Aviso sobre el Uso de cookies: Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia del lector y ofrecer contenidos de interés. Si continúa navegando entendemos que usted acepta nuestra política de cookies. Ver nuestra Política de Privacidad y Cookies
Redacción
Martes, 12 de diciembre de 2017
Relatos micropresos

Viejo y reloj

Dancer

Despídeme, despídete

El reloj de la iglesia marcaba las 11:45 horas. Todos lloraban su muerte, excepto el viejo de la ultima fila, que observaba expectante. Miró su reloj: marcaban las 12 en punto. Se levantó y caminó hacia el ataúd a la vez que sonaban las campanadas del mediodía. Se tumbó encima del cuerpo, cogió aire y, cerrando los ojos, durmió tranquilo para siempre.

 

 

David

El reloj de cuco

El viejo reloj de cuco se postraba ante la pared del salón Cada hora, el pajarito hacía su aparición, atravesando la puerta, y cada noche desaparecía, dejando la casa con su tic tac incesante. Una noche de verano, cuando el calor apretaba, el cuco salió por la ventana para no volver. En la pared del salón, ahora sólo queda una marca blanquecina que denota su falta. Ya no se escucha su tic tac.

 

Paro cardíaco

Acompañado por su reloj, el anciano se mecía frente a la chimenea del salón con una estridente sinfonía de la vieja mecedora, que dejó de crujir. El reloj también paró.

 

La estación

Miraba el reloj el viejo sentado en la estación vacía. Miraba una y otra vez. Finalmente llegó el tren, pero nadie se montó. El reloj del viejo se había parado.

 

En un cajón

No era mas que un simple reloj de bolsillo. Sus manecillas tintineaban si lo agitabas. Era muy viejo y cada vez le hacía falta darle cuerda antes. –– Tal vez, pensó su dueño, –ya no eres más que una reliquia. Así que el reloj fue abandonado en un cajón de la mesilla. Sus manecillas pronto se dejaron de mover.

 

La clase

Tenía un ojo cautivo en el reloj, y no llegaba la hora de marchar. Sus oídos ya no oían las explicaciones. –– Me voy a volver viejo aquí, –pensó. Finalmente llegó la hora y acabó la clase. –– ¿Qué es lo que hay que hacer, –preguntó. Alguien le contestó: –– Pues está muy claro, escuchar.

 

Olvido

Vaga la hora rota

que sonaba en el reloj,

la agonía con melodía

acompasado tic tac, en una habitación.

La ventana carecía de vistas

y su mente se cerró,

como un libro ya leído

y su nombre olvidó.

 

 

Anyelino

La pared

Y como castigo, lo emparedaron como él tenía costumbre de hacer con los demás. Tardaron mucho tiempo en olvidarle. Solo cuando a través de la pared se dejó de oír el tic tac de su viejo reloj.

 

El tiempo

Sentado, inusitado, mirando ese reluciente reloj, le traía infinidad de recuerdos; una sombra enaltece su tranquilidad:

Abuelo –– ¡Benjamín!, si has venido a verme

Nieto –– ¿Qué tal abuelo?

Abuelo –– Ten, te lo regalo

Nieto ––¡Qué bonito! ¿cuántos años tiene?

Abuelo –– Es muy viejo

Nieto –– ¿Cómo tu?

Abuelo –– Sí, como yo

Nieto –– ¡Pero si está parado! ¿Me oyes, abuelo? ¿me oyes?

 

 

Frosty

La esperanza nunca se pierde

Aquel reloj de cuerda colgado en la pared había sido el motor de sus sueños. Hoy, él ya es viejo, y ese querido reloj se ha convertido en una cuenta atrás. Pero no le importa; sigue dándole cuerda día a día.

 

Reencuentros

Reloj –– ¿Por qué me miras tanto?

Viejo –– Estoy esperando

Reloj –– A mí se me da bien esperar. ¿Qué esperas?

Viejo –– Espero volver con mi amada

Reloj ––¿Y a qué hora llega?

Viejo –– ...

 

 

Mario

Desastre natural

En el desastre del terremoto en Italia quedó intacto el reloj del viejo campanario que marcó aquél día un antes y un después en la existencia de los vecinos, mientras las demás viviendas habrían desaparecido por completo.

 

 

Fukymuky

Alzheimer

El alzheimer le enseñaba a olvidar Los niños, sentados en aquel inmaculado reloj en el que parecía no transcurrir el tiempo, mostraban sorpresa y confusión ante la incapacidad del abuelo. El reloj y el viejo habían nació el mismo día, el mismo año. Puntuales, las manecillas sí recordaban el último día, los últimos años.

 

Adiós

El reloj se había detenido. El viejo, que se sentía joven, moría al hacer el amor con una despampanante pelirroja. La vida no se detenía, la muerte tampoco. ¡Cuánto polvo!

 

 

Zero

Mi viejo reloj

Cada vez que veo mi viejo reloj, veo todo el tiempo que ha pasado conmigo, y me trae tantos recuerdos, buenos y malos. Y pienso: –– Ha llegado el momento de cambiarlo.

 

 

Miguel

Corre, corre

Al viejo Ataulfo, no le asustaba el paso del tiempo. Tenía un antiguo reloj de bolsillo al que no hacía mucho caso. Al tiempo le decía: –– Corre corre, que ya te cogeré.

 

 

Travis

El coleccionista

El viejo colecciona tantos relojes que no entran en la casa.

 

La pubertad

Los años van pasando según las agujas del reloj y cuando te quieres dar cuenta, te has hecho viejo.

palabras menores • Términos de usoMapa del sitio
© 2018 • Todos los derechos reservados
Powered by FolioePress