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Redacción
Martes, 19 de diciembre de 2017
El último film

Soy Humphrey Bogart y esta es mi vida

Noticia clasificada en: El último film Graciela Mantiñan

Graciela Mantiñan

 

 

 

Pero para mucha gente siempre seré Rick Blaine, el protagonista de Casablanca. Ese hombre que tras la partida de su amada Ingrid Bergman, sólo le pide al pianista del bar que toque la canción Según pasan los años.

 

Comencé siendo modelo infantil y era muy chico cuando conseguí actuar en una obra teatral. Y sólo decía esta frase: “¿Quién juega al tenis conmigo?” Pero ya en 1935 personifiqué exitosamente a un gánster en otra obra teatral. Su versión cinematográfica me llevó a Hollywood y me hizo habitual en esas películas de delincuentes como Ángeles con caras sucias. También integré las pandillas de James Cagney y Edward Robinson, bueno, los elencos de sus films.

 

No siempre logré el aplauso, mis wésterns fueron detestables. Pero el triunfo llegó en 1941 con El halcón maltés, donde protagonicé al detective Sam Spade dirigido por, nada menos, que John Huston. Cínico pero leal, Sam tenía sentido del humor y su propio código moral. Sabía manejar armas y mujeres, se movía con destreza en el submundo del hampa. Las siguientes películas crearon un fenómeno especial: para los espectadores, me había convertido en un héroe de ficción.

 

Un año después, el film Casablanca fortalece esa imagen masculina que me había creado, pero le da un rasgo nuevo. Porque Rick, mi personaje, es vulnerable: enamorado, se juega el pellejo por una mujer en medio de los peligros de la segunda guerra y la deja partir con su esposo, sabiendo que jamás volverá a verla.

 

La realidad personal es que yo era un bebedor compulsivo y un fracaso como marido. Mis tres matrimonios terminaron en divorcio. Muy a menudo peleaba con los grandes estudios cinematográficos. Alguien dijo irónicamente “Bogart se cree que es Bogart”. El personaje era más fuerte que yo.

 

Pero algo cambió en 1945 cuando conocí y me casé con la bellísima y muy joven Lauren Bacall. Fuimos una gran pareja en el cine y en la vida. Con ella filmé El sueño eterno (1946) donde personificaba al detective Philip Marlowe. Nuestros diálogos eran bastante atrevidos y la trama muy compleja; con decirte que el enigma de "¿quién es el asesino?" conflictuó a todos, incluyendo al escritor Raymond Chandler que era el creador de Philip Marlowe.

 

Hubo otras películas, algunas muy exitosas, pero fue La reina africana la que me dio un Oscar en 1951. La historia transcurría a comienzos de la primera guerra mundial. Yo era el marinero que salva a Katherine Hepburn, cuya aldea había sido incendiada, llevándosela en su bote. Durante esa travesía por un río africano nos pasa de todo. Discutimos, nos quieren matar, nos enamoramos, nos casamos y naufragamos. Pero finalmente llegamos a la costa cantando, sanos y salvos.

 

Luché contra el cáncer, pero la enfermedad me ganó en 1957 cuando había logrado ser feliz en la vida y en el cine.

 

Soy Humphrey Bogart  y este fue mi último film.

 

THE END

 

 

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