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María Herrero
Miércoles, 31 de enero de 2018
Alumnos del IES Emilio Ferrari desarrollan obras pictóricas en el aula

El arte al servicio de la educación

Noticia clasificada en: María Herrero

María Herrero

 

 

 

“¡Pero si no es más que un punto y un par de líneas” o “esto podría pintarlo yo” son algunas de las frases que a muchos se les pasan por la cabeza cuando ven ciertas representaciones artísticas en museos o en galerías. Pero lo cierto es que así como una persona no es igual a otra, una obra artística tampoco va a serlo solo por el hecho de que el proceso creativo ha sido ideado y desarrollado por dos seres humanos distintos, con personalidades distintas, formas de pensar diferentes y puntos de vista que no son los mismos.

 

Entender este proceso y comprender el esfuerzo y la dedicación que lleva intrínseco es uno de los objetivos de Álvaro Pérez, profesor de Plástica en el IES Emilio Ferrari de Valladolid. Él, junto a César Ramos, también profesor de esta asignatura, enseñan a sus alumnos una manera interesante y creativa de desarrollar sus conocimientos sobre la Plástica; así como engancharles en un proceso maravilloso de autoconocimiento personal y del entorno para chicos y chicas de 1º, 3º y 4º de la ESO.

 

Las propuestas para cada uno de los cursos suelen ser diferentes, pero las tres se basan en el análisis, la conversación con —y entre— los alumnos y su desarrollo personal, la puesta en común de ideas, el debate entre los compañeros, y las nuevas ideas y los consejos durante todo el curso. Así, construyen un trabajo final en forma de performances, obras pictóricas, fotografías o esculturas como las que se pudieron visitar hasta el pasado domingo en el Espacio Joven de Valladolid. Allí, y desde hace tres años, los alumnos y alumnas montaron la exposición “Espacios Latentes” donde se ofrecía una muestra del resultado del trabajo de los chicos de todos los cursos, así como la instalación escultórica pensada para el instituto, pero adaptada para el espacio en el  lugar de la exposición.

 

 

 

Las clases y el trabajo

 

Estos “Espacios Latentes”, expuestos en enero de este año, fueron el eje de trabajo del curso 2016-2017. El conocimiento del espacio más próximo —el aula—, fue uno de los temas principales en 1º de la ESO. Los profesores trabajaron con los alumnos la composición, los puntos, las líneas o la perspectiva siempre dentro del aula: “así pueden ver infinidad de posibilidades en algo que, en un principio, parece muy limitado”, comenta Álvaro. Un trabajo que hicieron con fotografías y que después proyectaron en pinturas de gran formato.

 

Los alumnos de tercero también habrían de tener en cuenta el espacio, pero además trabajaron con la identidad: el autorretrato. Después de un año sin Plástica (porque en 2º de la ESO no existe), los chicos y chicas del Ferrari tenían que volver a trabajar la fotografía y el espacio, pero esta vez de una manera diferente. Juntos construyeron y entendieron el funcionamiento de una cámara obscura y transformaron el aula en eso mismo. Taparon todas las ventanas y solo dejaron que la luz entrase por un pequeño agujero, para ver reflejado el exterior en las paredes del aula. "Fue muy interesante este trabajo porque así podríamos ver y vivir como hace años se retrataban los paisajes", comenta Isabel Moyano, alumna del IES Emilio Ferrari. Después, tuvieron que hacer ese mismo trabajo real en sus habitaciones y representarlo en una obra pictórica. Pero con una peculiaridad: al tratarse de un ejercicio de representación de la realidad, debían utilizar un elemento en la obra que no fuese pictórico. Así, algunos cuadros estaban pintados con vinagre de módena y otros con azafrán.

 

 

Además, con las técnicas fotográficas aprendidas en el primer año de Plástica y tras la construcción de una cámara obscura en una lata, tuvieron que hacer su propio autorretrato que habría de contener su cara o su cuerpo y, también, algún espacio del centro o sus alrededores. Todo ello, reflejando su propia personalidad. Un ejercicio de creatividad y técnica al máximo exponente. 

 

También, un autorretrato pintado. Junto a Álvaro, el alumnado de 3º de la ESO trabajó el resultado desde la auténtica base. Primero, conocieron algunos autorretratos en otras disciplinas, como la literatura, leyendo a Cervantes o a Nicanor Parra. Después, conociéndose a sí mismos charlando entre ellos y con su profesor, y elaborando un texto sobre su personalidad. De ese texto saldrían sus cualidades, buenas y meos buenas, más destacadas que luego tendrían que representar en colores y formas. Sin duda un ejercicio largo pero con unos resultados sorprendentes, como apunta Isabel Moyano: “cada uno de estos colores son los que aparecían en el autorretrato pintado con la forma que cada uno decidiera darle, y así salió todo. No fue difícil pero sí largo de hacer, y muy personal para cada uno”. Una colección de cuadros de estilo expresionista que refleja la personalidad tan rica, distinta y variada de estos jóvenes, con unas técnicas aprendidas en clase que hacen desarrollar su instinto más puramente artístico y personal. Y que además pintan durante una hora de clase a final de curso.

 

 

En el último año de la Educación Secundaria Obligatoria, la Plástica se convierte en una optativa y el trabajo en este curso consiste en buscar una conexión con el mundo que les rodea. Mientras en cursos pasados estuvieron reflexionando sobre las fronteras o la transformación personal, durante el 2016-2017 trabajaron la proyección en sus diferentes acepciones, “pero siempre relacionada con el espacio que, en este caso, era el propio centro”, señala Álvaro. Entre los alumnos eligieron la proyección vital que finalmente representaron mediante una instalación escultórica que ofrecía una continuidad en el espacio, la sala de exposiciones del Espacio Joven en este caso. Se trataba de tres grupos de figuras que representaban la evolución vital de dos niños y su padre, hechas y montadas por ellos mismos, puesto que sus profesores solo les ofrecen las herramientas con las que cuenta el arte. 

 

El trabajo de Álvaro y César con los chicos del IES Emilio Ferrari es una buena manera de entender y enseñar sobre todo el proceso artístico desde el principio. Empezar con una introspección personal y grupal para terminar con un resultado muy atrayente. Pero ellos no son los únicos profesores que trabajan de este modo, junto a más profesionales forman parte del colectivo El Punto Rojo, que trabaja en la ciudad por una manera libre y distinta de entender el arte y la Plástica con los alumnos de diferentes centros educativos. Uno de sus proyectos más representativos fue "Simulacri", un proyecto de innovación educativa en torno a la reinterpretación de figuras procesionales que llevaron a cabo con el alumnado de sus centros. Sin duda, una iniciativa ambiciosa que, tras mucho trabajo y coordinación, se expuso en el Museo Nacional de Escultura de la ciudad. Creatividad e innovación, ¿pilares para la educación del presente?

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