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Redacción
Viernes, 22 de diciembre de 2017
Entrevista a Lucy, del Hogar de Jubilados del barrio Belén, dentro del proyecto "Mi Barrio y yo"

"Las decisiones las tomas tú, no tienes que dejar que las tomen por ti"

Noticia clasificada en: Mi barrio y yo Sara Lázaro

Los alumnos y alumnas del Gabriel y Galán entrevistan a Lucy, vecina del Barrio Belén. Una mujer activa, generosa, familiar y con muchas inquietudes, como los propios niños. Juntos recibirán muchas respuestas sobre los proyectos de vida.

Sara Lázaro

 

 

 

El primer encuentro del proyecto "Mi Barrio y yo" entre el aula y su entorno se produjo por primera vez con Lucy en el colegio Gabriel y Galán, ubicado en Pilarica. "Mi Barrio y Yo" es un proyecto del Gabriel y Galán junto a la Asociación El sombrero, la boa y el elefante que quiere acercar el aula y el barrio, llevando personas singulares a los centros educativos para conversar y compartir experiencias desde sus centros de intereses. Durante un mes, los chicos de 5º y 6º de primaria prepararon, con ayuda de la asociación, unas cuantas preguntas acerca de ser mayor y de tener una larga trayectoria de vida. 

 

Lucy es una mujer de 73 años del barrio Belén que ha luchado con sonrisa y dedicación en un montón de aventuras y desventuras a lo largo de su vida. Cuando los chicos vieron desenvolverse a Lucy se quedaron sorprendidos sobre su edad. "¿Te consideras una persona mayor?”, le había preguntado Bilal. “Mentalmente puedes ser mayor con 20 años, yo me siento capaz de hacer muchas cosas todavía” respondió.

 

"¿En qué lugares has vivido?", le preguntó Kevin. Lucy se crió cerca de Puebla de Sanabria: “en mi pueblo no había agua en las casas. Cuando helaba no había ni en la fuente. Hacíamos lumbre con leña, porque tampoco había luz; y nos bañábamos en baldes. Fijaos lo ricos que sois ahora”. “Yo de chiquinino también me lavaba en un balde” decía Antonio López. Antonio López es de Pilarica pero va a jugar mucho a la plaza de las Nieves y ambos creen que seguro han coincidido. Con 14 años, Lucy se mudó a Nava del Rey por el trabajo de sus hermanos, y con 16 años trabajó de interna: limpiando, planchando y sirviendo en general. "Como no me formé, no sabía hacer otra cosa”, le contestó a Kevin.

 

 

 

En la escuela

 

Como ellos, Lucy vivió la infancia y la escuela. Janet le preguntó cómo era su escuela. “Mi escuela tenía muchas escaseces. Si había nevada, la maestra no podía entrar al pueblo y no había cole y mi padre encantado porque nos mandaba al campo. Solamente teníamos un encerado y cartillas que nos pasábamos de unos a otros. Era una escuela mixta, con niños de todos los cursos en el mismo aula", explicó. ”Esas escuela siguen existiendo”, comentaba Patricia, la profesora del Gabriel y Galán. Por ejemplo, antes de venir a Valladolid, Andrés iba a una escuela de ese tipo en Nava del Rey.

 

En la escuela de Lucy, se aprendía memorizando con enciclopedias, muchas veces sin entender. Pero, como a Lucy le encanta aprender está muy contenta por haber asistido a la escuela de mayores en el mismo Gabriel y Galán. “Allí entendí el sigificado de muchas cosas de las cosas que memoricé sin comprender. He tenido muchas satifacciones en la escuela de mayores, siempre se aprenden cosas nuevas", les contó.

 

Otro de los temas que intercambiamos fue la diferencia entre niños y niñas; hombres y mujeres, algo que Lucy experimentó y que todavía siguen viviendo muchas niñas. Nazaret le preguntaba sobre ello. ”Era más importante que los niños fuesen al colegio que las niñas”, reconocía”. ”Mis hermanos iban al nocturno y a las hermanas nos mandaban a coser y a hacer tareas del hogar. Nosotras no podíamos salir de casa de tan tarde. Ahora me da rabia, ¿por qué mis hermanos tuvieron que aprender más que yo?”. "¿Por qué era así de injusto?", se preguntaba Antonio Miranda. “Cuando era una niña solamente obedecía a lo que decían mis padres, ahora de mayor es cuando veo que era injusto. En ese momento lo vi normal”, decía Lucy.

 

“Si fuera otra vez joven, de seguro me sacaría el carné y me formaría para poder elegir en qué trabajar. Uno de mis sueños era ser enfermera o educadora”, les contestaba a Rober y a Silvia. "De alguna forma lo estás cumpliendo en el Hogar del Jubilado”, decía la otra profesora del aula, Ángela.

 

Leo quería saber en qué ocupaba el tiempo. “Soy una persona muy activa”, decía. Y es que Lucy colabora de manera voluntaria el Hogar del Jubilado del Barrio Belén. Es algo que le encanta hacer: ayudar a otros mayores, planificar actividades musicales, formativas, entre otras. Aunque “me da mucho trabajo”, reconoce.

 

Ella es muy activa y se considera con salud y capacidad, pero todos éramos conscientes que no es la misma realidad que viven otras personas mayores. Por eso, Andrés le preguntó sobre los obstáculos para personas mayores, y ella aprovechó para contarnos que desde el Hogar del Jubilado están pidiendo la incorporación de una rampa para facilitar la entrada a carritos, sillas de ruedas, etc. “Hay una gran cantidad de personas que tienen muchos obstáculos para su vida cotidiana.”, añadió. Sin ir más lejos su marido, con la pierna operada, necesita la ayuda de Lucy a diario. “Yo siempre procuro hacer las cosas sola, no me gusta nada pedir ayuda todo el rato”

 

 

 

Vida personal

 

Saray rompió el hielo con los placeres y las satisfacciones. “La familia que he creado es mi mayor satisfacción: reunirnos en cumpleaños, Navidad... Trabajo mucho, pero lo disfruto. ¡Intento disfrutar todo! Hacer chistes con las personas que conozco, animar a alguien me hace feliz. Y también me encanta bailar”, les contó. A los chicos también les encanta bailar.

 

Rubí tenia curiosidad por saber cómo se hacen y se cuidan los amigos. “Los amigos no se escogen, creo que surgen si nos sentimos bien con alguien. Siendo tú mismo, los amigos de verdad siguen estando ahí si les necesitas.” Kevin opinaba lo mismo. ”Yo mantengo amistades de cuando era joven. Algunos se han muerto”, añadió Lucy. Y esque la muerte tampoco se escapó de la conversación. “He vivido la pérdida de mi hermano y mi padre, y es un palo muy duro. Un hermano con 44 y otro con 62, y un sobirino de 31, hijo del primero. Perdí a mi padre con 10 años también. La vida sigue para ti y hay que derrumbarse sólo lo suficiente, de vez en cuando"., les contó. “Ricos o pobres, aquí no nos vamos a quedar nadie. En cualquier momento nos vamos a la otra vida, y tendrá que ser buena porque no vuelve nadie", decía entre risas. ”Y lo mejor es irte tranquilo porque lo que has hecho ha sido bueno.”

 

Por su parte, Rober le preguntaba sobre su marido. “Nos conocimos en Valladolid, yo tenía 17 años y él estaba cumpliendo el servicio militar. Una tarde de mayo había una verbena: antes no había discotecas y además, ¡menuda incomodidad para las chicas!, sólo bailabas si un hombre te sacaba. Muchos chicos habían intentado sacarme a bailar y yo les decía que no, y a este no sé por qué le miré, me cayó bien y le dije que sí. Me acompañó, fue correcto... y hasta ahora. Llevo 52 años casada y no he conocido a otra persona. Se fue fraguando la amistad poco a poco, y fueron tres años de noviazgo. Entonces era diferente. La convivencia luego es más complicada. Hemos tendio enfermedades, satisfacciones, alegrías. Hay que aprender a discutir las cosas y yo he aprendido a entender a la otra persona cómo es", dijo Lucy.

 

Silvia siguió preguntando sobre miedos: “¿Qué miedos has tenido y cómo luchas contra ellos?", le dijo. ”Yo tenía miedo a todo lo que era más grande que yo. Por ejemplo, de niña tenía mucho miedo a los lobos, que andaban algunos por mi pueblo. Luego vencí el miedo a tomar decicisiones, por ejemplo. Cuando mis hijos estaban enfermos... ese miedo era doloroso, y lo afrontaba pidiendo ayuda. El miedo es no saber qué hacer o no saber qué te vas a encontrar.” "¿Es muy difícil tomar decisiones?”, preguntaba Gabriel. “Pues sí y continúa siéndolo, en cada momento son diferentes. Nunca sabes si son las correctas, pero si no las tomas nunca lo vas a saber. Hay que hacerlo, y tomarlas tú, que no las tomen por ti”, le contestaba.

 

Y después de tanto compartir, “para mí sois casi familia ya... Al final nos conocemos, espero que si nos encontramos me saludéis y me digáis qué hacéis con vuestra vida”.

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