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Redacción
Miércoles, 2 de mayo de 2018
Una historia presentada por los vecinos de Pilarica a Adif

Un cuento chino

Noticia clasificada en: José Luis Alcalde

José Luis Alcalde

 

 

 

Li Huan era un campesino que vivía en una pequeña aldea del centro de China. Existía un pequeño canal junto a su pueblo con un puente que todos los vecinos usaban a diario para pasar de un lado al otro. El puente era vital para su actividad cotidiana: ir a trabajar los campos, comunicarse con sus vecinos, comprar provisiones o llevar a sus hijos a la escuela situada junto a la pagoda.

 

La vida era pacífica en aquel lugar. Pero todo quedó alterado el día en que el Ministro de Vías y Obras del emperador mandó a una cuadrilla de obreros a derribar el puente que Li Huan y sus vecinos usaban a diario. Había que ensanchar el canal para permitir que los nuevos barcos que había comprado el emperador pudieran pasar. El emperador había decidido que era vital mejorar esa vía de comunicación con el fin de asegurarse un abastecimiento de recursos y un transporte de tropas veloz en caso de conflicto bélico. Li Huan y sus vecinos quedaron aislados casi por completo.

 

Se quejaron al ministro: "¿Cómo no habéis pensado construir un puente más grande antes de derribar nuestro antiguo puente? Hasta en nuestro humilde pueblo sabemos en qué orden se hacen las cosas. Primero la alternativa y luego tiramos el viejo puente".

 

Éste  les dijo que ya les construiría un camino alternativo. Los días pasaban, el nuevo puente no llegaba y el enfado de Li Huan y sus vecinos era cada día mayor.

 

Un día trajeron de una localidad vecina unas pequeñas barcas de pesca. Las colocaron todas juntas en medio del canal, donde antes estaba el puente, y pararon durante dos horas el tránsito y el ajetreo de barcos del emperador. Llegó finalmente un grupo de soldados de la Guardia Nacional, los detuvieron, hundieron sus barcas de remos y los llevaron al cuartel. El subgobernador de la provincia les impuso una multa equivalente a las ganancias de Li Huan durante un mes.

 

Reclamaron y argumentaron contra la decisión del subgobernador: "hemos cortado dos horas el tráfico de barcos del emperador. Por ello nos detienes y nos multas. ¿Qué habría que hacer en tu opinión con quienes nos han cortado nuestros desplazamientos habituales y necesarios durante 1.000 días?"

 

La respuesta del subgobernador fue distante: "no hagas preguntas impertinentes Li Huan. Eso no es asunto mío. Yo represento en esta provincia al emperador y su administración. Habéis entorpecido el tránsito de barcos de su majestad por el canal con vuestra acción y habéis recibido un castigo justo. Yo diría que incluso es un castigo benigno si lo comparamos con el trastorno ocasionado a su majestad. Dos horas de interrupción de tránsito por el canal es algo insoportable".

 

Li Huan  inclinó la cabeza y se dirigió  a  la salida. Al llegar a la puerta se volvió y con voz quebrada por el llanto  se dirigió nuevamente al subgobernador. "Tengo unas cuantas preguntas que hacerte en voz alta. ¿Qué es más importante: dos horas sin tráfico de barcos o 1.000 días encerrados sin poder cruzar al otro lado? ¿Somos o no somos estado los campesinos de mi pueblo? Al fin y al cabo, nosotros, con nuestros impuestos, pagamos la administración del emperador y tu sueldo. Hemos echado en falta que no hayas estado más pendiente de las personas que tenemos problemas y sólo te hayan importando los barcos del emperador".

 

¡Largo de aquí, Li Huan. Si vuelves a emitir una sola sílaba te envío a la cárcel!, respondió airado el subgobernador.

 

Li Huan y sus amigos apelaron a instancias superiores. El gobernador de la región y el Ministro de Vías y Obras respondieron de la misma manera. Pensaron que con recibirlos y escuchar sus quejas era suficiente.

 

 

Moralejas en forma de preguntas:

¿Qué dirían RENFE y ADIF si unos vecinos cortan el tráfico ferroviario dos horas? Sin romper nada. Sólo dos horas sin trenes.

¿Qué pesa más: dos horas sin trenes o 1.000 días incomunicados?

¿Son los ciudadanos de Pilarica, Belén y Valladolid administración del estado o están solamente para pagar esa administración con sus impuestos?

¿De qué lado estáis la delegada del Gobierno en Castilla y León, el subdelegado del Gobierno en Valladolid, el Ministerio de Fomento y el Administrador de Infraestructuras Ferroviarias? ¿Del lado de los trenes o del lado de los ciudadanos?

Si estáis del lado de los ciudadanos, ¿por qué sois tan lentos y tan ineficaces en dar una solución? No queremos más cuentos chinos.

 

En resumen ¿cómo valoráis vuestra actuación en este asunto hasta el momento? Nuestra valoración es de sobra conocida.  Nos habéis faltado al respeto; habéis vulnerado –estáis vulnerando- nuestros derechos como personas y como ciudadanos. Nos sentimos jodidos,  bien jodidos.

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