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Redacción
Jueves, 22 de febrero de 2018
Relatos micropresos

Tema libre

Alfil Negro

El descuento

La tensión se mascaba en el ambiente, la liga estaba en juego. El descuento se había agotado, el árbitro dejaba seguir el juego, los locales pedían el final, los visitantes atacaban; los desmayos se sucedían en la grada.

El cielo se abrió, tembló la tierra, los aspersores se dispararon, la grada era una batalla campal. El delantero se acerca al área, penetra, el defensa se aparta, no quiere derribarlo. De repente... piscinazo; ¡penalti!

– Lo ha pitado

Miles de cuervos aparecen gritando, ¡así!, ¡así!, ¡así gana el Madrid! Otra vez, no puede ser. De repente oigo

– ¡Modulo 14, recuento!!

Todo ha sido una pesadilla.

 

 

Dancer

Alzheimer

Ella esperaba a que él regresara. Él esperaba a que ella recordara. Así pasó el tiempo. Él nunca regresó porque ella jamás recordó

[Posdata: te quiero]

 

 

Mario

Bandeja paisa

Se acerca la fiesta. La feria de las flores, atrae a propios y extraños, a viejos y jóvenes, a hombres y mujeres, niños y niñas, casados y casadas, divorciados y divorciadas, viudos y viudas. Resalta la bandeja "paisa", plato típico de Medellín, a base de: arroz, frijoles, patacones, costilla de cerdo frito, huevo frito y aguacate La fiesta dura varios días en la Avenida 80, zona centro de la ciudad, ven y verás.

 

 

Anyelino

Asesinato

Llegó y, cuando abrió la puerta, los perros salieron atemorizados como si algo les fuese a pasar. Descubrió el cuerpo del delito. Tenía los brazos rotos y sus entrañas esparcidas por toda la habitación. Cerró los puños maldiciendo al mismo tiempo que derramaba lágrimas de desconcierto. Se sosegó y se dijo así mismo:

– Me tendré que comprar otro sofá.

 

La muñeca

Lloraba desconsolada, no había rincón en el que no mirarse. Por fin, después de tres días cesó en su empeño. Papá le regalo una nueva. Cuando Toby vio lo ocurrido, le trajo una llena de tierra.

 

 

Miguel

Asesinato

Era un hombre oscuro. Había matado a la doncella Su cara trasmitía odio. Sus ojos atravesaban el hielo. Su corazón destilaba culpabilidad. Lo había hecho y debía pagar por ello, y su condena y su cárcel sería su conciencia. ¡Qué malo es el alcohol: la botella acabo con la doncella!

 

 

David

Reflejos

Se miraba en el espejo con tanta asiduidad que era el reflejo de la banalidad. Se peinaba frente a él durante horas. Un día se despertó y vio que la ventana de su habitación estaba a la izquierda en vez de a la derecha. Se dio la vuelta y contempló, sobre el escritorio, un libro escrito al revés. Entonces, se dio cuenta de que había sido presa de su reflejo.

 

El cazador cazado

El zorro corría tras la liebre pensando que ya estaba su cena. La sorpresa llegó con el ruido atronador de una escopeta: el cazador ya tenia su trofeo.

 

Los dos amigos

La excitación estaba presente en cada lugar de la casa. La muchacha gritaba: –– sigue, sigue, no pares. La madre, que acababa de entrar en casa, soltó la compra y corrió a la habitación de su pequeña. Abrió la puerta del cuarto y su hija y su amigo se giraron: –– Hola, mama. ¡¡Buff, están jugando a la PlayStation!!

 

 

Fukymuky

¡Anda, anda!

Rubén, le dijo a su novia:

– ¡Tú eres la prolongación de mí hecha mujer, y yo soy la prolongación de ti hecha hombre! Somos la misma cosa: carne, piel y huesos.

Cautivada su novia le dijo:

– ¡Anda, anda!, ¡Déjate de tonterías y dame salami!

 

El encuentro

Colocó las sillas y la mesa Pasó los platos, los cubiertos y los vasos. La pareja se disponía a pasar una velada inolvidable De pronto, y en un ataque de locura, ella agarró un cuchillo y le hizo cortes en el tronco y en la cabeza: el melón estaba servido.

 

La terrible escena

Habían decidido pasar el domingo en un centro comercial. Su mujer aún no había llegado. Mientras hacía la compra, observó a una voluptuosa mujer que le sonreía y que llamó su atención. Tras flirtear con la rubia largo tiempo, recordó que había dejado en el coche a su hija y su pequeña mascota. Aquella fatídica tarde el sol abrasaba. Sin despedirse de la belleza salió corriendo al encuentro de su hija Al llegar, contempló la terrible escena: se habían asfixiado por el calor y estaban abrazados el uno al otro. Gritó de impotencia y se maldijo una y otra vez. Encendió el motor y el vehículo arranco de regreso al hogar. Lloró amargamente. Por el retrovisor podía ver los pequeños cuerpos inmóviles, inanimados. Al abrir la puerta, el gato salió a recibirle. La niña, dormía plácidamente abrazada a la madre. Se encendieron las luces: la película había terminado.

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