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Redacción
Jueves, 10 de mayo de 2018
Educatolerancia, un programa educativo del Movimiento Contra la Intolerancia

Empatía y valentía, asignaturas obligatorias

Noticia clasificada en: José Ramón Sánchez

José Ramón Sánchez

 

 

 

 

El término intolerancia suele estar presente cuando que se habla de la vulneración de los derechos del otro. Y se muestra, por ejemplo, a través de la discriminación por raza y sexo, el rechazo a las personas con discapacidad o con problemas de salud mental, algunas de las realidades que existen en nuestra sociedad y que muchas personas rechazan al no darse en la mayoría de los individuos. Otras, utilizan las redes sociales para insultar a otros. La Declaración Universal de los Derechos Humanos dice en su primer artículo: “todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros”.

 

Para luchar contra la discriminación, nace en 1992 el Movimiento Contra la Intolerancia con los objetivos de trabajar en favor de una sociedad intercultural, la defensa de los derechos humanos y la dignidad de las personas, el rechazo de ideologías de intolerancia. Para ello, entre otras acciones, se dedica a educar contra las injusticias y el rechazo en colegios e institutos, donde desarrolla el Programa Educatolerancia. En este enlace puedes encontrar y descargar materiales para formar en la tolerancia.

 

Olga Hurtado es la coordinadora del Movimiento contra la Intolerancia de Castilla y León, desde donde organiza las campañas de educación, difunde la información a través de las redes sociales y elabora diferentes proyectos de temática social. "Educatolerancia, explica, no es un proyecto, es la edición de materiales didácticos y medios audiovisuales que hacemos en la entidad. Estos materiales están pensados para educadores, personas que forman en estos valores". 

 

Numerosos son los centros de enseñanza secundaria de Valladolid que participan en este programa: Parquesol, Jiménez Lozano, Delicias, Juan de Juni, La Merced, Emilio Ferrari, Arca Real, Antonio Tovar, Galileo; y en los colegios El Pilar, Santa María de las Huelgas, Juan XXIII, Lourdes, Maristas Inmaculada, Consolación y en San Francisco de Asís, entre otros. "Allí tenemos varios talleres y seminarios. Unos seminarios van dedicados al alumnado, donde tratamos la diversidad y la interculturalidad a través de los que impartidmos charlas sobre violencia juvenil e intentamos que no estén con grupos que fomentan ideas racistas y xenófobas contra la diversidad", explica Olga. Cada centro trata una temática según las necesidades de los grupos, algo que decide el departamento de Orientación de cada colegio o instituto, pero el apoyo de la organización siempre está ahí: "los muchachos se abren más a personas de fuera del centro y en ocasiones podemos detectar algún caso de intolerancia antes que el profesorado del colegio", añade.

 

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Asimismo, también colaboran con las familias "porque pensamos que es ahí donde se aprenden los valores", dice Olga, y a los universitarios que estudian carreras relacionadas con el ámbito social, como Educación Social y Trabajo Social, a animadores socioculturales, atención a la dependencia, etc. "Son personas que, probablemente, acaben trabajando con gente que vive en el ámbito de la intolerancia", comenta la coordinadora. 

 

En muchos centros en los que trabajan se trata el acoso escolar o bullying, que en la actualidad se ha diversificado a través de las redes sociales, "unas herramientas que son buenas para la comunicación, pero que se pueden utilizar para hacer daño", cuenta Olga. "Hay varias formas de acoso, pero la más utilizada por los chicos es la violencia psicológica, porque los adultos no la detectan. Las agresiones las realizan en sitios que no se ven, como los servicios o las salidas de clase", añade.

 

Tanto en el programa Educatolerancia como en los talleres del Movimiento se insiste en la denuncia y en no dejar sola a la víctima. "A veces tenemos que tomar decisiones drásticas porque a causa de ciertas actitudes algunos chicos han llegado al suicidio. Por esto es muy importante que los centros educativos pongan en marcha sus protocolos de actuación, imponiendo sanciones a los responsables del acoso", explica Olga. Estos protocolos van cambiando y hoy "el que se tiene que ir del centro y a quien hay que impedir que se vuelva a matricular es al agresor, porque antes se iba la víctima", cuenta. Asimismo, el Movimiento resalta la importancia de tratar al agresor para actuar sobre los motivos de su conducta, que pueden ser variados, como que sea una forma de hacer aprendida en la familia, que esté pasando un mal momento y en último caso, en caso de que no quiera cambiar de actitud, que conozca que tiene consecuencias.

 

 

El movimiento

 

Movimiento Contra la Intolerancia nació en 1992 coincidiendo con los migrantes que comenzaron a llegar a nuestro país para cubrir puestos de trabajo que no se cubrían con personal nacional. "Tras el asesinato de una de las inmigrantes, Lucrecia Pérez, perpetrado por un grupo neonazi, un grupo de personas preocupadas por estos temas decidimos ponernos manos a la obra para actuar contra el racismo, sobre todo de una manera educativa", explica Olga sobre el origen del Movimiento. Actualmente cuentan con una oficina de prevención de las víctimas donde les asesoran sobre recursos, además de informarles sobre dónde pedir ayuda en caso de ser víctimas por su condición.

 

También trabajan en centros de la provincia, a través del Área de Igualdad de la Diputación de Valladolid. Los talleres están subvencionados y cualquier centro puede solicitar apoyo del Movimiento Contra la Intolerancia porque "lo importante es llegar al mayor número de personas", apunta Olga. Además, también promueven Onda Verde, una radio comunitaria, para comunicarse y hablar sobre diferentes temas como el racismo, el pueblo gitano, la igualdad, la justicia, la prevención de la violencia y todas las manifestaciones de la intolerancia. "La idea de dar oportunidad a otros grupos para que utilicen la radio es porque es una herramienta para dar a conocer a otros las diferentes realidades existentes y es un arma educativa, y también porque algunos son grupos que podrían ser víctimas de rechazo", cuenta la coordinadora.

 

 

Para mejorar

 

En Castilla y León existe más rechazo hacia “las personas de color, los inmigrantes y también hacia las personas con discapacidad, pero no podemos perder de vista que cualquiera podemos ser víctimas de la intolerancia", cuenta Olga. El miedo a abrirse a los demás y ofrecer la realidad propia se da porque previamente se ha sufrido un rechazo, probablemente desde la infancia. Muchas veces, esta situación merma la propia valoración de uno mismo, e incluso hace justificar ese trato. "Lo primero que somos es personas y cada uno tenemos nuestras realidades: uno tiene una enfermedad mental, pero otro puede padecer un cáncer, que es otra patología", explica Olga, quien añade que "es importante que haya personas que actúen como interlocutores entre ellos y la sociedad para que cuando llegue el momento, no estén a la defensiva".

 

Movimiento Contra la Intolerancia señala que hay actitudes que es preciso fomentar, como “la empatía, que es ponerse en el lugar del otro, y la valentía cívica en una actitud de denuncia antes las injusticias y apoyo a las personas susceptibles de estas situaciones", termina Olga Hurtado.

 

Para hacerse voluntario en el Movimiento se puede contactar con ellos a través de su correo electrónico: valladolidmci@gmail.com o el teléfono 983 374 507. 

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