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Redacción
Jueves, 1 de febrero de 2018
Una historia con tres finales

El reo

Noticia clasificada en: David

Bajo la inspiración de los "Relatos micropresos", los participantes del taller de Palabras Menores en el Centro Penitenciario de La Moraleja, en Dueñas (Palencia), escribieron un relato que incluyese la frase: "he interrogado hasta el amanecer al pozo de las preguntas". Como reto añadido, la historia tenía que contar con tres posibles finales.

David

 

 

 

 

Y una vez más, he interrogado hasta el amanecer al pozo de las preguntas, una ventana con barrotes y una puerta que solamente se abre desde fuera.

 

 

1. Solo el canto de los pájaros apacigua mi mente, que no duda hoy ya perturbada. El silencio se rompe con expresiones que salen de mi boca por su propia voluntad. Me he convertido en un ser inane pero eso, aunque parezca increíble, ya no me importa porque veo consumirse mi vida segundo a segundo en un goteo incesante. Sale y se pone el sol solo para dejarme otra vez frente al pozo de las preguntas para las que no tengo respuesta.

 

2. Esta vez será la última que ocurra, será hoy el día en el que pueda volver a respirar aire fresco, en el que mi vista se pueda perder en el horizonte como si volviese a resurgir. ¿A dónde me llevarán mis pies? Sin duda lejos de aquí, pero a dónde.

 

3. Ya ha salido el sol por el horizonte y la rutina de estos días convierte la convivencia en algo efímero. La sospecha de que te vendan tus propios compañeros, hace que las preguntas se conciban como ataques. Por eso, el silencio solo se extingue por la necesidad. La pregunta más común es: ¿cuándo saldré de aquí? Solo unos pocos no se la hacen, saben de sobra que para ellos no hay un mañana fuera, por eso son más crueles y sanguinarios. Sus motes son bien conocidos como “El Cabezas” o el “Navajita Plateada”, al que no se le puede hablar así porque se desata en él la locura. El último terminó en enfermería. Solo llevaba un día y tuvo que aprender así.

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