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Redacción
Miércoles, 24 de enero de 2018
Historias de mi historia

Visiones de un druida

Alberto García

 

 

 

INTRODUCCIÓN

 

Érase una vez en la tierra, un cielo y un infierno y entre los dos, nos movíamos las criaturas todas del mundo. Alguien quiso que la vida fuera hermosa y el mundo atroz… pero Dios puso bajo uno de sus dedos algunos lugares mágicos y venerables.

 

Así fue que hizo a España… amorosa, ingenua y diversa: con el color negro de la tinta de Cervantes y con todos los colores de una tierra universal, romántica y diversa.

 

Así fue también que el gran Dios hizo a la bellísima Irlanda… tierra dividida por la sinrazón, religiosa y humana. Pero tierra también tocada por el dedo magnificiente de Dios… tierra de valores y de valor, tierra de respeto por la Tierra… y lugar también de duendes y hermosas hadas.

 

Así fue, de igual modo, que Dios tocó a Holanda con su dedo creador. Mas hizo que su pueblo se devanase los sesos por tomar una tierra dominada por ciénagas que devoraban el posible hábitat de sus ciudadanos. Sería Holanda...

…fría mas respetuosa al máximo nivel,

…monumental y hermosa, igualmente.

 

En estos tres lugares yo viví, yo soñé y yo crecí. Adaptándome a ellos y respetando su cultura y tradición más ancestral. En algunos me insultaron, en otros pasé frío y dolor de muelas, en otros enfermé para el resto de mi vida…

 

Pero de los trs aprendí una enseñanza que os contaré a modo de paradoja o metáfora: I Parte, es verdad que la luna es extranjera… pero no por ello, ajena a nosotros.

 

 

AMOR POR DOS HEINEKEN

 

Andaba yo buscando amor y no lo sabía.

 

Llegué, de alguna manera a un bonito local preguntando por otro lugar que no era aquel. La preciosa mujer que parecía ser la dueña me pidió un extraño favor (tratándose de la circunstancia del lugar, un bar). Ella me preguntó si yo podía darle un par de Heineken de mi lote de seis…

 

…yo no se lo negué.

 

Lo que sucedió a continuación, lo crean o no, es que aquella preciosa mujer me estampó un glorioso beso en los morros por mi buena acción. Ij vou ven jou, vroven!!

 

 

ESTE ES MI PARAÍSO

 

Aquella era mi primera mañana allí.

 

Había descansado como en el cielo la noche anterior y me sentía entero. Allí estaba, al fin, ante una vasta extensión de terreno por abarcar. Virgen para mí y semi-virgen para casi toda la humanidad.

 

Comencé a pisar con gran respeto pero decisión sobre aquellos territorios de Dios. ¡Y por Dios que yo mismo me sentí Dios! Aquella salvaje sensación de avanzar hacia el todo, y a la vez, no tener un lugar al que avanzar en concreto, solo estar allí, pisando aquella yerba fresca y dominando con mi sola figura el horizonte…les puedo jurar que alimentaba mi más profundo espíritu y sensación de LIBERTAD plena.

 

Señoras y señores, tras mis pasos: EIRE, IRLANDA, o sea, EL PARAÍSO.

 

 

Junto al Liffey solía pasar, soliá llorar y, a veces, hasta solía reír

 

JUNTO AL LIFFEY

 

3:30 de la tarde de un día cualquiera de enero de 2000, Dublín, IRLANDA.

 

Veo desde la ventana del autobús que me lleva a Limerick el glorioso Liffey, un río en torno al cual los vikingos fundaron Dublín en el siglo IX de nuestra era. Es la visión de un hombre que aún no ha visto nada. El viaje es, en efecto muy poderoso para los sentidos: megalitos de los druidas, los propios druidas, castillos encantados, caminos mojados por la dulce lluvia que no llevan sino a la magia.

 

5 de la tarde de un día cualquiera de septiembre de 2000, Dublín, IRLANDA.

 

Estoy de vuelta. Aquí estoy ahora, junto al Liffey, y unos amigos probablemente tan vikingos como irlandeses. Este gran río de la capital me ha visto crecer por momentos.

 

Besos desde Dublín.

 

 

ESTAS Y OTRAS SON LAS COSAS QUE SE PUEDEN HACER EN UNA NOBLE CIUDAD VICTORIANA

 

Aquella mañana estaba profundamente triste. Vendí algunos de mis discos y recorrí la parte final de aquel antiguo arcade del centro de Dublín. Así llegué a un café donde sonaba una preciosa canción de Madonna llamada "Lay your Head on Me", que yo antes jamás había tenido el gusto de escuchar.

 

Bajé a la galera de aquel Galeón, que no era café sino galeón, y me acomodé en mi puesto a la espera de encontraros en algún rincón de aquella maravillosa canción.

 

 

LA BANDA DE SEAN

 

Aquellas tardes en Temple Bar eran el máximo exponente de libertad por mí conocida. En realidad me enamoré de aquel lugar la primera de las noches que allí estuve.

 

Una tarde, pasando por aquel lugar, me topé con un tipo llamado Paul, irlandés. Aquel viejo pirata y yo cruzamos algunas palabras antes de partir al encuentro del gigante y capitán Sean.

 

Finalmente fui presentado. El gigante Sean y yo departimos sobre chocolate y otras tonterías, como hacen dos buenos diplomáticos que se acaban de conocer; mientras, el resto de la tripulación nos miraba y escuchaba con atención.

 

Fue entonces que comprendí que yo era entonces un pirata también. Un pirata español, dispuesto a todo por su Reina, bajo Jolly Roger.

 

 

Entré por la ventana de atrás…

 

LA MANSIÓN

 

Todo cuanto puedo deciros, mi señora, es que encontré un precioso lugar donde dormir, una mansión tal vez. Desayuné té con mermelada a la mañana siguiente y volví a saltar por la ventana por donde había entrado. De vuelta a ningún lugar.

 

 

Llevaba varias noches durmiendo en las calles de Dublín. Aquella tarde encontré al buen Pat, de Canadá, y él me contrató para trabajar en su bar.

 

LA TABERNA SEGUNDA PARTE: FISHAMBLE STREET, 9

 

Los chicos y yo trabajábamos en un puño. Yo les abastecía de sidra y cerveza por quintales, y ellos me pagaban por ello. Éramos un equipo de rugby o algo así, matándose con y por el personal.

 

Cuando el último loco se fue, entonces aquel gran salón, aquellas escenas, sólo podían suceder en un lugar como ese. La tripulación del Friederick Handle’s de aquel verano del 2000 disfrutamos como duendes haciendo lo que hacíamos.

 

Sloncha!

 

 

STUCK IN A MOMENT

 

Aquel lugar era amplio, laberíntico diría, y tenue. Los candelabros que colgaban de las entrañas de aquel viejo galeón aportaban una acogedora semiclaridad donde podía hallarse uno mismo entre viejas canciones de piratas, y una pinta de Guinness.

 

Arribamos, al fin, junto a una cueva de paredes de piedra de granito, en cuyo lugar se celebraba una fiesta ritual de alguna religión que creía conocer, supongo que más pagana que otra cosa (a juzgar por la indumentaria y la música que los aborígenes de aquel lugar practicaban).

 

Salí de allí de vuelta a mi camarote cuando en esto apareció una mujer corsaria dispuesta a batirse conmigo. Ella se presentó como Soila. Vestida de negro y con una hermosa sonrisa en sus blancas faccciones de mujer irlandesa. Me preguntó que si tenía una mujer a la que amar. Yo la respondí que sí, la dije que "vos érais esa mujer a la que yo quería".

 

Aquella noche bebimos una pinta más a la salud del amor que nos tenía y nos separamos. A la mañana siguiente quiso la casualidad que volviera a encontrarme con Soila. Ella me pidió algo y yo se lo concedí. Entonces ella selló su amistad hacia mí haciendo con su saliva una trenza en mi pelo.

 

Eso es todo.

 

 

Tenía 25 años, las patillas afiladas y la Gardaí pisándome los talones. Bajo las gaviotas (otra visión de lo mismo)

 

UN AMOR... DIFERENTE


¿Querrán creerme? Solía dormir yo, por aquel entonces, en un sótano abandonado del Socialist Party, en Dublín, la capital de una Irlanda a la que yo había ido a buscar progreso. Lo encontré por una mezcla de casualidad y necesidad cuando realmente el gran Dios me puso la soga al cuello. Les contaré que en aquellos días yo huía de la justicia por varios casos precedentes de ocupación en Limerick, (la ciudad de las “Cenizas de Ángela”), y no tenía dinero suficiente para pagar un alquiler, aunque trabajaba.

 

Sucede que, cuando estás en la calle tirado, lo primero que aflora en ti es el instinto de saber dónde vas a dormir esa noche. Así que “ocupé” aquel lugar, circunstancialmente.

 

Recuerdo que el frío húmedo de Irlanda se me metía hasta los mismos huesos. Me recuerdo abriendo una horrible lata de carne de vaca envasada que había robado para comer; y el agobiante estrés de una ciudad sobre mi cabeza, que no parecía dormir nunca. Recuerdo el dolor de muelas que venía cada noche a decirme de nuevo que las cosas no iban bien, y recuerdo la música de aquellas veladas a la semiintemperie: Molly Malone sonando desde algún pub cercano, junto con un coro de gaviotas a lo alto que parecían, sin más, estar riéndose de mí.

 

Todo acabó cuando los Gardaí tiraron el tablón al que aquel agujero puse por puerta, e irrumpieron en el sucio sótano donde yo dormía. Fui arrestado por “squating” (ocupación), y presté algo más que una declaración cuando les dije a aquellos señores Gardaí que la culpa de aquel asunto la tenía su gobierno y no yo, y tal y tal.

 

Al poco de esto, regresé a España, con las botas roídas, una jodida Cruz de Hierro colgando de mi cuello, y la mirada perdida. Esto ocurre cuando uno vive demasiado tiempo bajo las gaviotas. 

 

 

A mis dos hermanos Carlos y Manu.

 

DOS GATOS KABREA-2


Éramos dos gatos kabreados, así que nos enamoramos el uno del otro. Por lo menos, ahora teníamos a alguien a quien querer. Salíamos juntos por las calles en la noche, como hacen dos gatos enamorados, nos amábamos, jugábamos el uno con el otro… y amanecíamos, las mejores de las veces, juntos.

 

Pero quiso la perra suerte que nos separáramos, volviendo así de nuevo a ser dos gatos kabreados.

 

Éramos dos gatos kabreados... pero nos amamos y dejamos de estarlo.

 

 

ASÍ FUE

 

Hubo hace algún tiempo, una raza de duendes que se mezcló con la humana. Esto ocurrió al poco de la creación, en el semiparaíso que entonces esto era. Así, fuimos creciendo y mezclándonos. Hubo también guerras entre los invasores y nosotros, pero nuestra princesa salió bien de todo aquello.

 

Hoy día nosotros los Elfos dominamos el mundo, aunque esto solo sea un secreto PARA TÍ

 

A todas las criaturas especiales.

 

 

SIGUE SOÑANDO

 

Porque hay princesas… hay cuentos. 

Porque los pequeños gnomos están ahí… los niños dejan de llorar.

La brisa del mar nos llenaba de orgullo de navegantes, en aquel sueño

 

Las dunas de aquellos desiertos de fuego fueron también nuestra inspiración.

Los niños eran nuestros más admirados piratas, y ellas, nuestras futuras musas.

 

Porque tú estás yo soy

 

 

CAFÉ EN DUBLÍN

 

Mañana temprano de un día cualquiera.

 

Tomo café de primera como un gato de segunda. No importa: las vitrinas están cargadas de amor y yo gasto gustoso mi capital en una de esas tartas a la salud de mi gata.

 

Tomé prestada una postal de El Cuervo que yo envíé autografiada, junto a aquel peluche de gato azul que tampoco pagué. Ella lo merece todo. Esto es café en duBLín

 

A todas las tartas, en especial, las de fresa

 

 

II Parte - En la mirada del druida

 

EL JOVEN ANCIANO

 

Érase una vez un árbol, fuerte, rígido y joven. Entonces mi madre, mis hermanos y mi mundo infantil en el que yo iba nadando. Pero me fijaré en ese árbol robusto y entrañable que me acompañaba, él era mi suerte. Y era tal mi amor por él, que yo le entregaba mi aprendizaje así como yo aprendía de él.

 

Entonces mi mamá, Mª de las Nieves, falleció… ella fue todo para nosotros.

 

Pero seguía allí mi Árbol robusto y fuerte del que yo siempre aprendía algo. El Árbol en cuestión es un abeto, o así lo veo yo, y si fuera un animal sería una iguana. El abeto lleva aquí desde mucho antes que yo, y yo soy SU HIJO. 

 

 

EL DOLMEN


Miré por el horizonte… allí estaba aquel Dolmen. Miles de silencios y la siempre eterna y maravillosa lluvia de la madre Irlanda, cayéndole en sus lomos de piedra más antigua que el mismo Jesucristo. El viaje era largo, pero seguí fascinándome de aquel maravilloso horizonte lejano y él en él. El futuro veía yo en este pequeño gigante, conectado con el pasado. Es magia, es un Dolmen.

 

 

EL ENCUENTRO CON LOS CUERVOS


Dicen algunas culturas que el cuervo es el dios creador. Él vuela libre a través de los cielos del Norte de la Tierra. El cuervo es un ave tan mística como presuntuosa.

 

Una vez, atrás en el tiempo, divisé a uno de ellos postrado sobre una de aquellas mágicas cruces celtas, entre la niebla, lugar de donde éstos vienen. Ellos contemplan en su vuelo el mundo quieto mientras se deslizan sobre él. 

 

Son visionarios, dicen que hasta pueden ver tu futuro. De hecho, mis amigos los druidas suelen leer en el danzar y el vuelo de las aves como el de su prima la urraca.

 

A aquellos cuervos de Limerick

 

 

LA HIERBA

 

Es cierto que en Irlanda la hierba abunda, ésta es fuerte y bien arraigada. Cuando uno pisa la hierba de aquel país y marcha por sus eternas praderas, tiene la impresión de ser un hombre verdaderamente libre.

 

Los druidas allí hacen huecos de hierba con la letra inicial de la mujer a la que aman. Así tienen su amor.

 

También es hábitat de duendes de pequeño tamaño, que viajan corriendo a través de las bajas nieblas de aquellas tierras.

 

Si queréis que os lo diga, y que lo sepa el que lo merezca, la hierba es la piel de Gaia, o sea, de la segunda madre que todos tenemos, la Tierra. Así pues, si quieres mi consejo, asegúrate de sentir la hierba que pises, de respetarla así como de defenderla. Y no te olvides de marchar orgulloso sobre ella.

 

 

LAS NUBES
 
De dónde diablos os creéis que vienen esas nubes, y más aún, a dónde creéis que van. Preguntádmelo y os lo contaré.

 

 

EL TIEMPO

 

El padre tiempo es parte de Dios… como la montaña y su río lo son. El tiempo mora anciano, dándonos su tesoro espíritu, desde lo alto de la montaña helada.

 

La luna marcará las jornadas, y lo que posteriormente los romanos llamarían las calendas, también. Ya sabéis, si no queréis perder ni un segundo de vuestras vidas, daros un baño de Luna.

 

 

LAS FLORES


Es cierto que los gourmets irlandeses las consumen en su genial dieta, (Brack para el té, salmón a las hierbas, cordero con miel…)

 

Las flores son mujeres, y como tales hay que tratarlas.

 

 

LAS CRUCES

 

Tienen 26 siglos de antigüedad, piel de piedra, gravada por el hombre antiguo, y corazón celta. Hablan con la voz profunda de la piedra anciana, y guardan, como guardianes verdaderos de piedra pura que son, el territorio de los allí moradores para siempre.

 

 

LA MÚSICA

 

Cierto es que la música es salvadora de almas, pues ella da la mística suficiente para estar junto a Dios. Lo dijo Bob Marley, lo dijeron mis amigos de U2, lo dijo antes J.S. Bach

 

VIENTO SEREMOS, LA MÚSICA ESTARÁ ALLÍ.

 

 

EL BLUES DEL DUENDE SOLITARIO

 

Sonaba un blues en Dublín. Subí las escaleras y llegué a aquel local donde todos aplaudían a la orquesta. Me alejé de aquel lugar con mi Polaroid en la mano, cruzando solitario la ciudad.
 

Vendí algunas cosas y compré otras...siempre es lo mismo. Este es el blues de la ciudad, este es el blues del duende solitario.

 

 

EL DRUIDA

 

Llovía con cierta fuerza, el druida se dirigió al interior del bosque y probó las esencias de ÉL como si un jabalí mismo éste fuera. Se tumbó en algún claro de aquel lugar y soñó con vosotros y con el cisne sagrado… y lo que él inspira. Los enanos del bosque que trabajan allá arriba en las minas; picando las rocas del interior de la Tierra desesperadamente, y encontrar diamantes para que siga habiendo princesas (aunque éstas sean diabólicas).
 

El druida despertó y se puso en camino hacia su verdadero destino. El horizonte.

 

A mis tres cariñosos mofletes: Álvaro, Celia e Irene, los tres mejores músicos que conozco.

 

 

ENTRE EL ABUELO Y EL NIÑO

 

Yo era joven. A menudo suelo crecer. Otras veces soy incluso más viejo que tú.

 

 

FIN


Dedicado a todos aquellos que sufrimos anónimamente.

A mi padre, madre y hermanos.

A la madre Irlanda.

A toda la gente de bien.

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