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Redacción
Jueves, 15 de marzo de 2018
El alumnado del Colegio de Educación Especial Número 1 entrevista a Jesús Cifuentes bajo el proyecto "Mi Barrio y yo"

"La vida nos regala las emociones y cada corazón las interpreta de maneras distintas"

Noticia clasificada en: Mi barrio y yo

Gracias al proyecto "Mi Barrio y yo", que propone encuentros entre el entorno del centro educativo y los alumnos dentro de las aulas, Jesús Cifuentes, vocalista de Celtas Cortos, estuvo hace unas semanas compartiendo una charla con los chicos y chicas del colegio de Educación Especial Número 1.

El colegio de Educación Especial Número 1 recibió hace unas semanas la visita de Jesús Cifuentes, cantante y músico de Celtas Cortos. Los chicos y chicas que participan en el proyecto “Mi barrio y yo” tuvieron la oportunidad de pasar un rato con él y hacerle muchas preguntas sobre su vida en Valladolid y su trayectoria dentro de una de las bandas más longevas del rock celta en español. El proyecto “Mi barrio y yo”, que llevamos a cabo en este centro y en el Colegio Gabriel y Galán, pretende acercar a las aulas el entorno más próximo de los alumnos mediante encuentros que los niños y niñas preparan desde su curiosidad ante la persona y los roles que representa (vejez, inmigración, cultura, mujer...).

 

Durante las semanas previas al encuentro, los chicos y chicas prepararon todas las cuestiones para conocer qué es lo que querían saber acerca de la vida de un músico: sus canciones favoritas, cuánto cuesta componer o cómo se graba un álbum. Además, después del encuentro tuvieron la oportunidad de escuchar en primicia tres canciones del disco que Celtas Cortos está “cocinando” en estos meses y que prevén que salga en abril. “Estamos construyéndolo porque, esto de hacer un disco es un proceso largo”, les comentaba, “tenemos que grabar todos los instrumentos, además de los coros y las voces principales. Al final te juntas con un montón de pistas y canales que tenemos que gestionar para que el resultado final sea equilibrado”, añadió el músico a la pregunta de Sara. Atenea también se interesó por cómo iba a ser ese nuevo álbum, si será diferente a los anteriores. “Va a tener mucha energía, no tenemos ningún disco igual que el anterior aunque todos mantengan una línea común de música celta combinada con rock. Las canciones son una explosión diferente cada vez”, le respondió.

 

Estos chicos y chicas disfrutan mucho con la música, y por eso Ana también quiso saber si Celtas Cortos tienen pensado seguir tocando en directo, algo que Cifuentes definió como “el momento mágico en el que todo el trabajo que hacen los músicos tiene sentido”. Les habló sobre los aspectos más y menos bonitos de las giras, y les invitó a encontrarse en alguno de sus conciertos. “Lo mejor es ofrecer tu trabajo y compartirlo. Lo mismo ya tenemos 40 o 45 conciertos programados, así que a ver si nos cruzamos en el camino”, añadió el músico.

 

 

 

La banda

 

Celtas Cortos es una banda que nació en 1986 en el Instituto Delicias. “Cuatro compañeros estudiaban ahí y gracias al profesor de francés, que era violinista y le gustaba mucho la música bretona, crearon un colectivo dentro del instituto para hacer sonidos diversos y pasarlo bien”, le explicó Cifuentes a Miriam cuando le preguntó por cómo se conocieron todos los integrantes de la banda. “Carlos Soto ya estaba conmigo en Almenara —el primer grupo que tuvo Jesús Cifuentes— y me puso en contacto con el resto”, añadió. El instituto vallisoletano fue el germen al que todos se acercaron para formar la banda que se conoce en la actualidad: un grupo de chicos interesados en el rock, pero también en la música de origen celta y con muchas ganas de divertirse.

 

Cifuentes también le contó a Alba de dónde viene el nombre del grupo, “de unos cigarrillos que se llamaban Celtas, que fumaba todo el mundo y que se conocían como Celtas Cortos, aunque en un principio nos íbamos a llamar Colectivo EuroFolk”, respondió. Un nombre que les vino muy bien dado el tipo de música que ellos hacían. Israel también quiso saber cuántos discos han creado en los 31 años que llevan trabajando juntos, a lo que el músico no supo responder con exactitud: “hemos sacado 16 originales, pero también hay otros que se han sacado en otros países”, le comentó.

 

Asimismo, tuvieron tiempo para hablar de sus orígenes en directo, algo que le interesó a Javi. El cantante le confesó el lema que tenían en sus inicios: “nosotros tocamos hasta en su propio fregadero”, algo que representaba sus ganas de tocar en cualquier sitio en el que tuviesen oportunidad. Primero en Valladolid, pero poco a poco se fueron haciendo un hueco en la ciudad y en la región hasta que empezaron a tocar en otros lugares de España. “Me acuerdo que al principio no nos conocía nadie y tocamos en Carnavales, en los soportales de la Plaza Mayor, en la calle Santiago y en la playa del Pisuerga en las fiestas de San Juan”, les confesó a los chicos. Un número de conciertos que después ha aumentado hasta casi los 2.700 y de los que es incapaz de quedarse con uno en concreto, como le pedía Miriam. Para Cifuentes todos son especiales, desde los multitudinarios hasta los más pequeños, en los que pueden ver bien las caras del público.

 

Miriam y Alba también quisieron saber más sobre las canciones de la banda, cuáles eran sus favoritas y también las primeras que los hicieron más conocidos. “La primera que sonó en la radio fue “Gente Impresentable”, en 1990; sonamos en Los 40 Principales, que antes ponía mucho más rock en español. En esa época fuimos once veces número uno”, les dijo. Después, también hablaron sobre “20 de abril” y “Cuéntame un cuento”, las que considera sus canciones más conocidas. Cifuentes no supo hablarles sobre su tema favorito puesto que cree que “todos tienen una energía y un color, y no quiere decir que las que nos hayan hecho famosos sean las mejores. Hay una canción para cada emoción. Os invito a que las escuchéis y elijáis vosotros”, les dijo. Por su parte, Javi se interesó por cómo encuentra la inspiración, puesto que es él el que compone las letras normalmente. “Es la vida que nos regala las emociones y cada corazón las interpreta de maneras distintas”, le dijo. Después de las preguntas, ellos le pusieron el vídeo final del curso anterior en el colegio, para el que habían utilizado su canción “No nos podrán parar”.

 

Los chicos del Número 1 también estaban interesados en cómo afecta la fama y cómo se vive, a lo que Cifuentes les contestó que, pese a ser un proceso que llama mucho la atención y da cierto vértigo, “siempre hay que tener los pies en el suelo. Aunque es un periodo que ya se fue, yo ya paso inadvertido totalmente”, les comentó. Ana también le preguntó por la influencia de Internet a la hora de hacer y distribuir música hoy en día, algo que el propio músico reconoció como indispensable para vivir, pero con su parte negativa para la música en cuanto a la distribución digital y las escasas ventas de CDs en formato físico, por lo que muchas tiendas han desaparecido. “Es mucho más fácil ofrecer ideas y cualquiera puede grabar un disco; la potencia de estas plataformas no tiene vuelta atrás”, les dijo. También les contó que actualmente Celtas Cortos gestionan todo el proceso creativo desde la grabación hasta la distribución y la promoción: “trabajamos desde la humildad más absoluta”.

 

 

 

Sus estudios y sus comienzos

 

Como ellos también están en el colegio quisieron preguntarle por su etapa de estudiante, a lo que Cifuentes les dijo que era un poco “regulero”. Ha vivido en Asturias, País Vasco y después volvió a Valladolid. Estuvo estudiando en el colegio La Salle, aunque mantenía relación con el Instituto Delicias, sus futuros compañeros de banda, y el barrio gracias a que estaba como monitor de tiempo libre en el grupo Nueva Unión de la parroquia Santo Toribio. Después se matriculó en Trabajo Social, hizo oposiciones y estuvo ejerciendo en un instituto durante un tiempo, aunque en ese momento ya estaba completamente metido en la música.

 

Un mundo que siempre le interesó. Cuando era pequeño, solía veranear en Mieza de la Ribera (Salamanca), pueblo natal de su familia. Allí empezó con la música tradicional: la gaita charra y el tamboril. “Los empecé a tocar por puro apego al pueblo. Había un tamborilero que dominaba el cotarro en las fiestas y yo también quería participar”, le contaba a Rubén cuando le preguntó por sus inicios. Además, su abuelo, sacristán de la iglesia del pueblo, estuvo un tiempo en el Monasterio de La Trapa, donde aprendió solfeo y música; su único familiar ligado a este arte, una pregunta que le formuló Tina. Después llegó la guitarra. Su hermana se apuntó a clases y lo dejó, pero él sí que siguió sus pasos: “hay que esforzarse mucho hasta hacer callo y, a fuerza de insistir, aprendí”, les dijo a los chicos. Cuando volvió a Valladolid se encontró con un auge de la música tradicional, un universo muy amplio que explicó a todos en el aula de manera breve, y que fue lo que le unió a su primer grupo Almenara y a lo que después fueron los Celtas Cortos.

 

Tras la entrevista, y después de poder escuchar en primicia sus canciones y de aprender un poco más sobre la vida de un músico en una banda de éxito, los chicos y chicas del colegio de Educación Especial Número 1 se quedaron bailando en sus sillas las nuevas canciones, además de entusiasmados por haber compartido un rato especial con Jesús Cifuentes.

 

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