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Redacción
Martes, 20 de marzo de 2018
Historias de mi historia

Regresando de la mina

Noticia clasificada en: Alberto García Historias de mi historia

Alberto García

 

 

 

Llovía con fuerza y pasaba la medianoche. Todos los mineros nos abríamos paso entre la densa niebla, la lluvia y el barro sobre el que pisábamos, camino de la taberna de la montaña para bebernos unas merecidas pintas de la mejor cerveza.

 

Lo que sucedió a continuación fue todo como un mal sueño en el que yo iba a salir algo perjudicado.

 

Antes justo de entrar en “nuestra” taberna, un hombre de aspecto rudo se apresuró en ponerse frente a mí y propinarme un severo puñetazo del que acabé arrojado al húmedo barro. Llevándome la mano a los labios, donde el golpe me había producido una pequeña herida y todavía en el suelo, le increpé a aquel loco que a qué se debía esa actitud conmigo.

 

- ¡Tienes que casarte con mi hija!-, me gritó aquel tipo.

- ¿Quién es tu hija y por qué debería yo casarme con ella?-, le respondí.

- Mi hija se llama Soila, os conocisteis en la capital, y desde entonces ella vive enamorada de ti… Tienes que casarte con ella, ¡¡te lo suplico!!

- Mi buen hombre, puedo llegar a comprenderte aún habiéndome propinado semejante punch. Lo que no puedo hacer es casarme con tu bella hija, pues yo le debo el amor a una mujer española que aún me espera.

- Siendo así, y si esto no puede ser de otra manera, entremos a olvidarlo todo, mi buen amigo, y tomemonos unas pintas a la salud de esas dos princesas, que esta noche invito yo.

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