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Redacción
Jueves, 11 de enero de 2018
Los chicos del Colegio de Educación Especial Nº 1 entrevistan a Ángel de Castro dentro del proyecto "Mi barrio y yo"

"Vivid cada día como un día único y especial"

Noticia clasificada en: Mi barrio y yo Mónica Mellado

Mónica Mellado

 

 

 

Los chicos y chicas del colegio de Educación Especial Número 1 tuvieron su primer encuentro con el barrio Huerta del Rey gracias a la visita de Ángel de Castro, una persona ya jubilada pero muy activa que ocupa su tiempo entre la dirección de talleres de escritura creativa para adultos y personas mayores, la redacción de numerosos libros y la lectura voraz de todo lo que cae en sus manos.

 

Este ha sido el primer encuentro de los que se van a ir realizando a lo largo del curso, gracias al proyecto Mi barrio y yo que la asociación El sombrero, la boa y el elefante ha comenzado a desarrollar en este centro con dos grupos de chicos y chicas y sus profesoras. Un proyecto que también se está desarrollando en el colegio Gabriel y Galán.

 

Semanas antes del encuentro, los chicos estuvieron trabajando en los temas que les interesaba conocer sobre Ángel, como persona mayor muy activa y vinculada al barrio. Además, se repartieron los temas por grupos para darse ánimos y que no les costara tanto preguntar por la vergüenza.

 

Ángel llegó unos minutos antes de la hora pactada. Se le notaba inquieto, pero también contento por conocer el cole y a los chicos y chicas que allí estaban, y no paraba de preguntar por todo ello. Por fin terminó el recreo e Irene, una de las profesoras que nos acompaña en el proyecto, nos llevó hasta la clase donde ya estaban esperándonos parte de los chicos. Enseguida llegó el resto, y mientras se colocaban juntos por los temas que querían preguntar a Ángel, éste les fue dando la mano uno a uno y preguntando sus nombres. La expectación se podia sentir en el ambiente. Los  chicos miraban con curiosidad a Ángel, al que ahora se le veía más tranquilo, acostumbrado como está a dar talleres.

 

Tras las presentaciones comenzaron las preguntas, primero sobre la infancia y vínculos familiares de Ángel, después sobre su colegio, a continuación sobre su primer viaje, sus trabajos anteriores y sus ocupaciones actuales, y por último, sobre las dificultades especiales que se tiene por ser una persona mayor.

 

 

Fue David quien rompió el hielo preguntando a Ángel quién formaba parte de su familia de pequeño y quién lo hacía ahora. Después se animó Rubén a preguntarle por su primer colegio, y más tarde Javier quiso saber cuántos niños iban, dónde estaba, qué estudiaban… Y así, uno a uno de los chicos y chicas preguntaban sobre todo lo que habían preparado y sobre otras cosas que surgían mientras escuchaban a Ángel, que contestaba encantado, contando mil y una aventuras de su infancia en un pequeño colegio de Villardefrades. De cómo, al ser el menor de seis hermanos de una familia de labradores, a partir de los 8 años le tocó vivir con sus tíos y cómo eso fue una experiencia que no recomienda a nadie porque le impidió compartir tiempo con sus padres y hermanos; que ahora vive con su mujer, Isabel, con la que se casó hace 42 años, porque sus hijas viven y trabajan fuera, Alba, en Barcelona, e Inés, en Madrid.

 

Siguió el turno de Sara, Miriam y Floren que querían saber más sobre los estudios y trabajos de Ángel, que revivió junto a ellos su paso por el seminario, en el que estuvo 12 años, de donde se salió porque “no me gustaba ser cura, así que me salí y después me casé”. También habló sobre su carrera de Magisterio, y cómo ha dado clases en institutos, colegios o academias, y sobre su llegada a la Diputación de Valladolid.

 

Ángel les contó que lo que más le gustaba del colegio era la Lengua y la Literatura, y todo lo que tuviera que ver con leer y escribir, porque ya allí comenzó a escribir. Con ellos recordó una de sus primeras redacciones, tras la visita a Medina de Rioseco a ver a sus tíos desde Villardefrades en un carro, y cómo en esos 25 kilómetros que separan ambos pueblos vio el canal de Macías Picavea, que era navegable entonces, y a él le pareció tan inmenso que la redacción que escribió sobre sus experiencia: la tituló “Cuando de niño vi el mar”. Y le salió tan bien, que a partir de entonces le “entró el gusanillo de escribir”, y ya no lo ha dejado nunca.

 

Después habló de cómo a los 18 – 20 años comenzó a escribir en un periódico que ya no existe El Diario Regional, después en El Norte de Castilla y además ha escrito unos 10 libros y sigue escribiendo todas las semanas porque es lo que más le satisface, y que lo que menos le gustaba eran las matemáticas, que odiaba, porque cree que “las aprendí mal”.

 

Entonces Israel y Alba aprovecharon para preguntarle por los lugares que había conocido y Ángel les habló de que conoce todos los pueblos de Valladolid porque se ha dedicado a recorrerlos gracias a su trabajo en la Diputación dando charlas a personas mayores, generalmente, en lo que se llamaban las aulas de cultura. Pero también les contó sobre sus numerosos viajes, como a Londres y a Oslo; aunque uno de los lugares donde más le había gustado vivir había sido Santervás de Campos, en el que estuvo varios años por trabajo y fue muy feliz.

 

Para finalizar, Atenea, Pablo y Ana quisieron saber más sobre su vida actual como persona mayor. Ángel, a quien a estas alturas ya no había quien le parara de contar cosas, confesó lo mucho que le gusta hacer arroz con leche; y habló de cómo "el tiempo te va quitando la capacidad de reírte por todo y con todo, siendo la risa la principal diferencia con otros animales"; … y una de las partes más interesantes fue cuando los chicos le pidieron un consejo para cuando ellos sean mayores y sin dudarlo Ángel les recomendó que vivan “cada día como un día único y especial”.

 

A todo ello escuchaban como hipnotizados porque Ángel tiene una capacidad innata de llevarte a todos esos lugares y experiencias que te cuenta, de modo que la hora y media que duró el encuentro se pasó en un suspiro y todos se quedaron con ganas de compartir más tiempo y aventuras con él.

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