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Redacción
Martes, 24 de abril de 2018
Retratos

Aurora García, un espíritu incansable

Noticia clasificada en: Ángel de Castro Retratos

Ángel de Castro

 

 

 

“¿Que si me adapto a esta nueva casa? Pues claro, no hay otra opción, sin rebelarse. Ni contra algo ni contra alguien, que sería peor. No ha sido nunca lo mío. No he sido rebelde nunca, más bien obediente y tímida”. Y no lo parece, sobre todo lo de tímida, pero acaso tenga razón. Así, a simple vista, Aurora García Descalzo no da la imagen de una anciana en una residencia de mayores, y si no fuera por la EPOC que padece (obstrucción pulmonar crónica), no te darías cuenta de ello, si antes no te lo hubiera dicho, la situaríamos más bien en los grupos de adultos de cualquier centro cívico, mezclada con el resto y participando de manera activa en cualquiera de los talleres y actividades diversas. Después de haberse pasado por alguna residencia más, encontramos a esta mujer de 77 años en la residencia Cardenal Marcelo, en la que lleva dos o tres meses, y ya se ha hecho con ella porque, entre otras cosas, le gusta hablar con todo el mundo y dirigirse a todos por cualquier motivo. A los pocos días de ingresar, la vimos en primera fila en la sesión semanal “Ventana Abierta” y nos sorprendió gratamente que, al final, nos entregara un papelito con letra muy clara y esmerada caligrafía que decía: “Me ha encantado, gracias por la sesión”. 

 

Nos va contando a pinceladas rasgos y aspectos de su vida: 

- “Trabajé en sanidad de San Sebastián, Medina del Campo ”. 

- Se acuerda mucho de su madre y la recuerda: “dulce, madre, amiga y hermana”. 

- “No me siento ni vieja ni anciana. Nunca me he vestido llevada de la moda sino como me ha gustado a mí en cada momento, pero para nada me gusta ir como los demás... Y sí, sí, he sido y soy coqueta”. 

- Admira al personal de la residencia que destaca por su profesionalidad y saber estar, aquilata. 

- En el tiempo libre lo dedica a leer el periódico, y de la televisión le interesan: los documentales, las entrevistas y las tertulias. Juega a las cartas y se aburre algunos días, ¿cómo no? 

- La vejez no la preocupa: “lo que sea sonará”. 

- Se considera creyente, pero no practicante, aun cuando asiste algunos días a misa: “cuando me apetece y me suelo encontrar a gusto. No me paro a pensar en Dios, aunque he rezado mucho cuando he estado apurada y aquello me aliviaba. Serían las reminiscencias de las Jesuitinas en donde estudié”. De aquellos tiempos subraya que se perdió lo mejor y ya se sabe a lo que se refiere: “me asusté cuando me dieron el primer beso y se lo dije a mi madre, y como culta e inteligente que era, me dijo que no tenía importancia”. “No tuve novio y, aunque no me casé, tuve pareja, con quien conviví cuatro o cinco años, que tuve que dejar porque la convivencia se hacía imposible. Aquellos pocos años se me hicieron muy largos”. 

- Con el único hijo que tiene conserva hasta el día de hoy una muy buena relación, él la llama todos los días y ella le trata “como a un hijo y a un amigo”. 

- “Amistades, se puede decir que no he hecho, pero hablo con todos, siempre tengo una frase para con cada uno en particular. No he sido estirada nunca". ¿Eso, qué quiere decir?, le pregunto, y me contesta que se cree únicamente lo que tiene y es bastante. “Y conste que tengo demasiados defectos”. 

 

Es la hora de comer y tenemos que dejarlo, ya le avisan algunos colegas. 

 

Gracias, Aurora, por tu cercanía, sencillez, hablar de todo sin inmutarte, únicamente queriendo y tratando de que el otro esté a gusto a tu lado. Enhorabuena por la imagen rompedora, sin pretenderlo, de otra vejez al uso que tú llevas con especial elegancia y si me permites con leve coquetería. Nos seguiremos viendo y continuaremos hablando. Será un placer. 

 

PD: Tristemente, a los pocos días, Aurora, fallecía de forma inesperada y la noticia la recibimos como un mazazo. Descanse en paz. Un beso y un abrazo enorme. 

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