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Redacción
Jueves, 15 de febrero de 2018
Los chicos y chicas del Gabriel y Galán hablan con Alba, una joven gitana universitaria

"Si ven que te esfuerzas y te implicas te dejan decidir"

Noticia clasificada en: Mi barrio y yo Sara Lázaro

Sara Lázaro

 

 

 

Alba vino a visitarnos un martes. Tiene 20 años, es gitana y lucha por su sueño: ser educadora social y trabajar con gitanos. En el Gabriel y Galán hay una mayoría de alumnado gitano también y muchos están a un año de pasar a la secundaria, una etapa crucial para sus futuros. Todos ellos también tienen sueños: quieren ser policías, peluqueros, pasteleras... "Mi Barrio y Yo" quiere acercar el entorno más cercano del colegio al aula y atraer a personas para conversar y compartir experiencias. El encuentro entre Alba, Gabriel y Galán y Palabras Menores no nos dejó indiferentes a ninguno.

 

 

Una gitana estudiando

 

Muchas personas se sorprenden porque una chica gitana está estudiando en la universidad en lugar de estar casada y en casa cuidando de su marido y de sus hijos. Saray, una alumna gitana de 6º de Primaria decía: "Tienes 20 años y no te has casado, ¡qué raro!" Alba, sin embargo, decidió seguir ese camino y "ser igual de gitana como la que más, pero además poder trabajar en algo que a mí me gusta" nos contaba. "¿Qué hago casada a los 16 y con hijos a los 18?, ¿qué me queda con 25? Hay tiempo para todo", contaba.

 

Todos estaban entusiasmados con su llegada. Rober quiso ser el primero en preguntar y saber cómo fue esa decisión de estudiar una carrera. Para Alba fue un camino paulatino "poco a poco me fui interesando más hasta que alguien te pregunta, pero ¿qué haces, quieres seguir estudiando? Y te das cuenta de que sí quieres. Yo no tenía la mentalidad de acabar, veía que podia y quería seguir." Gabriel le preguntaba: "¿Qué te aporta estudiar en la universidad?" "Pues es de lo que estoy más orgullosa. Ver en un concurso una pregunta y saberla, poder hablar de las cosas porque las entiendes y no quedarte con cara de tonto" respondía ante la mirada de todos los niños.

 

"Muchos piensan que los gitanos no pueden estudiar" decía Kevin. "Ya ves tú, qué tontería. Nada nos diferencia a los gitanos de un rumano o un payo que quiera estudiar. Sacarme la carrera me da el orgullo de decir por ahí que los gitanos tamién podemos estudiar", comentaba Alba. "Tampoco me gusta que en los colegios se junten sólo a los gitanos junto a los repetidores", decía. Aunque ella misma reconoce que, a veces, los propios gitanos son los que se desaniman. "¿Es que los gitanos no valemos? Es que los gitanos no lo intentamos."  Y eso es lo que quería transmitir en el cole, le decía a Jessica cuando ésta le preguntaba por qué venía con nosotros.

 

 

Miedos y sueños

 

"¿Por qué Educación Social?", preguntaba Andrés. "Porque un sueño para mí es trabajar con niños como vosotros, que a lo mejor quieren estudiar y no encuentran esos apoyos que necesitan en la familia. Que vean que sí se puede". "Para cumplir los sueños hay que ir todos los días a clase y hacer la tarea" decía Ángela, la profe de 6º.

 

Su mayor miedo era salir lejos de casa le decía a Rubí Fernández. "Mi miedo era perderme, llevarme mal con los compañeros. Esos miedos los tenemos los gitanos y todos". Los miedos y los sueños van creciendo con nosotros. "No quiero tener hijos, hijos, hijos y no poder darles nada", le contaba a Rubí Jiménez. "Y que me los mantengan otros. Quiero tener el orgullo de que yo sola he valido".

 

 

 

El entorno

 

"¿Qué apoyos consideras que han sido imprescindibles?", preguntaba Antonio López. "Mis amigas payas han sido un apoyo imprescindible para estudiar. Yo me preguntaba si dándome la paliza me iban a dejar estudiar y mis amigas siempre me animaban. Además mis profesoras llamaban día sí día también a mis padres para anirmarles a que me apoyaran".

 

"Sí que hay comentarios difíciles del entorno", le contestaba a Silvia. "No hace falta reñirte con la familia, solo demostrarles que vas en serio a por lo que quieres y te gusta. Si ven que te esfuerzas y te implicas te dejan decidir. Tienes que darles la confianza a tus padres y a tus profesores. Mis profesores animaban a mis padres para que siguiera estudiando. Con la madurez vamos aprendiendo a confiar en nuestras decisiones. Los que dicen que soy como los payos... ellos no me van a dar de comer".

 

Alba recordaba con una sonrisa  que algunas veces veía a gitanas cantando en la puerta de su casa, y ella por la ventana haciendo los debres. "Pero esque hay tiempo para bailar, para ir al culto y para estudiar", decía mirando a Nazaret.

 

Janet le preguntaba si había tenido que renunciar algo y Alba contaba que "a lo mejor alguna tarde tenía que decir que no a merendar con su prima porque esa tarde tenía que estudiar", pero al día siguiente sí quedaba y si había sacado un 8 pues ocho pasteles se comía. "Y más contenta y más orgullosa habiendo hecho lo que tenía que hacer".

 

 

Gitana y mujer

 

Bilal le preguntaba qué dificultades creía que tenían mujeres y gitanas para estudiar. "El qué dirán es lo peor, por la mala imagen de muchos que, pensando en que no se van a casar con gitanos les quitan de estudiar." "Yo cuando acabe la carrera quiero casarme con un gitano". "¿Y si no encuentras ningún gitano?", le preguntaba Saray. "¿Por qué no? Hay muchos y si no, si es payo, no se acaba el  mundo. Si te quiere, se amolda a ti". "Los hombres tienen que confiar en las mujeres". Te tendrían que dar la confianza porque sí, pero nosotras tenemos que ganárnoslo más. Llegará un día en que no tengamos que hacerlo, pero ahora estamos empezando y hay que hacerlo así para que las que vengan detrás lo tengan más fácil."

 

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