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Redacción
Lunes, 7 de mayo de 2018
Relatos micropresos

El torrero se ha jubilado

Noticia clasificada en: Alfil Negro El Gallén Frosty Marcelo

Frosty

Sociablemente abandonado

Tres ideas que se pierden en una conversación, dos pastores que sobreviven a la atracción de la urbe, un farero que se ha jubilado hace años y éste era el último que quedaba.

Así es el mundo que avanza sin piedad dejando a Claudio cada vez más solo, cada vez más incomprendido por todos los que le rodean. A sus 93 años era rara la mañana que no recordaba cómo los de su generación poco a poco se habían diluido en la inmensidad del tiempo, como el mundo en el que llevaba tantas primaveras respirando se había convertido en un terreno extraño del que a veces hasta se sentía agradecido de que éste, tristemente, le haya dejado de lado, menos los 20 de septiembre, cuando parecía que eran los demás los que cumplían años y no él, que siempre sonreía por compromiso.

 

 

El Gallén

Agonía de la tradición y las pasiones

Argimiro Pastor ha cesado en su actividad después de dedicarle su vida al faro de la Costa Brava. Lastimosamente no hay quien siga sus pasos. El viejo faro que se seguía manteniendo activo por tradición ha muerto como mueren los bailes típicos de las regiones ante las nuevas modas.

Carlos, el nuevo encargado del faro, ha recibido el encargo de pasar a por las llaves para que una vez al mes lo encienda por la noche con el fin de atraer el turismo, además de las noches de las fechas patrióticas, como el Día de la Independencia, la Batalla de Boyacá...

Cuando Carlos pasa a recoger las llaves, Argimiro a paso lento le cuenta cómo en sus días de farero había leído cientos de libros y había evitado que muchos barcos chocaran contra la Costa Brava, entre otras historias

Dos horas después, Carlos se despide de Argimiro y sus historias y, mientras se va, piensa en la pasión que transmitían los ojos del viejo Argimiro y en lo triste que es el paso del tiempo cuando arrebata las pasiones.

 

 

Alfil negro

Visca el Barça

La mañana era fría y José Luis Torrente estaba inquieto: algo no iba bien.

Hijo y nieto de farero, llevaba 40 años de servicio en la más austera intimidad, sin tele ni radio y aislado del mundo, recluido en su faro situado en una comarca de la Costa Brava, al sur de Europa. Solo su pipa de fumar y unas sopas de letras le hacían pasar las horas. Aún así, era un torrero profesional.

En 40 años solo había salido del faro a cuatro bodas y un funeral. Ni en su divorcio lo hizo, pues delegó sus poderes en un notario, tras el trauma de ser dejado por su mujer por un monitor de yoga.

Pero no era un jueves normal. Eran las 11 de la mañana y el rugir de los 49 centímetros cúbicos de la moto del cartero no habían aparecido. Nunca había fallado un día en 40 años. Tampoco había visto pasar el ferry Barcelona - Marsella, ni el Barcelona - Montpellier. Tan solo algún bote con algún jubilado y su caña. Tampoco se divisaban en aviones. Algo no iba bien. Cargo su pipa y se asomo a la ventana.

Por fin divisó a Jordi, el cartero, que venía en bicicleta. Salió del faro a su encuentro.

–– Jordi Jordi

–– Ya voy, Torrente

Jordi llego extenuado

–– ¿Qué ocurre?-, pregunto torrente

–– ¿No te has enterado? ¡Que nos hemos independizado!

–– ¡No fotis, Jordi!

–– Sí, José Luis, lo conseguimos

–– ¿Y la moto?

–– Nada, que como correos es del reino, la he tenido que devolver y le he cogido la bici al nieto.

–– ¿Y que me traes?

–– Una carta certificada del Ministerio de Trabajo

–– Trae, déjame leerla

–– Tranquilo, Torrente. Estate preparado para lo peor.

Torrente empezó a leer. “Estimado José Luis Torrente. Debemos comunicarle que ante la proclamación de la República queda cesado en sus funciones de farero debiendo abandonar el lugar en 24 horas, si no las fuerzas del orden le invitarán a irse. También el Reino se inhibe de pagarle jubilación alguna, pero en recompensa a sus 40 años de trabajo le regala dos entradas a media pensión para Eurodisney. Y como sabemos que le gusta el fútbol, una entrada en tribuna para el partido de Tercera División Cerdanyola - Olot, además de un CD de Joan Manuel Serrat. Sin más, lo sentimos”.

Jordi observo que el rictus de Torrente parecía la niña del exorcista. En diez segundos José Luis Torrente se desplomó, pero aún tuvo un hálito de vida y fuerza para gritar “¡¡Visca el Barça!!”.

Cuando Jordi intento auxiliarlo, el torrero era cadáver

 

 

Marcelo

Subconciencia

–– ¡Alló!, dijo el profesor descolgando el fijo de su domicilio

–– Buenos días, profesor-, le dice el alumno. 

–– Hola Alberto, eres tú. Dime-, replicó el profe de matemáticas.

–– Estoy muy preocupado, desesperado y voy a lanzarme del puente, porque el parcial de ayer lo hice muy mal.

–– Bueno, escucha...-, comenta el profesor. Dado que el tanto por ciento de reprobación es alto, vamos a retomar los temas y acordamos fecha para un nuevo examen mañana en clase. Así que cálmate y vete a casa.

El adolescente iba en su bici tan contento pensando que avisaría al resto la tan agradable noticia. Justo al cruzar el puente, y en un despiste, se salió del carril. Un motorista lo tiró del puente a los matorrales y el farero que pasaba por ahí en su día libre le rescató y se lo llevó al faro.

 

 

Pedro

Teoría de la relatividad y la irritabilidad

[Todos sabemos que si escupimos hacia arriba nos hará en la cara, eso es la relatividad. Pero qué pasa con esto, que nos irritamos y nos cagamos en la quinta abuela del que pasa por al lado y se ríe]

Salía de casa el señor Isaac Newton una preciosa tarde a seguir con sus estudios. Se dirigía a donde normalmente meditaba, un gran manzano en la colina.

Aquella noche no pegó ojo, por lo cual, cuando estaba estudiando se quedó frito. Le despertó un gran manzanazo en la cabeza. He aquí la teoría de la relatividad: los cuerpos son atraídos hacia la Tierra

Pero qué paso cuando le atizo: Que inevitablemente, como haríamos una gran mayoría de los seres humanos, se cagó en todo y se lió a patadas con el árbol. Pero claro, si tú te irritas y te lías a patadas con un árbol, inevitablemente te jodes la pierna.

He aquí dos teorías en una sola: la tierra atrae los objetos, y la mala leche atrae los grandes males. 

Pero creo que él se dio cuenta en la cama de un hospital de la época, cosa que no pone en los libros. Por lo cual, dos teorías en una: la relatividad y la irritabilidad. Buen estudio, Isaac

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