú la operarías?

― Sí. Te vamos a dar calidad de vida.

― Pues entonces, adelante.

[...]

palabras menores • Términos de usoMapa del sitio
© 2018 • Todos los derechos reservados
Powered by FolioePress