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María Herrero
Viernes, 18 de mayo de 2018
Relatos micropresos

Soñar sin colores

Noticia clasificada en: Alfil Negro El Gallén Frosty Mario

Frosty

Extraña fortuna

Alberto corrió lo más rápido que pudo. Sabía que probablemente ésta era su última oportunidad. Llevaba demasiado tiempo como los perros, soñando sin colores, pero si llegaba a tiempo tal vez todo cobraría sentido incluso aquel día por el que hoy andaba en dos ruedas puntos Alberto sabía que toda esperanza de cambio viajaba en trenes pequeños que, si querías recuperar el color de tus sueños, no había que dejarlos escapar. Y precisamente éste, gracias a esas ruedas que fueron la fábrica de su mala fortuna, no se le ha escapado.

 

 

Alfil Negro

Luisito tenía un sueño

Luisito tenía un sueño que no podía cumplir. A sus 11 años su vida se reducía a 200 hectáreas de terreno y un singular rebaño de ovejas. Compartía su vida con su padre, pastor experimentado, viudo, que con las ovejas mantenía a su hijo y a su anciano padre.

Sin ninguna comodidad a las faldas de los Pirineos, sin agua corriente ni luz eléctrica, tan solo una radio les unía con el mundo, además del camión de recogida de la leche y alguna oveja, una vez al mes. Entonces es cuando recibían algún periódico, revistas y la provisión de alimentos, café, tabaco, ropa y algún medicamento.

La finca tenía unas vistas impresionantes más allá de sus 3700 metros. Ahí empezaba la obsesión de Luisito.

Una vez se encontró con un pastor que le contó que desde lo alto se podía ver el mar. Desde ese día Luisito no hacía más que pensar en ello. quería verlo, no se conformaba con su recorte de revista que siempre guardaba como oro en paño y hasta dormía con ella. Luisito no se podía quitar el mal de la cabeza.

Con la inocencia de la edad trazo su plan. Mañana sería el día. Antes del amanecer, aunque su mochila ya estaba preparada y escondida entre maderos del años en el cobertizo. En ella había guardado su cantimplora, pan, queso, una linterna, cuerdas y su brújula. También un silbato. Y le acompañaría Lucho, su perro, un pastor alemán. Si algo iba mal, Lucho regresaría al hogar.

Esa noche se fue pronto a la cama para no levantar sospechas y que todo pareciera normal. No sabía si podría conciliar el sueño, esa empresa era arriesgada. Solo sabía que si lo lograba ya no volvería a soñar sin colores

 

 

El Gallén

Realidades volátiles

Todo fluye. Pasan los días y a Peter se le cansan los ojos, el ánimo y la voluntad de cae, y el cuerpo grita. Es un esclavo de la avaricia de los poderosos. Trabaja en una empresa de lunes a viernes dónde funden el acero. Su salario le provoca más ganas de llorar que de reír.

Tiempo atrás, Leyla, su novia, y él soñaban con disfrutar de la vida, viajar, conocer el mundo.

El empezaba la universidad y ella estaba en último año de instituto cuando llegó la noticia que cambiaría todo. Leyla esperaba un bebé. Peter tuvo que asumir su responsabilidad y empezar una nueva vida. Sin estudios ni experiencia debía soñar sin colores y conseguir un trabajo.

Hoy, después de un tiempo, su familia sale adelante y su esfuerzo lo vale ventanas si es o no es clavo, hoy se ha dado cuenta de que tiene una familia hermosa y que hay mucha gente que no tiene su suerte. Por eso ahora su vida no va en soñar, sino en vivir para su hija y su esposa.

A veces basta un minuto para darse cuenta de lo malo que tienes y un minuto para verlo bueno.

 

 

Mario

En la sabana

Este león macho alfa dominante de la sábana con tan solo estirar el cuello y levantar la mirada ponía bajo sus pies al resto de la manada. Desde una rama un gorila solitario observaba la escena de sumisión, rasgaba su barriga como si dijera, qué afortunado eres. Cerca, un cazador swahili esperaba paciente que las leonas matarán algún niño para aprovechar carne fresca antes que la devore hacen los felinos. Este hombre recordaba que durante sus primeros pasos su padre le había transmitido los secretos de la casa. El sueño del cazador es el coraje y la paciencia, un sueño ilimitado, sin color ni olor, un sueño que transmite vida y continuidad a la naturaleza. Este secreto tiene que ser transmitido por este cazador como obligación cultural para mantener la relación hombre guión naturaleza y animales en armonía de generación en generación.

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